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SANTA FE / CONICET

“Estamos seguros que nuestro reclamo es justo”

Tras diez meses de conflicto y la reciente toma del Ministerio, el ministro Barañao convocó a una reunión para el martes 26. Dialogamos con Roberto Ceruti, joven científico del CONICET Santa Fe.

Jueves 21 de septiembre | Edición del día

- ¿Podes contar cuál es la situación laboral de los becarios?

R.C.: En Argentina, la investigación científica es promovida principalmente por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), que cuenta con más de 200 institutos de investigación en todo el país en los que actualmente trabajan unos 13.000 empleados permanentes, de los cuales 9.000 son investigadores.

La institución financia además unos 10.000 becarios. Existen dos tipos de becas principales otorgadas por CONICET: las Becas Doctorales que duran 5 años, y las postdoctorales de 2 años. Las becas son un trabajo exigente pero transitorio y precarizado. Exigen una dedicación exclusiva a la investigación, pero por otro lado niegan derechos laborales básicos como aguinaldo, aportes jubilatorios y obra social para el grupo familiar.

- ¿En qué consiste el plan del gobierno para el sector?

R.C.: En 2011, el propio Barañao presentó el Plan Argentina Innovadora 2020, un plan estratégico para el desarrollo del sistema científico nacional que preveía, entre otras medidas, un aumento progresivo de investigadores a su planta permanente, hasta llegar a la cifra de 14.000 en el año 2020.

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También Macri lo incluyó entre sus promesas de campaña y manifestó que iba a apostar al crecimiento del sector científico duplicando el presupuesto del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (MinCyT), llevándolo a un 1,5 % del PBI, aun así, por debajo del 2% que invierte la mayoría de los países fuertes en investigación y desarrollo científicos.

Pero una vez asumido el gobierno actual, y a través del presupuesto aprobado por ambas cámaras legislativas, en octubre de 2016 redujo los fondos disponibles para el MinCyT y, por lo tanto, para CONICET.

Como consecuencia de este recorte, el 16 de diciembre del año pasado se anunció una reducción drástica en los ingresos a la carrera de Investigador de CONICET. Sobre un total de 1.500 postulantes, solo unos 385 lograron el ingreso, siendo rechazadas las postulaciones de los 1.050 restantes. Unas 498 de estas postulaciones fueron denegadas aun obteniendo todas las recomendaciones de ingreso necesarias por parte de las comisiones evaluadoras del mismo CONICET.

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- ¿Cuál fue la respuesta de los trabajadores?

R.C.: Este ajuste brutal generó un gran sentimiento de bronca y una organización de protesta muy importante de los mismos becarios. El 19 de diciembre marcharon a la explanada de ingreso al MinCyT para pedir explicaciones a las autoridades, y tras no obtener ninguna respuesta, se procedió a la toma pacífica del mismo. La toma del MinCyT se mantuvo durante toda esa semana, y fue una movilización muy importante con la participación de trabajadores del sistema científico de todo el país, a la que se sumaron activamente organizaciones docentes y estudiantiles. Contó además con difusión de medios de comunicación y el apoyo de muchos sectores de la sociedad. Finalmente, el 23 de diciembre se acordó levantar la toma luego de firmar un Acta Acuerdo en la que las autoridades del Ministerio se comprometían a dar becas hasta fin de 2017 para los postulantes recomendados, y solucionar la situación laboral de los afectados a través de su inserción en otros organismos estatales como INTA, INTI, CNEA, las Universidades Nacionales e incluso CONICET. Se especificaba también en esta acta acuerdo la creación de una Comisión Mixta de Seguimiento (CMS) para discutir estas inserciones entre los propios afectados, junto con las organizaciones que los acompañaban, y funcionarios del Ministerio.

- ¿Qué significa para ustedes haberse puesto a la cabeza?

R.C.: Fue un momento bisagra para muchos jóvenes investigadores que tomaron conciencia de sus derechos como trabajadores y de la necesidad de discutir las condiciones laborales y las políticas del MinCyT. Se conformaron en todo el país asambleas de Ciencia y Técnica para definir el plan de lucha y afianzar la organización federal de los trabajadores. También se realizaron tres plenarios nacionales de trabajadores de Ciencia y Técnica, el último de ellos en Santa Fe.

Para la segunda mitad del año, el gobierno dilató los tiempos para llamar a reuniones de la CMS, avanzando en forma unilateral en la redacción de un convenio para la inserción laboral en las Universidades Nacionales con cargos de Jefe de Trabajos Prácticos de dedicación exclusiva.

Cada una de las cuatro reuniones que logramos fue a base de protestar activamente para que nos convoquen. Sin embargo, en cada una de ellas el gobierno transformó lo que debía ser una mesa de negociación para discutir dónde y cómo insertarnos laboralmente, en una mesa informativa donde nos contaban cómo avanzaban sin tener en cuenta nuestras opiniones. En la penúltima reunión del 22 de agosto, se comprometieron en tomar en consideración las demandas hechas después de comprobar que el convenio no cumplía con las condiciones de estabilidad laboral, salario y dedicación horaria a la investigación que especifica el acta compromiso.

- ¿El gobierno cumplió con este compromiso?

R.C.: En la última reunión, el 12 de setiembre, no solo no mostraron ninguna mejora en el convenio, sino que las condiciones laborales son aún peores debido a una cláusula que hace posible la rescisión del contrato en cualquier momento y negaron toda posibilidad de introducir mejoras, lo que motivó la toma del Ministerio acompañada por varias organizaciones y sindicatos, especialmente Jóvenes Científicos Precarizados (JCP) y ATE CONICET.

La toma pacífica fue en respuesta al ninguneo de las autoridades a nuestros reclamos. Como parte de la negociación con el ministro, la toma se levantó el martes pasado, pero seguimos luchando. No vamos a ceder en nuestros reclamos como afectados, y no vamos a dejar de pelear en el conflicto más amplio que se plantea, que es el de luchar contra el ajuste y por una nueva forma de hacer ciencia y tecnología, comprometida con la sociedad.

- Por último, ¿cómo afecta el recorte en CyT acá en Santa Fe? ¿Cuáles son los pasos a seguir?

R.C.: En la provincia de Santa Fe somos 50 investigadores en esta situación de no haber podido entrar a CONICET a pesar de haber sido positivamente evaluados, repartidos principalmente entre Santa Fe y Rosario.

Al igual que pasa en todo el país, no tenemos garantizado poder continuar desarrollando las líneas de investigación en las que trabajamos y que podrían tener un impacto positivo en nuestra región, porque las condiciones laborales que ofrece el convenio con las Universidades Nacionales no nos garantizan las condiciones en cuanto a tareas y estabilidad laboral que nos permitan seguir con la dedicación horaria con la que lo veníamos haciendo.

Nuestro reclamo es justo y que va más allá de la situación laboral de 450 personas. Es una bandera de defensa del sistema científico nacional y por una ciencia al servicio de todos. Por eso tenemos un apoyo muy amplio que incluye a distintas organizaciones y sindicatos, así como estudiantes universitarios y personas en general que pasan, nos escuchan y se identifican con nuestro reclamo, aún sin estar relacionadas con el ámbito donde trabajamos. La unidad de los trabajadores de Ciencia y Técnica es la que nos va a permitir defendernos frente a los embates de un gobierno que desde que asumió demuestra que la ciencia no está en su agenda, y a su vez, proponer otra forma de hacer ciencia.








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