Política

DENUNCIA

Esquel: el “Capitán Morgan” espía a defensores de derechos humanos

Dos abogados denunciantes de la desaparición de Santiago Maldonado ante la CIDH fueron seguidos de cerca por un hombre que luego se lució como “guardaespaldas” del abogado de Gendarmería.

Daniel Satur

@saturnetroc

Sábado 16 de septiembre | 23:37

El tema no sorprende a nadie que esté involucrado en la militancia por los derechos humanos. Cuando un asunto reviste un interés “especial” para el Estado, ahí aparecen ellos. Anónimos merodeadores de bares, terminales, aeropuertos, veredas y hasta hoteles que buscan charla y hasta se ofrecen a dar información sobre la zona a periodistas y demás recién llegados.

Quienes aterrizan en Esquel y se quedan aunque sea unos pocos días para trabajar en algo que tenga que ver con el caso de la desaparición forzada de Santiago Maldonado, a la larga los terminan reconociendo. Pero ellos siguen con su tarea de “caminar” a abogados, referentes de la lucha por los derechos humanos, periodistas y productores.

En general son actores anónimos con una ejercitada capacidad de escabullirse y pasar lo más desapercibidos posibles. Pero hay excepciones. Una de ellas es el “Capitán Morgan”, un sujeto a esta altura ya conocido en el Esquel del caso Maldonado. Un hombre con muchas ganas de aparecer en cámara y de presentarse a altas horas de la noche ante sus presas de espionaje.

Chuzo González Quintana y Fernando Cabaleiro son abogados. Ambos forman parte de la organización Naturaleza de Derechos. González Quintana, además, integra la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. Los letrados, además de su actividad en temas ambientales, se convirtieron desde hace tiempo en denunciantes internacionales de la situación de presecusión y represión que sufre la comunidad mapuche en la Patagonia. Entre otras cosas, desde hace semanas están trabajando en una denuncia ante la Comision Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por la desaparición forzada de Santiago Maldonado.

Como parte de su denuncia ante la CIDH, ambos abogados estuvieron en estos días en Bariloche, El Bolsón y Esquel, preparando nuevos testimonios de la comunidad mapuche, especialmente de quienes intergran la Pu Lof en Resistencia de Cushamen. En breve estarán entregando a ese organismo internacional nuevas pruebas de la brutalidad estatal que rodea al caso Maldonado.

Pero en su paso por Esquel no sólo se encontraron con referentes mapuches, con periodistas y con otros miembros de organismos de derechos humanos. También recibieron una curiosa “visita”.

“Hasta el viernes estuvimos en Esquel, trabajando en una casa de gente de la comunidad mapuche que, evidentemente, está supermarcada”, cuenta González Quintana. Y detalla que a esa casa de Esquel viajaron en un auto que les prestaron unos amigos de El Bolsón. “Estuvimos moviéndonos mucho por el centro de Esquel”, agrega.

Por cuestiones económicas, González Quintana y Cabaleiro decidieron instalarse en un hostel esquelino. “Quizás si hubiérmos ido a un hotel no nos pasaba algo así”, reflexiona Chuzo. Y recuerda que cuando llegaron al hostel, dejaron todos sus datos, pagaron por la estadía y volvieron a salir para continuar trabajando.

“Después de cenar con los hermanos y hermanas mapuches con los que estábamos reunidos, ya de madrugada, nos fuimos para el hostel. Éreamos tres. Cuando entramos a nuestra habitación, que tenía cinco camas, encontramos a una cuarta persona durmiendo en una cama. Era alguien que había entrado al hostel entre las horas que nosotros salimos y volvimos”.

Fue entonces cuando ese hombre se presentó. “Hola, ¿cómo andan? Yo soy el Capitán Morgan”, escucharon absortos los huéspedes.

“Sus formas y sus maneras nos llamaron mucho la atención, parecía como que se hacia el loco”, recuerda Chuzo. Y agrega que en ese momento, cansados y necesitados de recuperar sueño, no le dieron demasiada trascendencia al tema. “Aunque, por las dudas, yo decidí dormir con mi mochila y mis cosas pegadas a mí en la cama”, confiesa.

A la mañana siguiente, durante el desayuno, el “Capitan Morgan” iba y venía todo el tiempo por las instalaciones del hostel. Merodeando el salón mientras González Quintana y Cabaleiro trabajaban en sus computadoras, se les acercó en un momento a pedirles yerba para el mate.

Finalmente los abogados salieron a continuar sus tareas y el viernes a la tarde emprendieron el regreso a sus ciudades. Ya instalado en Buenos Aires, Fernando Cabaleiro prendió la televisión el sábado a la mañana para ver las noticias sobre el caso Maldonado

Sin salir de su asombro y su bronca, inmediatamente lo llamó por teléfono a su compañero. “Chuzo, poné C5N y mirá quién está justo atrás del abogado de Gendarmería”.

Era él, nada menos que el “Capitán Morgan”, haciendo las veces de guardaespaldas de Gustavo Dalzone, el atareado abogado de Gendarmería Nacional que por estas horas no se mueve casi de las puertas del juzgado federal de Esquel.

Mientras Dalzone custodia cada paso que dan y cada palabra que dicen como “testigos” los gendarmes que participaron del secuestro y desaparición de Santiago Maldonado, el canoso Morgan se encarga de las espaldas de él. Una garantía.








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