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Estacionamientos “muy PRO” en la UBA

Entre fines del 2015 y comienzos del 2016, el rectorado de la UBA avanzó en la firma y la aplicación de un convenio con APUBA, el sindicato de no docentes dirigido por Jorge Anró, para tarifar zonas de estacionamiento de la Universidad, la cual recibirá un canon del 10% de las millonarias recaudaciones que entran en juego.

Domingo 7 de febrero de 2016 | 15:06

El convenio entre el Consejo Superior y el rector Alberto Barbieri con la burocracia de APUBA, firmado a fines del año pasado, otorga al sindicato la potestad de utilizar y arancelar diez espacios de estacionamiento de los predios Ciudad Universitaria y Paternal (Agronomía). Con el decano de FADU Luis Bruno como pionero en el ataque a los “trapitos”, para luego avanzar en negociados sobre estos espacios, el convenio aprobado luego por el Consejo Superior decantó en que a partir del pasado 15 de enero los estudiantes, docentes y no docentes de Ciudad Universitaria deben abonar a APUBA un monto de $50 por la estadía de sus vehículos en un predio perteneciente a la Universidad pública y gratuita.

En el caso de Paternal, los espacios para estacionar son escasos ya que muchos de ellos, por falta de inversión durante años, se encuentran en condiciones inaccesibles y ahora (encima) el rectorado los arancela.

Nota aparte, Jorge Anró además de secretario general de APUBA fue parte de la Comisión Directiva de Boca (al igual que lo es ahora “el SIDE” de la UBA Darío Richarte) y quien comandó la patota que golpeó estudiantes cuando se manifestaron en el 2006 contra las asunciones antidemocráticas en el rectorado.
Si tenemos en cuenta que mínimamente estacionan 1200 vehículos por turno, estamos hablando de un negocio que le daría a Anró y Barbieri más un millón de pesos mensuales, mientras abaratan costos contratando para el estacionamiento a personal tercerizado, y no como planta permanente de la UBA.

En una Universidad donde los convenios y negociados se deciden entre un puñado de funcionarios cuestionados por manejos irregulares de fondos, como en el caso del Hospital de Clínicas, el banquete lo pagamos los miles de estudiantes, trabajadores no docentes y docentes, gran parte de los cuales se ven obligados a ejercer su profesión en las distintas facultades de manera ad honorem. Esta entrega de los espacios de la UBA significa un avance nefasto y un atropello sobre la gratuidad de la educación pública.

Evidentemente Barbieri, quien iba a ser ministro de educación de Scioli, tomó el modelo PRO a rajatabla. Un modelo que se dedica entretanto al avasallamiento de los espacios públicos porteños, intentando avanzar en el arancelamiento del 45% de los lugares para estacionar de la Ciudad mientras favorece a sus empresarios amigos. Para ello se inició frente a la opinión pública una cruzada en contra de los “trapitos” sin mencionar, por supuesto, los entramados mafiosos de funcionarios, políticos, empresarios y policías que dominan en este terreno, tal como denunció el legislador Patricio del Corro. Mauricio Macri y su séquito tampoco hicieron referencia al deplorable estado y la situación crítica del transporte público porteño.

En esta misma sintonía progresan los negociados sobre los espacios de una Universidad con graves problemas de infraestructura, con enormes cifras de precarización laboral, con reformas de los planes de estudio que devalúan los títulos alentando a los posgrados pagos. Todo esto, como sucede a nivel nacional y de la Ciudad, en pos del enriquecimiento de un puñado de empresarios y funcionarios que deciden sobre nuestra educación y nuestro futuro en función de sus propios intereses.

Para defender la educación pública, es importante pelear por un estacionamiento en condiciones al que estudiantes, docentes y no docentes puedan acceder de forma gratuita, al igual que boleto estudiantil gratuito para todos los estudiantes de educación primaria, secundaria, terciaria y universitaria.







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