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Esquizofrenia PRO: de no hablar de economía a negar el ajuste y la pobreza

El Gobierno abandonó la recomendación de Durán Barba y comenzó a hablar de economía. Según sus principales voceros la inflación estaría bajando, el crecimiento del empleo se consolida y la pobreza es “una propaganda”.

Martes 1ro de agosto | Edición del día

“Alteraciones de la personalidad, alucinaciones y pérdida del contacto con la realidad” son algunos de los primeros síntomas que se describen si uno googlea acerca de la esquizofrenia. Es, probablemente, lo primero que muchos pueden llegar a pensar al ver el repentino giro discursivo del Gobierno sobre la realidad económica.

La primera plana de Cambiemos abandonó el mantra de Durán Barba que recomendaba no hablar sobre economía (sencillamente porque no hay nada bueno para decir) y empieza a ensayar un relato fantástico en cada aparición pública de la que participa.

Hace una semana, el asesor estrella del Gobierno había bajado línea con dos reglas de oro: “Prohibido hacer campaña con los datos de la economía. Prohibido prometer que las cosas que andan mal comenzarán a mejorar a la brevedad”. En los últimos días hubo un giro de 180°.

“El Gobierno se decidió a dar el debate por la economía, uno de los caballitos de batalla de la oposición” aseguraba uno de los diarios preferidos del Gobierno, luego de que Macri dijera que “antes de las elecciones vamos a tener la inflación más baja en siete años”. La declaración presidencial inauguró el nuevo relato de campaña.

Espejitos de colores

“La inflación está bajando”. “No hay que preocuparse por el dólar”. “Este es el comienzo de un crecimiento estructural para la Argentina”. “Se está consolidando un crecimiento del empleo mes a mes”. Todos esos prometedores pronósticos salieron en pocas horas de la boca de Marcos Peña, el hombre que encabeza el cambio de estrategia oficial. Elisa Carrió no quiso ser menos: radical como de costumbre (en todos los sentidos del término), aseguró en la mesa de Mirtha Legrand que el aumento de la pobreza “es una propaganda”.

La directiva de Casa Rosada es mostrar “optimismo” y así lo hace el propio presidente, quien ayer encabezó un acto en Santa Fé y hoy hará lo mismo en Corrientes. Provincia por provincia, difunde con tono evangelizador las bondades del cambio y llama a “decirle que no al miedo y la resignación”.

Mientras, la gobernadora Vidal encabeza la campaña en la Provincia de Buenos Aires e intenta volcar su imagen positiva para potenciar la apática imágen de Esteban Bullrich. Una tarea titánica que encima deberá sortear las recientes declaraciones del candidato, tan ignorantes como reaccionarias, sobre el “Ni Una Menos”.

El tiempo para las PASO se acorta y las encuestas en la Provincia de Buenos Aires, la madre de todas las batallas, preocupan al oficialismo aunque no lo reconozca. "Nosotros estamos confiados en que la mayoría que votó por un cambio respalda a Vidal. Les pedimos que nos apoyen y confiamos que nos van a apoyar como hace un año y medio", sostuvo el jefe de Gabinete ayer durante una entrevista al canal Crónica.

El pedido hacia los que “apostaron por el cambio” no tiene nada de casual ni de frase hecha, sino que es el complemento que hoy resulta más que necesario. Es un mensaje que no va sólo destinado al núcleo duro de Cambiemos sino que apunta al espacio donde juega Sergio Massa, adversario al cual deben debilitar para favorecer la polarización con Cristina Fernández de Kirchner.

En el “círculo rojo” de Cambiemos reconocen que no es suficiente con sólo hablar del pasado y las denuncias de corrupción. Si es necesario un nuevo relato para dar la batalla, por más esquizofrénico que parezca, no hay tiempo que perder.






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