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MEDIO ORIENTE

Estados Unidos suma a Irán a las discusiones sobre Siria

Irán recibirá una invitación a la próxima reunión internacional para discutir el conflicto en Siria. El anuncio hecho por Estados Unidos se da tras la última reunión multilateral con Rusia, la semana pasada, y da cuenta de la relación de fuerzas que tienen las distintas potencias regionales en la guerra civil siria.

Juan Andrés Gallardo

@juanagallardo1

Miércoles 28 de octubre de 2015 | Edición del día

El anuncio de la invitación a Irán para las reuniones que se celebrarán en Viena este viernes lo hizo público el portavoz del Departamento de Estado de EE.UU., John Kirby.

Según la agencia Efe, Kirby dijo en su conferencia de prensa diaria que "Irán será invitado a participar en esta nueva ronda de conversaciones. Si vienen o no, dependerá de los líderes iraníes".

Hasta ahora, Estados Unidos se venía oponiendo a un rol más activo de Irán en las negociaciones sobre el futuro de Siria, tanto por el papel de aliado del presidente sirio, Al Assad, que tiene Irán, como por la oposición abierta de Arabia Saudita, uno de los principales aliados de EEUU en Medio Oriente. Este cambio en la política estadounidense da cuenta al mismo tiempo del empantanamiento absoluto en el que se encuentra su estrategia militar (y política) en la región, como del mayor peso que han ganado Rusia e Irán, en el último período.

Los bombardeos rusos tienen el objetivo de apuntalar al régimen de Al Assad, para lo que atacan por aire cualquier objetivo hostil a su gobierno, lo que incluye posiciones del Estado Islámico y de otros grupos islamistas, como así también a la llamada “oposición moderada”, como el Ejercito Libre Sirio afín a Estados Unidos. Por su parte Irán viene teniendo un papel más activo en la intervención tanto política como militar (con tropas sobre el terreno) en un Irak abandonado por Estados Unidos y en regiones de Siria, peleando junto a las tropas leales a Al Assad, que funcionan como la infantería de los bombardeos rusos.

La verdad es que el posible ingreso de Irán en las negociaciones sobre el futuro de la guerra civil siria, termina de sincerar una relación de fuerzas que hace tiempo ya no es favorable a Estados Unidos y sus aliados. Grupos como el Ejercito Libre Sirio, han perdido gran parte de su capacidad de acción y son atacados tanto por Al Assad, como por el Estado Islámico. Por su parte la intervención de Putin, más allá del carácter aventurero que pueda tener, lo muestra una vez más como a la cabeza de una potencia regional que puede extender su poderío más allá de los países del este de Europa, e intentar saldar sus “debilidades frente al avance de la OTAN” tras la crisis ucraniana, con un avance en su influencia sobre Medio Oriente, una de las regiones más calientes del planeta.

En estas pocas semanas ya terminó de quedar claro que los planes originales de EEUU y sus aliados de acabar con el régimen de Al Assad sin que éste sea parte de una transición política son imposibles. Las nuevas rondas de negociaciones se dan en el marco de una nueva situación en la que lo que se discute es el tiempo que le llevará a Al Assad consolidar algo parecido a una transición. En palabras de Al Assad, no antes de que se acabe con el terrorismo en su país. Es decir una meta tan abstracta que podría aplazar la transición en el tiempo, de manera casi eterna.

La semana pasada, Kerry y Lavrov se reunieron en Viena con los ministros de Exteriores de Arabia Saudí, Adel Al Jubeir, y de Turquía, Feridun Sinirlioglu. En ese encuentro, los cuatro ministros acordaron convocar una reunión internacional más amplia sobre Siria, que se celebrará este viernes.

En este nuevo giro de las negociaciones, Estados Unidos cuenta con el respaldo de la Unión Europea. La jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, había expresado su apoyo a una participación de Irán en las conversaciones multilaterales. Parte de las razones del apoyo Europeo están a la vista con la llamada “crisis migratoria”. No por nada el gobierno de Merkel, como la principal potencia de la UE, viene de acordar con Turquía una ayuda de varios miles de millones de dólares para que actúe como un tapón ante la “crisis de los inmigrantes”. A cambio de cumplir el papel de gendarme, manteniendo en campos de refugiados a cientos de miles de sirios que huyen de la devastación y la desolación de la guerra, el gobierno turco de Erdogan se garantiza el apoyo de la UE en su cruzada reaccionaria contra la minoría kurda tanto dentro de Turquía como en el Siria.

Más allá de los distintos intereses que persigan los actores presentes en el conflicto sirio, lo que hoy se presenta como una crisis humanitaria con cientos de miles de refugiados y millones de desplazados internos, tuvo su inicio en el intento de sofocar y enterrar los levantamientos de la “primavera árabe” que habían llegado a Siria, luego de pasar por Túnez, Egipto y Libia. Aún cuando las negociaciones actuales no tienen un final definido, el futuro de Siria se discute entre las principales potencias que ahogaron en sangre los levantamientos de 2011 y hundieron a Siria en una brutal guerra que ya lleva cuatro años.







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