Cultura

Este jueves se estrena la alabada cinta “Una mujer fantástica”

La película dirigida por el chileno Sebastián Lelio, y premiada a nivel internacional relata la historia de una mujer transexual que debe lidiar no solo con la muerte de su pareja, sino que también con toda la carga que lleva el ser transexual en Sociedades como las actuales en la vida cotidiana.

Melissa Navea V

Psicóloga

Miércoles 5 de abril

Sebastián Lelio, cuya anterior cinta “Gloria” fue altamente alabada, esta vez llega a las pantallas con una nueva producción que encantó a la crítica internacional, “Una mujer fantástica”. En esta ocasión, Lelio utiliza una historia de amor para mostrar una de las realidades más crudas dentro de la diversidad y/o disidencia sexual. Y es que hoy, ser una persona transexual se convierte en causa de discriminación y exclusión constante al ser parte de un sistema en el que hombres y mujeres tienen sus roles y características definidas, las que son transgredidas por identidades que no siguen lo estándar, como es el caso de las personas transexuales.

Quienes protagonizan la producción son Daniela Vega (Marina), por una parte, la cual es en la vida real una mujer trans que cautivó a Lelio para interpretar al personaje principal de la cinta; y por otra al reconocido actor chileno, Francisco Reyes (Orlando).
El punto de inflexión de la película ocurre cuando Marina, luego de la muerte de su pareja se encuentra con la familia de quien fuese su compañero, la cual no la deja asistir a su entierro ni despedirse, poniendo en evidencia la discriminación hacia ella solo por el hecho de ser transexual.

Lo interesante de la película, es cómo juega con el concepto de diversidad, para también reflejarlo en los distintos géneros que son representados en diversos parajes de la cinta, desde “el cine romántico, el de humillación y venganza, el estudio de personajes, el de mujeres, el de fantasmas y el de funeral", en palabras del director. "Sumado todos los géneros que la película visita (...), en su centro, en su corazón, tiene una cierta vocación documental, porque es el retrato de alguien que es real, es un retrato de un ser que tiene una historia, que tiene una carga que yo creo que no puede ser representada o impostada”, continuó.

Sin duda que la historia que expone la cinta va más allá de lo que pueda reflejar esta en particular, pues la metáfora de la transgresión del género, puede darse también en la transgresión a este sistema lleno de categorías, del deber ser y hacer. De lo que es o no posible en este mundo, de qué tanto vivimos la vida que queremos vivir, lo que se expresa concretamente en la cruda realidad trans por una parte, pero que de transfondo invita también reflexionar sobre las propias limitaciones del sistema.

Así mismo el acto profano de sacar estos temas, esta historia de amor no heterosexual de la “zona sucia”, tal como se muestra en un paraje de la película, es también una metáfora que invita al cuestionamiento de la criminalización hacia lo no heterosexual, además de las imposiciones del sistema incluso en las relaciones interpersonales que podamos desarrollar. Sin duda que la historia de Marina y Orlando expresan una parte de la realidad cotidiana, una forma de amor “no convencional” pero que es real y tiene manos, boca, cuerpos, le moleste a quien le moleste.

Entre esos lugares no transitados, hay también una invitación a recorrerlos, o a por lo menos ayudar a despejar el camino y adelantar los prejuicios. Una invitación a entregarse a un viaje que trascienda más allá de las etiquetas, que invite a comprender una realidad que viven día a día las personas trans, y a cuestionarse el cómo viven quienes al tener menos recursos económicos son marginadas no solo por la Sociedad, sino que también de la educación, de la salud, del derecho a la identidad y del sistema en general, pero que aún se atreven a amar a pesar de tenerlo todo en contra.






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