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Experto analiza irrisorio aumento de 6 mil pesos al sueldo mínimo

"No puede ser que una persona trabajando 45 horas a la semana sea pobre. No puede ser que para completar las necesidades básicas tenga que endeudarse, que es lo que le pasa a muchos trabajadores y trabajadoras en Chile", aseguró.

Patricio Concha

Talcahuano / @patricio_concha

Viernes 5 de enero

En una reciente entrevista, Marco Kremerman, quien se desempeña como investigador de la Fundación Sol, se refirió al irrisorio aumento del sueldo mínimo a $276.000 que rige desde el 1 de enero, fruto del pacto de la burocracia de la CUT con el Gobierno de Bachelet.

Para el economista, esto "no es un problema de los últimos años, es un problema de las últimas décadas (...) la propia métrica que el Estado establece para que una familia promedio de cuatro personas pueda superar la línea de la pobreza es de $417.000 y fracción".

"Muchas personas podrán decir: ’Si trabajan dos personas ahí sí se puede superar la línea de la pobreza’ pero no es el sentido. El sentido es que una persona trabajando tiempo completo permita sacar a su familia al menos de la pobreza", aludió el experto sobre la situación de sobrevivencia en que se encontrarían las familias.

En ese sentido, Marco Kremerman hizo mención a lo que a su entender sería la razón de porqué existe oposición del gremio empresarial a elevar el salario mínimo, y cómo puede ser transformada en sentido común esta posición.

"Las grandes empresas, si bien no son las mayoritarias que pagan el salario mínimo, pagan por ejemplo las gratificaciones que hoy día se han convertido en un costo fijo. Te contrato por $400.000 y el salario base son $290.000 y $110.000 la gratificación. Esta gratificación muchas veces son 4,75 sueldos mínimos divididos en 12 meses. Por lo tanto, si sube el salario mínimo sube la gratificación. Es por eso que los gremios empresariales se oponen en general al aumento del salario mínimo y se escudan en las pequeñas y micro empresas para ello".

Respecto a ello, hizo un hincapié en el significado práctico del insuficiente monto en contradicción con las expectativas macroeconómicas del país, agregando que "no podemos hablar por un lado de modernización capitalista y, por otro lado, un salario mínimo que hoy día permite ir y volver al trabajo, comprar 1 kilo de pan y con lo que sobra arrendar una pieza por $150.000. Eso está desalineado con el objetivo del salario mínimo. Más aún cuando el Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta que para 2018 Chile va sobrepasar el umbral de los US$25.000 per cápita en relación al PIB".

"No podemos tener dos Chiles. Uno con un salario excesivamente bajo y este otro a nivel macroeconómico. Al menos Chile debe alinear el salario mínimo con sus líneas de pobreza, que hoy día están en $471.000. Estamos discutiendo con piloto automático. Asumimos que el nivel del salario mínimo ya está en una suerte de equilibrio y no ponemos sobre la mesa que el valor del salario mínimo -que se desalinea en dictadura- jamás ha sido puesto de nuevo en este techo. No hemos el sinceramiento de que el nivel del salario mínimo está desalineado con el tamaño de la economía y reajustar por inflación y productividad. Hay una falsa discusión", expresó.

"No puede ser que una persona trabajando 45 horas a la semana sea pobre. No puede ser que para completar las necesidades básicas tenga que endeudarse, que es lo que le pasa a muchos trabajadores y trabajadoras en Chile", concluyó el economista, haciendo mención a los altos índices que mantienen a Chile como el país cuyos consumidores son los más endeudados de Latinoamérica.






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