Internacional

CRISIS POLÍTICA

Exministro de Temer acusa al Gobierno de proteger políticos

Fábio Osório Medina denunció que lo echaron por impedir la obstaculización de la Operación Lava Jato. ¿Síntoma de divisiones en los medios y el poder judicial frente al gobierno golpista?

Martes 13 de septiembre | Edición del día

En un reciente reportaje, la revista Veja informa que el ministro de la Abogacía General de la Unión (AGU, órgano de asesoramiento jurídico del Estado) Fábio Osório Medina, fue echado del gobierno de Temer para impedir los procedimientos que llevaba adelante en la Operación Lava Jato.

Sea para aumentar sus ventas o como parte de una nueva orientación del “partido mediático”, la revista Veja atacó al gobierno de Temer en primera plana. En la tapa de la revista, Medina Osório afirmó que “El gobierno quiere obstruir la Operación Lava Jato”. Entre las páginas de esta revista golpista se puede leer la entrevista al ministro saliente y una narración sobre cómo el gobierno de Temer estaría haciendo lo que su partido, el PMDB, había anticipado en escuchas de la Operación Lava Jato: obstruir la operación e intentar liberar a los políticos involucrados.

En el reportaje realizado por la revista, propiedad de la familia Civitas Osório, el exministro acusa al gobierno de usar como excusa para su salida los errores cometidos en la conducción del proceso de renuncia del presidente de Empresa Pública de Comunicación (EBC), para luego recordar que su verdadero pecado habría sido comenzar a tomar medidas para que los políticos involucrados en la Operación Lava Jato resarcieran los cofres públicos. En un supuesto rapto republicano Osório quiere que los políticos tengan el mismo trato que las empresas contratistas denunciadas, devolviendo la parte que les corresponde según cada caso investigado.

Para ese fin, según el reportaje, habría solicitado a la Policía Federal (PF) los nombres de los políticos a los que debería abrirles una investigación: la Policía Federal le informó sobre 8 políticos del PP, 3 del PT y 3 poderosos nombres del PMDB: Renan Calheiros, Valdir Raupp – ex-presidente del partido - y Aníbal Gomes.

Lo sorprendente del caso no está en la denuncia. Cualquiera puede dar fe de la corrupción de los miembros del gobierno de Temer y cómo éste opera por la impunidad de los suyos, tal como el PT hizo antes y con mayor éxito, viene haciendo el PSDB en tierras paulistas. Lo más llamativo del caso es que la Corte Suprema (STF) se negó a proporcionarle información y al minuto siguiente de su salida, Veja ya se hacía eco de la denuncia en su tapa.

Todos los otros grandes medios del país le están dando una cobertura mínima al escandaloso hecho, mostrando cómo las otras familias dueñas de los medios no están por el momento embarcadas en un camino “destituyente” de Temer. Los ecos de la violenta crítica de Osório parecen preanunciar nuevos rounds al interior del partido judicial y mediáticos frente al gobierno golpista.

Ya presenciamos las desavenencias entre la tropa del juez Sérgio Moro en Curitiba y la Corte Suprema en relación a la delación vinculada a la constructora OAS. ¿Sería este evento una escalada? ¿O tal vez, el grito de muerte de una operación agonizante que se mantuvo para terminar de dar el golpe al PT y si fuera necesario, cargar algún “chivo expiatorio” del PSDB y del PMDB para darle mayor credibilidad al verdadero propósito de su ataque? ¿O será al revés? ¿La preparación del embate entre las alas mediáticas y del poder judicial que defienden una salida al estilo de “Mani Pulite” a la brasilera (terminar con la mayor parte de los partidos para construir un nuevo régimen mejor adaptado a los esquemas de corrupción vinculados al imperialismo) versus los partidos del orden y sus alas en el poder judicial y en los medios?

La continuidad de las incertezas de los “de arriba” sobre cuál sería la verdadera agenda política, mientras están todos unidos para llevar adelante los ataques a la clase trabajadora y, al mismo tiempo, crece la insatisfacción contra el gobierno golpista de Temer son señales de cómo el impeachment no cerró la crisis en el país. El poder judicial no está pacificado. Los medios no están pacificados. Y lo más importante, las calles tampoco.




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