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Estudiantes estadounidenses salen a las calles a un mes de la masacre de Parkland

En lo que fue llamado como un "paro nacional estudiantil", jóvenes de todo Estados Unidos dejaron las aulas y salieron a las calles a un mes de la masacre de Parkland, Florida.

Miércoles 14 de marzo | 12:33

A un mes de la masacre de Parkland, en Florida, miles de estudiantes salieron de sus aulas en varias ciudades de Estados Unidos para recordar a las 17 personas que perdieron la vida en el tiroteo del 14 de febrero. En una acción convocada como un "paro nacional estudiantil", y con la consigna #NationalWalkoutDay, muchos estudiantes dejaron sus aulas durante 17 minutos (por cada uno de los asesinados en Florida), mientras que en otras escuelas se realizaron marchas en las inmediaciones de cada escuela.

Una de las consignas principales por un mayor control de armas, para evitar futuros tiroteos, había sido respondida por Trump con la idea de armar a todos los profesores de cada una de las escuelas del país. Esta descabellada idea fue recogida por los legisladores de Florida que votaron una regulación parcial a cambio de que el personal no docente de todas las escuelas pueda estar armado.

Los cerca de 3.000 jóvenes de la escuela Marjory Stoneman Douglas marcharon en silencio dentro de las instalaciones del centro educativo hasta concentrarse en el campo de fútbol americano aledaño.

El acto concluyó con la canción "Shine", que compusieron varios estudiantes de la escuela secundaria tras la tragedia, y seguidamente iniciaron una marcha rumbo a un parque cercano, en donde está previsto que se congreguen alumnos de otros centros de las proximidades.

Los 17 minutos de paro, en honor de las 17 víctimas mortales del tiroteo del pasado 14 de febrero, se realizaron en cerca de 3.000 escuelas de todo el país, según el grupo Women’s March Youth Empower, que organiza la protesta.

El paro de los alumnos de la escuela de Parkland se produce el mismo día que Nikolas Cruz, responsable de la masacre, comparece ante el juez en una audiencia en la que se le leerán los 34 cargos que pesan sobre él, 17 por asesinato en primer grado y otros tantos por intento de asesinato.

Los jóvenes reclaman al Congreso que refuerce los controles a la venta de armas, especialmente las de asalto, antecedentes de los compradores y declare la violencia por armas de fuego como una crisis de salud pública, lo que implicaría mayores fondos para investigar y posibles recomendaciones para su fiscalización.

En respuesta a la masacre, la pasada semana, el gobernador de Florida, Rick Scott, promulgó una ley aprobada por ambas Cámaras estatales, de mayoría republicana, que eleva de 18 a 21 años la edad mínima para comprar armas e impone un período de espera de tres días para la mayoría de las compras de armas de largo alcance.

La nueva norma destina una partida de 400 millones de dólares a las medidas dirigidas a incrementar la seguridad en las escuelas, y autoriza a todo el personal no docente de los centros educativos a llevar armas de fuego.

El movimiento, que fue impulsado desde abajo en muchas escuelas, contó desde el principio con un respaldo de figuras y legisladores demócratas, que no es inocente. Buscan tratar de hacer daño a sus competidores republicanos en un año electoral, y también intentar horadar la figura de Trump en este terreno. Si bien la NRA hace lobby parlamentario sobre ambos partidos, los demócratas aprovechan que este sector ha estado ligado sobre todo a los republicanos para plantear una serie de medidas limitadas de control de armas que no modifican en lo más mínimo el riesgo de nuevas masacres, ya que el problema central no está en el control de armas sino en una sociedad donde el guerrerismo, la violencia, el racismo, la xenofobia y el odio es política de Estado.

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