Juventud

CONSULTA UNIVERSITARIA

¿Estás de acuerdo con universidades enrejadas y con cámaras de vigilancia?

Las medidas de seguridad implementadas en las universidades —rejas, policía, vigilancia, botones de pánico,etc— reflejaron el autoritarismo y antidemocracia en que impera en las universidades, donde la comunidad universitaria no es tomada en cuenta.

Viernes 15 de septiembre | 16:28

Desde la Agrupación Juvenil Anticapitalista que se concentra en la UNAM, el IPN y la UAM en la zona metropolitana, consideramos que las medidas de seguridad están directamente ligadas con la antidemocracia de nuestras universidades e institutos y con el intento de elitizar y privatizar la educación.

Te invitamos a sumarte a la Consulta contra la antidemocracia y en defensa de la educación pública, el objetivo es tener una base para discutir entre los diversos sectores de la comunidad ¿Qué Universidad queremos? La transformación de las Universidades es una necesidad que impera para defender uno de nuestros derechos elementales.

La consulta se impulsará del 20 al 23 de septiembre en la UAM Iztapalapa; la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, la Facultad de Filosofía y Letras, la Facultad de Psicología, la Fes Acatlán, el CCH Sur y Naucalpan de la UNAM; así como las escuelas de UPITA, ESIME y ESIQIE Zacatenco, y el CICS Santo Tomás del IPN.

Todos a defender la educación pública y gratuita, laica y no sexista

¿Por qué lanzamos la consulta? Con las reformas estructurales impulsadas por Peña Nieto y su gobierno, la educación y los trabajadores del sector han sufrido fuertes golpes como parte del ataque que busca privatizar la educación pública y elitizar la educación media superior y superior.


9 de cada 10 aspirantes son excluidos de las diferentes universidades, también los costos para mantener una educación se han incrementado. Además, la educación enfrenta diversos golpes como el recorte al presupuesto a la cultura, la ciencia y la tecnología, el presupuesto general a la educación, además de la fuerte embestida contra el magisterio y la reforma educativa.

Este semestre, además, las clases en las universidades públicas empezaron a la luz de las nuevas medidas de "seguridad", el llamado combate al narcotráfico y el aumento del feminicidio.

Vigilar y castigar

El cártel de Tláhuac, cuyo combate devino en la militarización de la zona oriente de la Ciudad de México, es acusado de tener las manos metidas en Ciudad Universitaria. Pero al gobierno de la ciudad le preocupan sobre todo los 20 mil puestos de narcomenudeo esparcidos en la metrópoli y que tienen como principales consumidores a jóvenes y estudiantes.

Replicando no sólo las impotentes medidas de la supuesta guerra contra el narco implementadas por los gobiernos de Felipe Calderón y Peña Nieto, las autoridades universitarias han construido un discurso que criminaliza a la juventud por el “grave delito” de consumir drogas y alcohol, como reflejan las declaraciones de Rectoría de la UNAM tras el feminicidio de Lesvy Berlín Osorio.

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Peor aún, los casos de violencia en las escuelas, que se han profundizado en el marco de la mayor descomposición que genera la militarización de la zona metropolitana y la operación del crimen organizado, han sido aprovechados por las autoridades universitarias para implementar medidas de “seguridad” que refuerzan el ataque y vigilancia sobre los estudiantes, trabajadores y académicos. Esta es la situación en las UAM, en las facultades de la UNAM y en escuelas del IPN.

En el caso del IPN, las autoridades han intentado una y otra vez modificar el Reglamento Interno para avanzar en la privatización de la educación y la implementación de la reforma laboral dentro del instituto, apoyándose en el hostigamiento por parte de grupos porriles y de la Policía Bancaria Industrial que “resguarda” las instalaciones. Recientemente desalojaron los cubículos estudiantiles.

Así mismo, las autoridades, en complicidad con la burocracia estudiantil de la Mesa 5x5 y un ala reformista de la Asamblea General Politécnica, han hecho todo lo posible porque el proceso de lucha del 2014 y el 2016 sea desviado y la promesa de un Congreso General Politécnico amañado y controlado desde arriba, que no refleja las preocupaciones de la comunidad estudiantil, académica y trabajadora.

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Estudiantes, trabajadores y académicos no tenemos voz ni voto

Los estudiantes, trabajadores y académicos no tenemos voz ni voto en la toma de decisiones sobre la administración y el rumbo de nuestras instituciones de educación superior. No podemos elegir rectores, directores generales o de escuelas, ni coordinadores de carrera. No somos consultados para el cambio de planes y programas de estudio y somos ignorados en la modificación de la plantilla docente.

Tampoco nos toman en cuenta para resolver las problemáticas más acuciantes de la educación superior y media superior, como la exclusión de jóvenes a este derecho básico, la falta de becas, el recorte de presupuesto o la implementación de subsidios a material didáctica y a comedores.

En las tres universidades se rigen con estructuras de gobierno y mecanismos de elección similares a la época medieval, donde la comunidad universitaria no tiene ninguna incidencia. Los que llegan a cuestionar el autoritarismo y antidemocracia son perseguidos por las autoridades universitarias.

Las medidas de seguridad y la criminalización de la juventud, de la izquierda y de sectores organizados, tienen como objetivo paralizar al movimiento estudiantil y a toda costa garantizar la estabilidad hacia el 2018, evitando una nueva oleada de lucha que cuestione la antidemocracia dentro y fuera de las universidades.

Te invitamos a que seas parte del impulso de la consulta, desde tu escuela o en alguno de los lugares donde se realizará, nos puedes contactar en nuestra fan page Agrupación Juvenil Anticapitalista. Esta consulta nos permitirá tener un piso mínimo para saber qué opinamos de la estructura de gobierno, cuáles son nuestras demandas y necesidades que tenemos como comunidad universitaria y si estamos de acuerdo con las medidas de “seguridad” implementadas.

En un segundo momento queremos conformar espacios de autoorganización sin que intervengan las autoridades universitarias, que nos permitan generar procesos para luchar por la universidad que queremos.

¡La educación es un derecho no un privilegio!






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