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Es hora de empezar a construir agrupaciones en los lugares de trabajo y estudio para enfrentar al gobierno de los CEOs

Martes 21 de noviembre | Edición del día

Solo un mes tuvo que pasar desde que terminaron las elecciones para que el macrismo y el PJ provincial hicieran todo lo contrario a lo que prometieron descaradamente durante la campaña electoral.

Recordemos que Jaldo y Manzur llamaron a votar al PJ para “ponerle un freno al ajuste” de Macri; pero las tres reformas que acordaron con el gobierno nacional y que están por votar en los próximos días implican un duro ataque a los trabajadores de todo el país, entre los que también están los tucumanos a los que decían defender.

Pocos días de negociaciones bastaron para que la CGT le pusiera la firma a la reforma laboral anunciada desde la Sociedad Rural Argentina, emblema político de las patronales del campo. Detrás de estas medidas están las grandes empresas que pretenden imitar a las patronales brasileras para reducir el costo salarial en Argentina en una competencia entre capitalista de la que todos salimos perdiendo.

Esta reforma implicará que de ahora en más los gremios pueden firmar condiciones que empeoren las condiciones establecidas por la Ley de Contrato de Trabajo y establece una serie de leyes que a mediano plazo implicarán un mayor avance en la precarización laboral.

Esto es así porque facilita las condiciones para la tercerización laboral y porque se incorpora el régimen de “pasantías” a la ley, habilitando la proliferación de esa forma de contratación ultra precaria que quieren imponer como práctica obligatoria en las escuelas secundarias y que acá ya se aplica en industrias como la autopartista Scania. Importantes sindicatos docentes de la provincia como ATEP ni siquiera se han pronunciado contra este ataque.

Nuestra provincia está al tope del ranking nacional de empleo en negro con el 44,5 por ciento de trabajadores en la informalidad. Compañeros que trabajan las jornadas más largas por los salarios más bajos y no tienen derecho a nada. Pero los artículos que tratan sobre el “blanqueo laboral” no están hechos para castigar a las patronales que tengan trabajadores en negro, sino todo lo contrario. De ahora en más los empresarios podrán acogerse al régimen de “blanqueo” para contratar trabajadores en peores condiciones.

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Esta reforma laboral irá acompañada de una reforma tributaria 100 por ciento regresiva, que implicará una transferencia de recursos a las patronales estimada en más de 100 mil millones de pesos a partir de la rebajara de los aportes patronales a la seguridad social, reducción de ingresos brutos, y del impuesto a las ganancias para los empresarios, entre otros.

Para cubrir aunque sea parcialmente el agujero que van a provocar en las arcas del ANSES, acordaron simultáneamente una reforma previsional que extiende la edad jubilatoria hasta los 70 años para hombre y mujeres, y una nueva metodología para actualizar los haberes que implicará incrementos miserables. Por eso la peor parte de este paquete de reformas se la llevan nuestros abuelos, el sector más castigado y vulnerable de la sociedad.

Según cálculos de La Izquierda Diario, para las patronales de Tucumán la rebaja de los aportes patronales para 2018 será el equivalente a una transferencia de 24 mil pesos por jubilado en nuestra provincia.

Y si a eso le sumamos la rebaja de otros impuestos provinciales, estamos hablando de un monto superior a los 5.000 millones de pesos que las patronales se ahorrarán el año que viene.

Esto equivale a 27 mil salarios anuales al costo de la canasta familiar del Indec, en una de las provincias con salarios más bajos del país, 125 escuelas medias a valores de licitación oficial, o 25 hospitales equipados.

La otra parte del bache fiscal que implicará esta rebaja de impuestos a los empresarios se cubrirá con tarifazos en la luz y el gas que el gobierno concederá a las privatizadas a cambio de disminuir en parte los subsidios que estas empresas reciben. Esto traerá más inflación y un deterioro del poder de compra de los salarios para todos.

Estas reformas solo podían cerrar con el “Pacto Federal” que Macri firmó con los gobernadores, quienes votarán las leyes del ajuste a cambio de una compensación por los recursos de la coparticipación y el compromiso de ajustar el gasto público.

Hay que paralizar el país y ganar las calles para enfrentar la avanzada capitalista

Un importante arco de organizaciones sindicales se han manifestado en contra de las reformas que impulsa el gobierno: desde las dos CTA y la Corriente Federal, que nuclea a importantes sectores como los bancarios, hasta Pablo Moyano (Camioneros), quienes están convocando a una movilización para la semana que viene, el día que se vote en el Senado.

Sin embargo se vienen negando a impulsar medidas elementales como asambleas en los lugares de trabajo para votar un plan de lucha que incluya el paro y la movilización masiva de esos sectores. En última instancia solo piensan en las internas de la CGT. No olvidemos que Hugo Moyano sigue siendo un importante aliado de Macri.

También Cristina Fernández pasó por Tucumán, donde se reunió con algunos referentes de la CGT local y al mismo tiempo que llamó a la unidad del peronismo en un acto organizado por Beatriz Rojkés, la de las diez mansiones. Recordemos que los senadores tucumanos del PJ le vienen votando todas las leyes al macrismo. Ella también juega su propio juego despegándose de “los que están presos por leales” y convocando a los “traidores que gozan de las mieles de su entrega”, como sentenció el ex funcionario Aníbal Fernández. De ganar las calles, ni hablar.

Desde el PTS en el Frente de Izquierda somos parte de la convocatoria a la movilización contra la reforma, y lo haremos en todas las provincias, poniendo las bancas legislativas al servicio de denunciar este pacto perverso de ajuste entre Cambiemos y el PJ. Pero con esto no alcanza.

Tenemos que empezar a poner en pie agrupaciones clasistas en todos los lugares de trabajo para recuperar las comisiones internas y sindicatos y dar pelea contra las traiciones de la burocracia sindical. A nivel nacional somos parte del Movimiento de Agrupaciones Clasistas, que nuclea a sectores combativos como los trabajadores de Pepsico que, a pesar del cierre de la planta de Florida, pusieron en pie una carpa de la resistencia desde donde están convocando a todos los sectores a coordinar la lucha contra la reforma.

También en las escuelas y universidades queremos impulsar fuertes agrupaciones que recojan las mejores tradiciones de unidad obrero estudiantil.

Desde el PTS en el Frente de Izquierda llamamos a todos los que votaron contra el ajuste a sumarse a esta batalla contra la avanzada capitalista que impulsan Macri y los gobernadores, y a continuar la pelea en cada lugar de estudio y de trabajo.








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