Internacional

BOLIVIA

Evo Morales, Gabriela Zapata y contratos por 557 millones de dólares

Javo Ferreira

Bolivia

Viernes 12 de febrero de 2016 | Edición del día

¿Tráfico de influencias o infidencias de alcoba?

A una semana del referéndum que pretende reformar la constitución del estado Plurinacional de Bolivia para habilitar a Evo Morales a su cuarta gestión de gobierno, el país se encuentra en estado de agitada deliberación. Y no es para menos, luego de la denuncia del periodista y ex agente de inteligencia Carlos Valverde, de que la madre de un hijo fallecido, de Evo Morales que trabaja como ejecutiva de una empresa china, Gabriela Zapata Montaño, habría sido “victima” de un acelerado proceso de enriquecimiento gracias a que la mencionada empresa se habría beneficiado por contratos por valor de 557 millones de dólares del Estado boliviano. La empresa en cuestión CAMC Engineering Co. Ltd, se adjudicó obras estratégicas como es la planta de elaboración de azúcar de San Buena Ventura en La Paz, el proyecto de sales de potasio de litio en Potosí, perforadoras para YPFB, la infraestructura de un tramo del ferrocarril Bulo- Bulo-Montero, entre otras.

El escándalo surgió ante el hecho que esta empresa habría obtenido 6 de 7 contratos por invitación directa y no por licitaciones, por valor de 450 millones de dólares. La ex novia de Evo Morales, en estos 10 años de proceso de cambio habría logrado no solo un meteórico ascenso social vinculándose a las altas esferas económicas y sociales de la burguesía boliviana, sino que además sería una ferviente militante del proceso de cambio. El escándalo de tráfico de influencias ha intentado ser contrapesado por el mismo Evo Morales que ha instruido a Gabriel Herbas de la Contraloría General de la Republica, nombrado por el actual gobierno, que abra una investigación de estos contratos para ver si hay irregularidades. Esta resolución sin embargo no está pudiendo contrapesar los efectos de la sospecha de tráfico de influencias y enriquecimiento debido a que es el mismo Evo que le plantea a sus funcionarios que lo investiguen a él. Un proceso investigativo semejante carece de toda seriedad y confiabilidad.

La oposición patronal festeja este “descubrimiento” que tiene como primer impacto hundir la teoría del “entorno”. Durante estos años, diversos sectores sociales y sindicales, justificaron errores y políticas derechistas del actual gobierno adjudicándoselas al “clase mediero”, para usar la expresión de los sectores populares, de García Linera o a los ministros y en suma al entorno del presidente. Sin embargo el escándalo desatado por la denuncia de Carlos Valverde, golpea directamente al poder ejecutivo y a Evo Morales y sus amores. La jugada es clara: asestarle un golpe al gobierno este próximo referéndum.

Este posible nuevo caso de corrupción en el partido de gobierno superaría con creces el multimillonario robo en el FONDIOC (Fondo de Desarrollo para los pueblos Indígenas Originarios y comunidades campesinas) y ahora golpea directamente a Morales. Luego de los levantamientos nacionales que sacudieron al país en la primer década del milenio, pese a las aspiraciones profundas de cambios revolucionarios y estructurales, el actual gobierno se ha encargado de reconstruir el orden burgués semicolonial boliviano. Hoy Bolivia, gracias a una favorable situación económica y a la paz social conquistada gracias al MAS, el país y sus clases dominantes vivieron una bonanza pocas veces vista que han modernizado parcialmente el Estado y sus instituciones así como algunos tímidos procesos de construcción de infraestructura como carreteras. Las políticas redistributivas basadas en bonos a los sectores más postergados permitieron crear la ilusión del tránsito de amplias capas de la población al nivel de clases medias y un despegue nacional definitivo.

Hoy con la caída de precios de materias primas, y al constatarse la nula industrialización nacional después de 10 años en el partido de gobierno ha empezado una guerra sin cuartel por el reparto de las migajas y de la sucesión evista, no pudiendo descartarse que las fuentes que condujeron al destape del tráfico de influencias haya surgido desde el mismo entorno de Evo y sus amigos. En este afán de administrar el capitalismo semicolonial, el MAS se ha visto en la obligación de defender no solo el Estado como instrumento de dominio sino también sus valores y sus características culturales que le son inherentes: la corrupción y el robo. Evo Morales y sus amigos están siendo víctimas de lo que ellos se encargaron de cultivar estos 10 años, y ahora la fiesta hay que pagarla.

El próximo referéndum, aunque pueda ofrecer alguna que otra sorpresa circunstancial, es una trampa que se le tiende entre el MAS y la oposición a las clases laboriosas del país, empujándolos a decidir entre la permanencia de individuos que han perdido toda idoneidad en la gestión pública y que han resuelto su propia cuestión social administrando el capitalismo, o en mantener una constitución que garantiza el enriquecimiento de los sectores patronales a costa del esfuerzo de la amplia mayoría y que prepara el retorno de la vieja derecha. Los marxistas revolucionarios rechazaremos esta semana este proceso tramposo del referéndum reafirmando la necesidad de poner en pie el Partido de los Trabajadores basado en los sindicatos y emitiremos un voto nulo en respuesta a estas opciones patronales.







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