Juventud

Exponen nuevos criterios de acreditación para las pedagogías en la UTA

Por medio de una exposición dictada por el Doctor Jaime Balladares y organizada por el Centro de Innovación y Desarrollo Docente (CIDD) se llevó a cabo el seminario.

Sábado 2 de junio | 08:35

A través de la actividad titulada “Los nuevos criterios de evaluación para la acreditación con la mirada hacia las carreras de pedagogía en la UTA” se entregó la información a las y los funcionarios, correspondiente a los nuevos parámetros que regirán los próximos procesos de acreditación, sobretodo los relacionados con las pedagogías.

Algunos de los comentarios del Doctor respecto al rol que juega la universidad apuntaban a “Lo mejor es que estos son procesos propios de la Universidad. Se están vinculando con el medio, las carreras están vinculándose con la sociedad y me parece que la UTA se está destacando”.

Esto está bastante alejado de la realidad, más allá de la mirada que se pueda tener, los estudiantes, trabajadores y funcionarios vienen hace bastante tiempo planteando un cambio profundo que la universidad no ha dado, sobre todo en las carreras de pedagogía.

Partiendo de que no todas las carreras de pedagogía corresponden a la Facultad de Educación, Pedagogía en Matemática, Biología, Química, etc. forman parte de otra facultad. Es decir, pierden completamente el centro pedagógico que deberían tener lo cual se puede ver, por ejemplo, en las asignaturas que contienen sus mallas.

Carreras como Pedagogía en Matemáticas tuvo por muchos años una malla parecida más a las carreras de Ingeniería que a una vinculada a la educación. Además de traer consigo una serie de implicancias producto de este desajuste, sus integrantes incluso llegan a estar en campus distintos, siendo que a futuro entre ellos serán colegas. Dejamos a una parte por fuera de dinámicas y reflexiones distintas que se hacen en las otras carreras de pedagogía.

El vínculo con la comunidad es otro de los puentes rotos que aún no se logran resolver, es decir, la educación puesta al servicio de la comunidad, pero no de forma asistencialista como tiende a actuar la universidad, sino que en un rol de vinculación real en la medida de poder pensar de conjunto que sociedad queremos. Para lo anterior, la misma comunidad no solo debiese tener mayor participación dentro de la universidad, sino sobre el conjunto de planteles educacionales que existen.

Esto se abre como una necesidad, y encuentra sus obstáculos precisamente en quienes dirigen la universidad, o ¿Puede pensarse acaso una universidad dedicada al desarrollo de la educación y de estrechar un vínculo con su comunidad, cuando ni sus estudiantes, ni trabajadores tienen decisión sobre los planes fijados por el rector o la junta directiva en cuatro paredes? Esos mismos integrantes ni siquiera pueden ser elegidos por más del 90% de la comunidad universitaria, quedando esa decisión para un pequeño número de académicos.

La acreditación no asegura nada

Todos los desafíos que hoy empiezan recién a remecer el sistema educacional en Chile, han sido puestos en la palestra por las masivas movilizaciones sociales. Es tan importante el proceso de acreditación para la UTA que las autoridades tienen que ceder cierto terreno frente a las demandas que existen y que son problemáticas nacionales, por esto la acreditación no puede ser el la forma de amedrentamiento para recién empezar a mejorar las cosas.

Finalmente, la falta de un sistema democrático en la Universidad es más que evidente, por esta razón es necesario un Cogobierno Triestamental con elección democrática de las autoridades y que incluya a las y los funcionarios que hoy se encuentran bajo el sub-contrato y que son también parte de la comunidad universitaria que las autoridades actualmente no consideran.






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