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Estudiantes de la Universidad General Sarmiento en pie de guerra contra las reformas

En la reunión que buscó “consensos básicos”, el tema educación fue solamente mencionada para llamar a la reducción del gasto público.

Jueves 2 de noviembre | 12:48

Parece lejana la contienda electoral que enfrentó a los partidos del ajuste, el pasado lunes, en el marco del acuerdo nacional impulsado por Mauricio Macri las diferencias fueron dejadas de lado en pos de la futura aplicación de una serie de reformas, un plan integral que pretende avanzar aún más sobre los derechos de los trabajadores y estudiantes.

La izquierda viene mostrando un profundo rechazo el paquete de medidas presentadas por Macri, la palabra reforma y productividad tomaron el papel protagónico en el discurso del presidente, un plan con tufillo de los ’90.
El tema educación ocupo poco espacio en el discurso, le bastó con el uso de unas cuantas palabras para dejar bien claro el duro ajuste que pretende aplicar, dijo que, en diez años, la plantilla docente y no docente aumentó un 30%, pero la matrícula de estudiantes solo se incrementó un 13%. "Esto no se correlaciona con la tasa de graduación, que es una de las más bajas del mundo", cuestionó.

El presidente, como todo empresario, no ve más que números, hace alusión al aumento de la plantilla docente y no docente como un elemento deficitario, en relación a la tasa de graduación, que debe ser inexorablemente recortado. Lo cierto es que la tasa de deserción tiene que ver con problemas estructurales, tiene que ver con la precarización laboral, tiene que ver con las vidas que se van en las extensas jornadas laborales.

El gobierno haciendo estas declaraciones hace más visible su intención de avanzar sobre la educación pública, podemos verlo claramente con su "Operativo Aprender", que está dirigido a estudiantes de sexto grado y quinto y sexto año de secundaria en todas las escuelas públicas y privadas. El "Operativo Enseñar" es de carácter muestral, se realizará sólo en algún terciario y se aplicará a los estudiantes de cuarto año de institutos superiores de formación docente. Además se hará una prueba muestral a cuarto grado de primaria en 220 escuelas. La prueba costará $ 380 millones.

Este tipo de reformas basadas en evaluaciones censales, externas y estandarizadas vienen siendo impulsadas y aplicadas desde hace más de 10 años en gran parte de América Latina. El Banco Mundial es su principal impulsor e ideólogo. Esto se puede apreciar claramente en la publicación que hicieron hace dos años titulada Profesores excelentes, cómo mejorar el aprendizaje en América Latina. Allí el Banco Mundial analiza la implementación de reformas educativas durante la primera década de este siglo y saca conclusiones para imponerlas con la “menor resistencia posible”.

El Gobierno quiere avanzar en una contrarreforma profunda en la educación pero tiene claro que no lo va a poder hacer fácilmente porque va a encontrar resistencia. La gran lucha desarrollada en la Ciudad de Buenos Aires por estudiantes y docentes que se opusieron férreamente a la “Secundaria del futuro” es una muestra clara.

Este ataque del Gobierno nos exige no sólo tener una posición de rechazo, sino repensar los objetivos de la educación pública, los planes de estudio y la relación de sus contenidos con la sociedad. Es decir, pelear por una educación pública de calidad que parta de arrancar un aumento inmediato del presupuesto educativo al 10 % del PBI y quitarle los subsidios a la educación privada, laica y religiosa.

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Por eso el Frente de izquierda propone, por un lado, reducir la jornada laboral a 6 horas, 5 días a la semana para que todos tengan trabajo, y que nadie cobre un salario por debajo de la canasta familiar bajo el lema “Nuestras vidas valen más que sus ganancias”, por otro lado, que el Estado garantice becas integrales a los estudiantes que lo necesiten, para que puedan culminar sus estudios, con las retenciones que dejaron de cobrarle al campo podrían otorgarse 400 mil becas de 11.500 pesos por mes. Las bancas del Frente de Izquierda son un importante apoyo en esta pelea. En esta semana Nathalia González Seligra, docente y diputada nacional, estará presentando en el Congreso un proyecto de ley de rechazo a las evaluaciones externas.

Los dichos de Macri no son más que una declaración de guerra contra la educación pública, resulta indispensable un Centro de Estudiantes activo, organizado y en pie de lucha en defensa de la misma.








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