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PANDEMIA EN HOSPITALES

Este martes habrá jornada de protesta de trabajadores de la salud en hospitales porteños

A un mes del comienzo de la cuarentena, luego del anuncio del récord de contagios entre los trabajadores de salud, este martes 28 habrá una jornada de concentraciones en los hospitales porteños. Mientras difundimos la adhesión a la medida se empieza a debatir la necesidad de asambleas para convocar a un paro y plan de lucha efectivos a la altura de la pandemia.

Bárbara Acevedo

Enfermera | Hospital Garrahan @acevedo_bar

Natalia Laris

Trabajadora call center | Estudiante de enfermería

Domingo 26 de abril | 17:25

Ayer el gobierno anunció más flexibilidad en la cuarentena. Pidió a las patronales que cuiden la salubridad. ¿Será como cuando pidió que no despidan? La realidad es que en los hospitales falta de todo, incluso más personal como venimos denunciando desde el primer día.

El día Viernes Rodolfo Arrechea convocó a una conferencia de prensa en la puerta del Hospital Rivadavia donde anunció la jornada del martes 28 de abril. Hizo este anuncio sin convocar ni a un solo trabajador del hospital ni a la comisión de higiene y seguridad votada en asamblea de trabajadores.

Mientras los trabajadores organizan desde abajo la dirección sindical llama a un aplauso en la puerta de los hospitales. A un mes del comienzo de la cuarentena, mientras el 14% de los infectados son trabajadores de la salud y cuando sigue sin haber respuestas a la necesidad de insumos e infraestructura, estas medidas son insuficientes.

Aún estamos en el comienzo del impacto de la pandemia y los hospitales ya están colapsados. No sabemos cómo va a impactar el pico mientras un 20 % de personas a nivel nacional no tienen agua potable, cuando 11 millones de personas se anotaron para recibir el ingreso familiar de emergencia porque no llegan a la canasta básica de alimentos, sin vivienda y aumento de la desocupación. A eso porque no da respuesta ni el gobierno ni los sindicatos.

El derecho a la salud se conquista desde abajo

Ante esta realidad, las direcciones sindicales que tendrían que estar a la cabeza de la lucha por conquistar estas necesidades básicas para millones están negociando los despidos, suspensiones y reducciones salariales. La CGT acordando abiertamente con el gobierno y la CTA haciendo acciones aisladas y sin paro, impidiendo la participación de las trabajadoras y trabajadores de la salud que sostenemos hospitales colapsados. Es necesario impulsar asambleas de base en todos los hospitales, como se está haciendo en el Hospital Ramos Mejía, el italiano, el Rivadavia o el Piñero.

Necesitamos recuperar la organización como hicimos cuando impulsamos la marea blanca de enfermería y la lucha de los residentes contra la precarización. Impulsar las asambleas por hospital y clínica comisiones de higiene y seguridad. Volver a poner en pie la asamblea Interhospitalaria hoy es de vital importancia para coordinar nuestras fuerzas y que no sigan decidiendo por nosotros los dirigentes que responden al gobierno.

Somos quienes sostenemos todos los días los hospitales. No hay nadie mejor en este momento para definir un plan de salida a la crisis sanitaria. Esto se empezó a hacer en sectores como camilleros y Neonatología del Hospital Garrahan, donde las enfermeras rechazaron la extensión de la jornada laboral. Desde la organización de los sectores se consiguieron los insumos y equipos de protección, aún insuficientes. Y al igual que en camilleros pusieron en pie el comité de higiene y seguridad.

En la asamblea de base del Hospital Rivadavia también se votó impulsar una comisión de higiene y seguridad, que viene denunciando lo que las direcciones sindicales niegan y callan, la falta de insumos y el incumplimiento de los protocolos de aislamiento. Esto lo venimos reflejando en Izquierda Diario Salud, como la organización en cuerpo de delegados conquistado para enfrentar la pandemia Hospital San Martín de La Plata. Allí nuestras compañeras y compañeros de la Corriente de Izquierda por la Salud Pública vienen cumpliendo un rol en organizarse frente a la crisis abierta por el COVID-19.

¿Estamos todos en el mismo barco contra la pandemia?

El papa Francisco declaró que estamos todos en el mismo barco. Larreta y Fernández, así como todos los gobernadores del oficialismo y la oposición se presentan uno al lado del otro en las cadenas nacionales. Las direcciones de los sindicatos cierran filas detrás. Pero ellos están en el barco de Roemmers, el multimillonario farmacéutico que tiene 1.700 millones de dólares de fortuna, que vende 5 de 10 medicamentos en el país con un aumento de 100 %. Aumento que conquistó en el gobierno de Macri y se mantiene hasta el día de hoy. Se unifican para mantener el negociado de las clínicas privadas, farmacéuticas, obras sociales y prepagas que el gobierno de Fernández decidió no afectar. Ni hablar del escándalo de los sobreprecios en los barbijos comprados por Larreta. Ese es su barco.

Nosotros, trabajadoras y trabajadores de salud, todos los esenciales, los informales y monotributistas que no tienen ningún ingreso estamos en medio de la tormenta sin barco. A miles de nuevos despedidos, que son nuestras familias, nuestros pacientes los está tapando el agua porque las patronales incumplen el decreto del gobierno. Y los que ponemos el cuerpo en las salas vaciadas somos nosotros.

No vamos a poner en riesgo nuestras vidas para que se llenen de plata quienes lucran con la pandemia. Tenemos que exigir que se intervengan las clínicas privadas y se centralice el sistema de salud. Si estuviese bajo nuestro control, las trabajadoras y trabajadores de la salud sabemos cómo poner a funcionar el sistema de salud al servicio de las mayorías, así como garantizar la atención universal de la población afectada.

En cada hospital, clínica, sala barrial o centro de salud tenemos que impulsar desde abajo la fuerza necesaria para luchar contra la resignación que nos quieren imponer las direcciones sindicales. Coordinando la fuerza organizada de todos los hospitales podemos luchar por aumento del presupuesto en base al no pago de la deuda. Se tiene que proveer en forma inmediata los equipos de protección personal e insumos en todos los hospitales y la realización de test masivos para todas la áreas esenciales.

Este es un reclamo que surge de la necesidad de todos los hospitales. Mientras con gran cinismo Ginéz González García responsabiliza a los trabajadores de la salud del récord de casos en el sector. Por ir de hospital en hospital como si un sólo trabajo alcanzara para cubrir la canasta básica, por el uso de los equipos de protección como su hubiera en cantidad y calidad necesarias.

No es la primera vez que el ministro deprecia a los trabajadores de la salud. Ya en el 2005 en la lucha del Hospital Garrahan nos llamó terroristas sanitarios a quienes lucharon en defensa de la Salud Pública. Aún así no pudo frenar los paros que ganaron conquistas para los trabajadores y para los pacientes.

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El tiempo de cuarentena se tendría que haber aprovechado para reconvertir industrias para la producción de respiradores, camas, camisolines, barbijos y el conjunto de los insumos necesarios. Así como puede ponerse la industria de la construcción al servicio de construir hospitales, pero Fernández decidió hacer publicidad con hospitales de campaña que son para hacinamiento. Todavía estamos a tiempo y es vital luchar por ello.

Poner en riesgo nuestras vidas no salva a ningún paciente. Necesitamos luchar juntos, junto a los que nos aplauden todas las noches y con quienes están pasándola peor en esta crisis. Por subsidios de $30 mil para toda persona afectada por la pandemia en base a impuestos progresivos a las grandes fortunas. Por 6 horas de trabajo por insalubridad para las trabajadoras de salud, con salarios igual a la canasta familiar para eliminar el desgaste prematuro y la reducción de la calidad de atención a los pacientes que genera el pluriempleo.

También por la exigencia al estado para que garantice la entrega gratuita de barbijos y elementos de limpieza para la población. Una medida fácilmente realizable afectando las ganancias multimillonarias de Roemmers, que gasta U$S 6 millones en su fiesta de cumpleaños o confiscando el alcohol que produce Ledesma, que reduce el sueldo de sus trabajadores en medio de la pandemia.

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Desde la Agrupación Marrón Clasista participaremos en las concentraciones del 28A para seguir levantando estas banderas que venimos impulsando en los hospitales. Y para exigir a ATE, Asociación de Profesionales, UPCN y SUTECBA asambleas de afiliados y no afiliados a todos los gremios, de todas las áreas, de planta permanente, tercerizados, residentes, becarios y concurrentes. Para impulsar desde ahí paros y un plan de lucha real y efectivo a la altura de la gravedad de la situación. Esto está lejos de la ubicación de estos sindicatos que salen a desmentir a quienes reclamamos insumos para encubrir al gobierno.

Que no sean nuestras vidas la que paguen el costo de la crisis sino los que se llenaron de plata a costa de que millones de familias vean deteriorar cada vez más sus condiciones de vida. La necesidad de invertir las prioridades es una pelea que solo podemos llevar adelante quienes sostenemos los hospitales, movemos las industrias, garantizamos que funcionen los servicios. Te invitamos a organizarte con nosotros para hacer fuerte esta perspectiva.







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