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Entrevista.Esterilizaciones forzadas en Perú: una política de Estado contra las mujeres pobres

"Pecati, esterilizaciones forzadas en Perú" es el trabajo fotográfico documental que desarrolla Tadeo Bourbon, un recorrido en imágenes, citas y relatos que dan cuenta de la brutalidad sufrida por muchas mujeres, en su mayoría pobres, campesinas, indígenas bajo el Gobierno de Alberto Fujimori.

Aleja AlbeviEnfoque Rojo

Domingo 28 de febrero | Edición del día
Esterilizaciones forzadas en Perú una política de Estado contra las mujeres pobres - YouTube

Fotografías: Tadeo Bourbon

Este 1° de marzo comienza el juicio a Alberto Fujimori, expresidente de Perú, y a los antiguos ministros de salud Eduardo Yong Motta, Marino Costa Bauer y Alejandro Aguinaga. Los cargos en su contra son por su responsabilidad en la esterilización forzada de miles de mujeres originarias llevadas a cabo durante el final de su mandato (1996-2000), a través de lo que se llamó "Programa Nacional de Planificación Familiar y Salud Sexual y Reproductiva".

"Pecati, esterilizaciones forzadas en Perú" es el trabajo fotográfico documental que desarrolla Tadeo Bourbon, un recorrido en imágenes, citas y relatos que dan cuenta de la brutalidad sufrida por muchas mujeres, en su mayoría pobres, campesinas, indígenas. El Estado es responsable, veinte años después siguen sin justicia más de 270.000 mujeres.

¿Cómo surge la idea de desarrollar el tema?

En 2018 me dieron media beca para hacer una maestría en el Centro de la Imagen de Lima en Perú, la idea era que durante ese año que se daba el taller desarrollaras un proyecto, no sabía muy bien que hacer, no estaba muy familiarizado con la historia contemporánea del país, pero mi compañera en ese momento me nombro lo de las esterilizaciones forzadas, por otro lado yo venía de ver todo el movimiento feminista en Argentina con mucha admiración, entonces medio que se conjugo todo en ese proyecto. Estando allá lo empecé a investigar, al principio lo veía bastante difícil en cuanto a contactos, accesos, viajes y todo eso pero con el tiempo pude empezar a enlazar ciertas cosas, mismo las personas que fui conociendo me fueron incentivando a seguirlo. No había ningún trabajo fotográfico documental hecho sobre las esterilizaciones, también me parecía importante más allá de mi trabajo y mi carrera personal que haya documentos, fotografías, registro de lo que sucedió con las mujeres.

¿A qué mujeres el Estado esterilizó y porqué?

Estatalmente se reconoce que era un plan para reducir la pobreza, en la teoría se proponía acercar y facilitar el acceso a métodos anticonceptivos para mujeres y varones, pero en especial iba dirigido a las mujeres para que no tengan más hijos, básicamente la idea de ellos era que si los pobres no tenían más hijos la pobreza se iba a reducir. Este programa se aplicó entre 1996 y el 2000 que fue uno de los últimos años de Fujimori y sus ministros de salud, Aguinaga, Motta y Costa Bauer y otros personajes como Jorge Parra, todos varones por cierto fueron los impulsores de este programa. En la práctica el gobierno había establecido objetivos (que aparecen en documentos oficiales) de cuántas mujeres se tenía que esterilizar por mes, por semana, por año y había incentivos si se llegaba a ciertas cifras, les pagaban equis dinero a las postas médicas o a los lugares donde se practicaban.

Este plan no estuvo dirigido a la población en general, sino a los más pobres, campesinos y especialmente a la comunidad indígena, se metieron con el último eslabón de la sociedad peruana, lo más vulnerable de lo más vulnerable. Eran en general mujeres quechua hablantes o shipibas que son poblaciones de la Amazonia, en muchos casos analfabetas, otras ni siquiera entendían el español, ese fue el objetivo del gobierno, se metieron con estas personas que ni siquiera tenían los recursos para denunciar, hoy día muchas mujeres que denuncian plantean que no tienen para contratar un abogado. Lo hicieron a la fuerza, desde engaños, manipulaciones hasta por la fuerza literal, utilizaban distintos métodos, las llevaban diciéndoles que las iban a vacunar, las ligaban sin su consentimiento cuando iban a parir, les decían que les iban a dar alimentos, también que no se les daría más planes sociales sino se ligaban las trompas, iban repetidamente a sus casas las amedrentaban hasta que las mujeres accedían, otras veces había mujeres que acompañaban a otras mujeres y caían en el mismo grupo, los testimonios son terribles, en general se repite los mismos métodos.

En ese momento en Argentina se estaba discutiendo el aborto y pensaba en esta cuestión del estado como violentador, cuando quieren que las mujeres tengan hijos, cuando no quieren, como usan el poder estatal, el poder de los varones, el patriarcado y toda la fuerza en decidir sobre los cuerpos de las mujeres. Como en este caso pasaba en Perú, no querían que tengas más hijos entonces les ligaron las trompas a cantidad de mujeres y ahora en la contemporaneidad nuestra quieren que tengan hijos y no aborten, también deciden y accionan sobre eso. Me pareció una reflexión que era interesante porque sigue siendo el mismo Estado decidiendo.

¿Cuál fue la historia que más te impactó?

No sé si hubo una en particular, entreviste aproximadamente a ochenta mujeres, muchas daban su testimonio en quechua o shipiba, al margen de no entender el idioma me parecía importante tener registro, logre traducir algunos pero es un laburo muy difícil de hacer. Con la mayoría se repetía la historia, pequeños detalles o matices pero en general actuaban de la misma manera, más o menos terrible era la variante.

En las comunidades de la Amazonia se llega por río, había una mujer que la llevaron ocho horas engañada, cuando llegó se quería ir y ya era tarde, la encerraron en el hospital y la ligaron, al día siguiente se sentía muy mal pero la echaron porque no había más camas, contaba que se fue gateando del hospital, llorando, no había nadie que la ayudara, se tuvo que volver ocho horas en bote destruida con mucho dolor.

Muchas mujeres cuentan que las llevaban como animales, hay algunos registros de hospitales y postas donde podes ver el hacinamiento, era literalmente como cuando hacen castraciones de animales, las dejaban tiradas en el suelo, muchas veces te transmitían su desesperación de cuando se querían escapar y las agarraban, le cerraban la puerta como si fueran presas. Cuando escuchas ese tipo de cosas se hace todavía más impresionante que pasen por arriba de su consentimiento, su cuerpo, haciéndolas firmar cosas que no entendían.

En mi trabajo utilizo el relato en audio de una de ellas que creo engloba a la experiencia de todas, te llega y duele el maltrato que recibían de las enfermeras, los médicos, es durísimo como te transmite lo que vivieron, fue muy triste y doloroso escucharlas cada vez que iba a verlas.

¿Te resultó difícil que accedieran a la entrevista?

Si, fue complicado todo. Primero por sentirme yo fuera de lugar, soy un varón blanco. Eran un montón de privilegios que llevaba a cuestas y que me hacían ruido, trabajé mucho desde que lugar lo iba a contar, desde que lugar me iba a parar yo para transmitir esta historia, busque siempre ponerme como canal, evitando cualquier tipo de protagonismo.

Me parecía importante la denuncia que ellas hacían mas allá del proyecto que me llevó a Perú, habiendo solucionado el dilema que tenía, luego vino toda la parte de investigación, el rastreo de contactos, buscar gente que haya investigado y confiaran en mí para pasarme sus contactos, encontrar las agrupaciones de mujeres, a las mujeres, hablar con ellas...ese choque fue difícil.

En el primer viaje que hicimos con Liz, (después cada uno siguió con su proyecto), nos recibieron con una asamblea de sesenta mujeres esperando escuchar que teníamos para decir y nosotros recién llegados no teníamos ni idea. Tenían un traductor porque casi ninguna entendía español, entonces de repente me encontré hablando delante de tantas mujeres tratando de explicar qué hacía yo ahí, fue raro pero al final logramos establecer cierta confianza. Hubo un grupo que nos acusó de fujimoristas, que íbamos como espías, había mucha desconfianza y es comprensible.

Intente ser muy frontal desde el principio, dejando en claro que no les iba a cambiar la vida, no les podía prometer nada, lo único que les ofrecía era contar sus historias y difundirlas lo máximo posible.

Según tu opinión ¿Cómo ves el movimiento de mujeres en Perú? ¿Cómo se prepara para el comienzo del juicio?

En cuanto a lo que sucede en Argentina es súper incipiente, hay mucha bronca acumulada en las mujeres y disidencias, suceden cosas interesantes, se están empezando a agrupar pero vienen a un ritmo más lento, también porque que la cultura peruana es mucho más tradicional en cuanto a lo católico, más conservador en un montón de cosas y es difícil empezar a cuestionar desde el feminismo que viene a romper, cuestionar y cambiarlo todo para sociedades que son mucho más cerradas que la nuestra.

En Perú se respira mucho catolicismo, los grupos evangélicos son más fuertes que acá, incluso viajando notas que en algunos lugares donde ni posta médica hay o tenías apenas un almacén chiquito no faltaba la iglesia evangélica. El machismo se expresa en mil formas, algunas acá no es que estén superadas pero sin dudas son más cuestionas, por lo menos es lo que percibí en esta experiencia que hice.

Las esterilizaciones no están en agenda, ya pasaron veinte años desde que termino la campaña y sigue habiendo mucha negación, siempre estuvieron las ONG acompañando, investigadoras y ahora con el surgir del movimiento feminista se suma más gente, pero siempre fue un tema poco tocado, desconozco incluso si hay movilizaciones para el comienzo del juicio, si lo hay será de estos grupos pequeños.

¿Qué opinión hay hoy en Perú sobre lo que fue una política de Estado contra las mujeres más vulnerables?

Tuvo mucho más exposición a nivel internacional, mediáticamente hablando, en comparación de lo que fue en el mismo Perú, mucha gente lo niega, pone en duda si fue "tan así" como se denuncia o si fueron tantas las mujeres, hasta podes escuchar a quienes te dicen que estuvo bien "porque tenían hijos como conejos" no es para nada repudiado en general por la sociedad peruana, responde creo a que es una sociedad bastante conservadora, muy machista donde ni siquiera se llega a cuestionar cómo el Estado decidió sobre el cuerpo de muchas mujeres.

¿En el proceso de investigación te encontraste con material o al contrario hay poco abordaje?

Hay poco material, de hecho fotográfico no hay, los primeros en hacerlo fuimos Liz y yo. Si hay documentales, artículos periodísticos con alguna fotografía de archivo (extranjero) o libros de jóvenes investigadoras, pero había una falta del abordaje fotográfico documental. No tiene mucha visibilidad el tema.

¿Cuál es la intención de este trabajo fotográfico?

Tuve que tener en claro cuál era mi objetivo desde el principio para poder trabajar y estar en paz con lo que estaba haciendo, mi intención fue y es ser un canal por el cual sus voces puedan ser amplificadas, difundidas, ayudar a que sus historias puedan ser conocidas. Es algo que se desconoce incluso en Perú, mucha gente aún hoy desconoce que esto sucedió, me parece que es súper importante abrir todos los canales posibles, no sólo por lo que pasó sino también por la realidad actual de esas mujeres.

¿Cómo fue para vos meterte en un tema tan sensible? Pensando en lo que querías lograr técnica y estéticamente.

Yo me cuestiono mucho en general mi masculinidad (o la masculinidad hegemónica), desde ese lugar empiezo a pensar montón de cosas cuando entro en estos choques culturales, ir a Lima es muy distinto que estar en Buenos Aires, viajar y encontrarme con estas mujeres fue un abismo de diferencias, privilegios. Me quedé tranquilo cuando esclarecí que mis objetivos eran difundir no hacer lobby de mi arte o mí trabajo con el tema, yo tengo una estética, búsqueda, mis fotos son de tal manera, trabajo así pero no es lo principal, ni el recurso, ni el arte, lo principal eran ellas y la denuncia que hacían.

Pude superar las instancias de cuestionarme muchas cosas, aunque a veces volvía sobre las mismas pero terminaba entendiendo que no me estaba poniendo a mí por delante sino que estaba anteponiendo sus historias, a mi no me importa que se hable de mí ni de mi trabajo, me importa que se hable del caso de las mujeres esterilizadas en Perú.

Cuando lo escuche por primera vez por mi compañera y me puse a investigar muy por encima me pareció terrible lo que había sucedido, que no tuviera difusión, me generó mucha angustia solo leyéndolo y conociendo el caso, entendí que eso era genuino, me importaba, me dolía y si podía ayudar con un pequeño granito de arena en el marco de un proyecto era importante. Me interesan los temas de resistencia, pueblos originarios, organizaciones sociales, culturales, derechos humanos, me interpelan esas cosas, no tanto hablar de lo que me pasa a mí, no me es difícil correrme del eje.

Cuando comencé definí que era imprescindible que aparezcan sus voces, ya sea escritas, en audio, video y audio, no importaba la forma pero que ellas sean las que hablen.

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