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España: El PSOE y su presupuesto de ajuste

Sesión de control al Gobierno en el Congreso. El PP y Ciudadanos en su carrera por ser los más reaccionarios, critican con dureza el pacto presupuestario Sánchez-Iglesias, donde lo único que reluce es la ausencia de las grandes demandas sociales, democráticas, económicas y laborales.

Ivan Vela

Barcelona | @Ivan_Borvba

Jueves 18 de octubre de 2018 | Edición del día

Foto: EFE

Este miércoles ha tocado sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados, y como cada miércoles los actores han vuelto a representar sus papeles. Pablo Casado del Partido Popular y Rivera de Ciudadanos atacando al Ejecutivo del PSOE intentando ganarse a ese electorado de derecha que ahora incluso mira de reojo a VOX, Podemos siendo fiel escudero del Gobierno de Sánchez, y el Gobierno citando una lista interminable de los desaguisados del gobierno Rajoy. Nada nuevo bajo el sol.

Este miércoles ha tenido como eje del debate, y no podía ser de otra manera por la importancia política que tiene, el acuerdo presupuestario entre PSOE y Podemos para el 2019. Un acuerdo que para salir adelante tendrá que contar con el apoyo de los grupos nacionalistas, PNV, PDeCat y ERC.

Tanto Rivera como Casado han acusado al Gobierno de presentar unos Presupuestos falsos en Bruselas. ¿Bruselas? Sí, y es que a merced del artículo 135, que por cierto en absoluto se deroga en este acuerdo, la Unión Europea (UE) y el Banco Central Europeo deben dar la aprobación en base a las obligaciones de deuda y déficit.

Ciudadanos y los populares han asegurado que se están presentado unos presupuestos “sin techo de gasto” lo que convierte al Ejecutivo de Sánchez en un Zapatero 2.0 con “mucha deuda y más”. Pero lo cierto es que estas acusaciones no se sostienen, pues el déficit marcado en este presupuesto es del 1,3% mientras que la UE permite hasta el 1,8%. Por supuesto no podía faltar la acusación al Ejecutivo, esta vez por parte de Rivera, de sacar estos presupuestos con el apoyo de los independentistas.

Ahora bien, que la derecha cegada por la disputa electoral del sector más reaccionario no atine en sus críticas, no quiere decir que los presupuestos y el pacto no carezcan de partidas y acuerdos para hacer frente a las principales demandas de los sectores populares. Algunas de ellas ya las comentamos con profundidad en este artículo mientras que otras se van conociendo poco a poco.

Hoy varios medios se hacían eco de la congelación en la inversión pública que sigue manteniéndose estancada en el 2% del PIB, ¡un mínimo histórico desde que se empezará a registrar este dato en los años setenta!

Esta partida contempla aspectos tales como I+D, desarrollo de vivienda, sanidad o educación. Esta falta de inversión, ligada a las obligaciones de déficit presupuestario del Estado español, es lo que controlaba tanto el anterior Ministro de Economía, Montoro, tan criticado por la oposición socialista. El tiempo pone a cada uno en su sitio.

Otro de los aspectos que no se contempla modificar este pacto es uno de los más polémicos dentro de la ley mordaza: la devolución en caliente de los migrantes. En sus primeros días el Gobierno Sánchez quiso dar lecciones de humanidad aceptando a los migrantes del barco Aquarius, que habían sido rescatados a la deriva del Mediterráneo.

El bote de cosmética duró poco en Moncloa, y se pasó del Aquarius a liderar en Europa una propuesta que contemplaba campos de refugiados en los países coloniales a cambio de recibir fondos europeos. En la línea de esta medida, el Ejecutivo de Sánchez con el Ministro Marlaska a la cabeza, defiende que las devoluciones en caliente se mantengan. La “pelea” de Podemos en este campo fue que al menos se mencionara el recurso interpuesto en el Tribunal de Estrasburgo.

Lo que brilla por su ausencia en el pacto PSOE - Podemos

La derecha compitiendo por los votos más reaccionarios, el PSOE, con el beneplácito de Podemos y la burocracia sindical, apuntalando el Régimen del 78 con una aparente salida progre mientras las principales demandas de la clase trabajadora, los sectores populares, las mujeres, la juventud y los inmigrantes, se mantienen en el tintero.

Una ausencia no casual sino completamente acorde al objetivo de ambas formaciones. La del PSOE ocupar su turno en este intercambio bipartidista eterno, y la de Podemos la de ser esa pata izquierda del Régimen, ese Ministro sin cartera del Gobierno del PSOE, el del 155, el del 135, el de la reforma laboral, y no podemos olvidarlo, el PSOE de los presos políticos catalanes.

Y es que por mucho que Pablo Iglesias anuncie vía twitter su reunión con Junqueras este viernes en la cárcel para hablar de los presupuestos y “otros temas” y reivindique la necesaria puesta en libertad de los presos políticos, lo cierto es que su formación no solo no ha hecho nada efectivo y consecuente por la causa, sino que se convierte en fiel servidor de uno de los verdugos.

Así pues brilla la ausencia de la defensa de los inmigrantes, brilla la ausencia de gasto social, brilla la ausencia de la derogación de la ley mordaza, brilla la ausencia de la recuperación de poder adquisitivo de los pensionistas, brilla la ausencia de una solución para la pobreza energética, brilla por su ausencia el derecho a la autodeterminación de los pueblos… en definitiva, brilla por su ausencia un programa para la mayoría de la población.

Es por ello más necesario que nunca, frente al juego que Podemos, IU y la burocracia sindical hacen al PSOE, levantar una política alternativa, independiente y de clase. Entre las organizaciones políticas de izquierdas, la izquierda sindical y los movimientos sociales hay que levantar un movimiento que pelee en las calles lo que la vieja y la nueva casta han encorsetado en el Congreso.







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