Mundo Obrero México

TRANSICIÓN 2018

Esta será la nueva política laboral de Andrés Manuel López Obrador

Será la joven Luisa María Alcalde la nueva Secretaria de Trabajo y Previsión Social. ¿Qué tipo de nueva política laboral implementará el nuevo gobierno?

Sergio Abraham Méndez Moissen

México @SergioMoissens

Lunes 9 de julio | 23:59

Luisa María Alcalde es de la Ciudad de México. Tiene 31 años. Es licenciada en Derecho por la UNAM y cuenta con estudios de maestría en la Universidad de Berkeley. En un video de presentación ella señala que “los jóvenes deben ser los responsables del cambio”.

Señala que los ejes del nuevo gobierno serán, en materia laboral, “empleos dignos y de calidad, recuperación del salario mínimo y contractual, énfasis en trabajo informal, pequeña y mediana empresa, así como la defensa de los derechos laborales, la estabilidad en el empleo y en la prioridad en generar proyectos para dar trabajos a mujeres y jóvenes.” ¿Qué dice el Nuevo Proyecto de Nación 2018 – 2024 sobre la política laboral?

Nuevo proyecto de nación

El Nuevo Proyecto de Nación tiene 430 páginas. En materia laboral propone en primer lugar: “retomar la experiencia chilena de becas para trabajos de jóvenes de primer empleo”, recuperar “la figura de inspectores, según el modelo Chile Valora”. En el sexenio se capacitarán a 2,200 inspectores.

En el punto de fomentar nuevas formas de contratación colectiva, dicho texto sugiere que: el 90% de los trabajadores no tienen contratos y solo el 10% tiene un sindicato. Propone construir un “equipo de expertos que puedan generar soluciones” y termina proponiendo una página web para ofertar trabajos y pedir que los trabajadores actualicen su CV.

El documento sugiere que el salario mínimo llegará a 171 pesos al final de sexenio como máximo histórico. También propone el programa de “Repatriados trabajando” para integrar a los migrantes mexicanos deportados de Estados Unidos y culmina con la propuesta de una certificación de salario justo para las empresas que otorguen salarios justos a sus trabajadores.

En relación al outsourcing Alcalde sostiene que es un grave ataque a los trabajadores. Sin embargo, no existe en el proyecto de nación ni una sola mención sobre esta problemática.

Propuestas y límites

El periodo actual es, de modo rotundo, una liquidación de los derechos sindicales y del mínimo histórico de conquistas obreras. Los niveles de subjetividad y lucha obrera son muy bajos: existe normalidad y garantías capitalistas para la reproducción de la ganancia.

Las peculiaridades del trabajo, a diferencia de otros países de América Latina, es que en México el sindicalismo democrático está en retroceso y existe una industrialización de grandes zonas con Inversión Extranjera Directa, que forjó un nuevo proletariado, objetivo, súper explotado, en las ramas de la cadena automotriz, electrónica, aereoespacial bajo la modalidad de clusters y maquila de tercera generación. México es, además, considerado un país del bloque MINT (México, Indonesia, Nigeria y Turquía) por su gran explotación de mano de obra.

Leer: La teoría de la explotación “no aplica del todo” en México: AMLO

Realmente las medidas propuestas por nuevo gobierno, siendo México un paraíso de inversión extranjera, aunque difieran en varios aspectos de las administraciones del PRI, el PAN y el PRD, no solo distan de ir a la raíz sino que no enfrentan la precarización del trabajo ni se plantean acabar con el outsoursing. De hecho, recientemente AMLO se reunió con los empresarios y uno de los acuerdos será que estos contraten (con subsidio estatal) jóvenes como "aprendices" con bajos sueldos. Además de que el aumento salarial sugerido por el documento mencionado no contempla la inflación ni enfrenta tampoco los topes salariales.

México, el paraíso de la superexplotación laboral

En México existe una fuerte ofensiva a las condiciones de los trabajadores. En este mapa por lo menos hemos registrado más de 100 conflictos en rechazo a la explotación laboral en México. El país es el más bajo de pago de salarios de todo el continente según la OCDE. Al menos 50% de la población de México vive por debajo del umbral internacional de pobreza. El 42 % de la población del país vive en la línea de pobreza. Todo esto asociado a la política laboral.

Luchas de trabajadores y precarización

En 2009, en octubre, se decretó la extinción de Luz y Fuerza del Centro y con ello fueron despedidos más de 44 mil trabajadores del Sindicato Mexicano de Electricistas: hoy son la cooperativa FENIX junto a capital privado con tan sólo 15 mil trabajadores.

La tasa de desocupación en el país avanzó a 3.4% en abril en comparación con marzo de 2018 y llego a ubicarse dos meses en 3.3%, mientras la informalidad se ubicó en una tasa de 56.9%.

En 2010 se recrudeció el ataque a la CNTE con la Alianza por la Calidad Educativa y una fuerte campaña mediática en el que responsabilizan de la mala “calidad de la educación” al magisterio disidente, aunque la resistencia de los maestros se mantuvo como se vio en el 2016 y recientemente en el plantón de la CDMX. El magisterio ha resistido las ofensivas y brutales ataques como la masacre de Nochixtlán.

Según los datos de la OIT en 2015 existen 376 mil trabajadores esclavos. El índice de desempleado por la automatización del proceso productivo es de 9%. Según la OIT el trabajo de alto riesgo en México es del 48%. 400 mil personas en 5 años han migrado de Centroamerica y el Caribe hacia Estados Unidos desde México que aumenta la tasa de desempleo en el país. Hay 11 millones de mexicanos en pobreza extrema que forman parte del alto complejo y contradictorio ejército de reserva en México.

Los trabajadores tiene un fuerte misión para los próximos años. Fomentar un sindicalismo democrático, combativo, clasista, internacionalista para defender los intereses de las y los trabajadores en México, con independencia del nuevo gobierno y los demás partidos, para enfrentar la precarización laboral de raíz.

Esto no se puede llevar a cabo sin cuestionar los intereses de los grandes patrones del país e imponer por la vía de la movilización un salario móvil de acuerdo a la canasta básica y modificable de acuerdo a la inflación, destruyendo el dique de la CTM corporativa en cada fabrica, empresa o rama, e imponiendo la jornada de 6 horas diarias 5 días a la semana para garantizar que todos tengan trabajo. Los sindicatos que se reclaman democráticos y combativos deben levantar esta bandera de lucha contra la precarización laboral.






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