Política

OPINIÓN

Esto es una contrarreforma laboral: un debate contra el lenguaje de los grandes medios

Una reflexión sobre las categorías de reforma, contrarreforma y el lenguaje de los grandes medios. El proyecto de Macri y el lenguaje del periodismo militante.

Martes 7 de noviembre | Edición del día

La Izquierda Diario no miente, y dice claramente que no son "reformas" las que están en curso desde el poder, sino contrarreformas (laboral, educativa, impositiva). Vayamos a las fuentes. Reforma: avance positivo y gradual. Cualquier mortal podría simpatizar con la idea de un cambio para mejor (y en eso hay que darles crédito a los publicistas Pro). No es lo que pasa. Son retrocesos. Es un gran engaño.

Bajo el neoliberalismo, los trotskistas mexicanos (específicamente, una de sus corrientes, los mandelistas) crearon la (para mí excelente) categoría de "contrarreformas". Se referían, en particular, a la flexibilización de la propiedad ejidal estatal de la tierra (conquista histórica de las etapas de la revolución mexicana) que venía con el TLC (Tratado de Libre Comercio), entre muchas otras.

Las llamaron (y las llamamos) así porque significan retrocesos en los derechos adquiridos y leyes (normas sociales, políticamente impuestas). Es decir, en realidad pintan como "reformas" a un proceso de contrarrevolución social pero con métodos relativamente pacíficos (sin guerras decisivas). En síntesis: son contra-reformas, no reformas del tipo socialdemócrata del siglo pasado o las promovidas por el K de avances graduales donde la supuesta "justicia social" se logra “paso a paso como Mostaza Merlo y con la anuencia "desde arriba" del Estado.

Por el contrario, las contra-reformas son regresivas pero graduales. Una cuestión que tiene mucho que ver con el espíritu de época (desde la, simplificando, "caída del Muro de Berlín"). Hay una permanente contra-revolución pasiva del neoliberalismo que comenzó en los 80 y los 90 (incluidos, desde ya y en forma destacada, la manera en que se consumó la restauración capitalista en los mismos Estados Obreros burocrátcos).

La contradicción más que evidente del enemigo, es que estos ataques se dan en el marco de una crisis capitalista internacional (orgánica) de la economía que se arrastra del 2008/9 y que se hace crisis política en países imperialistas (no ya en los márgenes del Este europeo de la órbita rusa como los procesos 89/91) sino como el Brexit inglés o la lucha democrática por la independencia de Catalunya en el Estado Español. En fin, son contrarreformas a contrapelo de las tendencias históricas que muestran al anticapitalismo levantar cabeza.

Además de la teoría científica, está el aspecto periodístico, de un periodismo verdaderamente militante: LID lucha por imponer ideas contra el sentido común de los grandes medios. No hay periodismo militante que se precie sino combate este aspecto, de batalla cultural por los sentidos comunes y hasta del lenguaje mismo de la burguesía y con el que la burguesía intenta hegemonizar el pensamiento de amplias capas de masas. La Izquierda Diario, con los enormes avances del último tiempo ya es suficientemente fuerte para, al menos, proponerse el desafío de dar nuevas categorías para analizar la realidad, para que miles y decenas de miles analicen la realidad con ojos propios. El resto es tomar el lenguaje de la clase dominante sin beneficio de inventario.

Bien por La Izquierda Diario. Felicitaciones a todos mis compañeras y compañeros.








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