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Esta justicia no es igual para todos

Rocío Hoces, actriz sevillana en paro y madre, deja de cobrar la prestación por desempleo y se le exige la devolución de más de 7.000 euros cuando acude a Empleo a justificar un día de trabajo.

Joe Molina

Trabajador despedido de Panrico, Barcelona | @joemolina57

Miércoles 22 de marzo | 19:58

Hartos de escuchar tópicos, topicazos, día tras día, que si la justicia es igual para todos, que todos somos Hacienda, presunciones de inocencia ante hechos descaradamente probados, contemplar en los medios de prensa audiovisual los rostros arrogantes de los defraudadores entrando y saliendo de los juzgados...

Políticos que no tienen el menor inconveniente en acudir a celebrar el cumpleaños de un empresario condenado por varios delitos de fraude , sindicalistas que se reparten partidas de dinero destinadas a la formación, funcionarios cómplices, empresarios con paraísos fiscales, todo tipo de fauna, conscientes de que el castigo, si lo hay, será ínfimo comparado con los beneficios.

Pero no es igual cuando se trata de gente corriente como Rocío, una sevillana, actriz, desempleada, con un hijo a su cargo, que es contratada para un día por la empresa Asociación Cultural Teatro al Cubo, para participar en la representación de una obra, por encargo del propio Ayuntamiento de Córdoba.

Cuando dos días después acude a la Oficina de Empleo a comunicar que ha trabajado una jornada para que le sea descontada de la prestación que recibe, le comunican que no constan altas ni contratos de ninguno de los participantes en la representación.

Intentan comunicarse con la empresa y no lo consiguen, por lo que deciden comunicarlo a Inspección de Trabajo y a la Seguridad Social y aquí empieza el calvario. Se emite un alta de oficio por esa jornada de trabajo y se manda a Empleo, que ahora si los reconoce, pero a su vez decide sancionar a Rocío por que dicha alta no ha sido comunicada en tiempo y forma y le suspende la prestación que venía percibiendo además de exigirle la devolución de 7.704 euros.

Estas aberrantes burocracias administrativas solo consiguen el fomento del trabajo sumergido. ¿Complicarte la vida por uno, dos o tres días de trabajo para qué?, para que funcionarios que entre ellos mismos parecen hablar idiomas distintos nos reboten de uno a otro, mientras deciden aplicar las sanciones de forma inmediata ante casos como el de Rocío.

Y es aquí donde nos hartamos de esa falsa igualdad de derechos, de justicia que no es para todo el mundo igual. Rocío es acusada fulminantemente de un error administrativo por su parte, cuando lo que ha hecho es precisamente tratar de evitar el fraude, pero su castigo es inmediato. Se deja a una mujer sin recursos y con un hijo a su cargo sin prestación alguna.

Después de varios recursos la situación no ha variado tras un año y medio. Hasta ahora la contestación de la Administración es siempre la misma: incompatibilidad de la prestación con actividad por cuenta ajena.

Si algo hay de cierto en el dicho de la justicia es ciega, es precisamente eso, que es ciega y por tanto no puede ver la cara de los arrogantes que se la saltan, ni la de los trabajadores que la sufren.






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