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MADRID

Esperar una auditoría bien vale pagar la deuda

Ahora Madrid presenta la auditoría de la deuda de los gobiernos del PP. Mientras, el equipo de Carmena se esmera en seguir pagándola religiosamente.

Arsen Sabaté

Barcelona | @ArsenSabate

Jueves 23 de marzo | 18:06

Foto: EFE

Obras públicas como las de la M-30, la propia sede del Ayuntamiento o la Caja Mágica, fueron tan solo algunos de los millonarios despilfarros que se llevaron adelante durante los años de los gobiernos municipales del PP de Alberto Ruíz-Gallardón y Ana Botella. Así lo atestigua el primer informe de la Auditoría Ciudadana Municipal de la Deuda y Políticas Públicas eleborado por el equipo de Manuela Carmena. Ladrillo a ladrillo Gallardón y Botella lograron levantar un nivel de deuda estratoseférico, pasando de 1.130 a 7.730 millones de euros. De 2002 a 2012 la deuda pública se multiplicó por siete.

El informe de la Auditoría pone también de relieve los procesos de externalización de múltiples servicios públicos bajo mandato de ambos alcaldes populares, definiéndolos como la principal “línea estratégica de acción”. Procesos que desde principios de siglo han servido para aumentar la precariedad laboral, en especial de la juventud trabajadora, mujeres e inmigrantes, a la vez que han permitido el lucro de las empresas privadas en torno a los servicios más esenciales y aumentar sus ganancias gracias al buen hacer de los equipos municipales.

A la vez que las partidas presupuestarias servían para levantar pelotazos urbanísticos, impactando además a nivel medioambiental, y la opacidad de las externalizaciones se hacía norma, miles de madrileños veían como las necesidades sociales iban en aumento y los recursos para atender en dirección opuesta. La auditoría arroja datos respecto a esto y señala que “la orientación de algunos programas sociales es inadecuada”.

Sin ir más lejos, el drama de los desahucios y la necesidad de una vivienda social para miles de personas sigue estando a la orden del día. La falta de atención específica a grupos especialmente vulnerables es otra de las deficiencias que sintetiza el informe. Todo esto por no hablar de la reducción de las ayudas a los desempleados o el alarmante aumento de riesgo de pobreza. En torno a unas 90.000 personas sufren problemas nutricionales por causas derivadas de la precariedad económica.

Carlos Sánchez Mato, concejal de Economía y Hacienda, que ha presentado el informe, ha señalado que “la Auditoría ha llegado para quedarse” y que todo el “esfuerzo muy considerable” hecho por el actual equipo tiene que tener “responsabilidad política asociada”, en referencia a los anteriores equipos municipales de Gallardón y Botella.

Sánchez Mato ha desvelado durante la presentación que habrá próximos informes que ampliarán el análisis de la gestión pública efectuada por los consistorios populares. Además, el concejal ha emplazado a enmarcar este primer informe en la segunda fase de la Auditoría titulada “Presentación del informe y lanzamiento de mecanismos de participación ciudadana”. El objetivo, ha dicho, es que este trabajo “rebose y llegue a la población” y que ésta “participe de manera activa” en la segunda fase.

Sin embargo, pese a pedir responsabilidades, Sánchez Mato ha sido tajante al manifestar que este “ejercicio de evaluación finaliza con conclusiones y recomendaciones” y que "las decisiones políticas que se puedan adoptar atendiendo a esas recomendaciones quedan fuera de la auditoría".

Cabe preguntarse entonces que finalidad tiene la Auditoría si no puede deliberar sobre si seguir o no pagando la deuda. Es más, desde el propio Ayuntamiento no han precisado sobre el informe presentado que parte del nivel de deuda pública sería “ilegítima”, esgrimiendo que esto atiende a conceptos políticos ¿Y quien sino puede sacar conclusiones políticas si no es el propio equipo municipal?
Mientras las cifras de la Auditoría han llegado (casi dos años después de entrar en el gobierno), el Ayuntamiento de Madrid no ha perdido el tiempo, convirtiéndose en el alumno aventajado de las políticas de reducción de déficit y pago de la deuda pública.

¿Que pasará entonces cuando la Auditoría llegue a la última fase? ¿Seguirá el Ayuntamiento de Ahora Madrid pagando religiosamente la deuda pública como ha hecho durante estos dos años de mandato? La ciudad de Madrid, con Manuela Carmena a la cabeza, redujo en 2016 su deuda en más de 1.000 millones de euros. El descenso supuso una bajada del 19,5% con respecto a 2015. 1074 millones de euros concretamente. Un récord jamás alcanzado por los gobiernos del PP en tan corto período de tiempo. El Ayuntamiento cerró el ejercicio de 2015 con una reducción de 816 millones y un superávit municipal presupuestario de 511 millones de euros.

Sin embargo, una buena parte de ese superávit no fue destinado a paliar las graves carencias sociales de la ciudad de Madrid. Los grandes problemas como la pobreza, la vivienda social, la alimentación o la escolarización, entre muchos otros, siguen sin ser resueltos para la clase trabajadora y los sectores populares.

La sumisión del equipo de Ahora Madrid y Manuela Carmena a la reducción de déficit impuesta por el Gobierno del PP y exigida desde Bruselas, barnizadas si se quiere, con una auditoría ciudadana que en sus conclusiones no exigirá el no pago de la deuda, viene demostrando que las políticas de la nueva izquierda no están cambiando la realidad social para millones de personas.

A esta salida sumisa del “Ayuntamiento del cambio” para que nada cambie hay que oponer la lucha por levantar un verdadero movimiento que luche por el no pago de la deuda y la remunicipalización de todos los servicios públicos externalizados, las dos grandes herencias de los gobiernos del PP en la ciudad. Solamente con la movilización social en las calles podremos imponer estas dos demandas fundamentales para empezar a resolver las necesidades más acuciantes de los trabajadores y los sectores populares.






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