Sociedad

URBANISMO

Erradicación de villas en la última dictadura militar

Mirta Pacheco

@mirtapacheco1

Ivana Otero

Docente | Agrupación 9 de Abril

Martes 2 de diciembre de 2014 | Edición del día

La historia no es un ente abstracto sino que se va construyendo como resultado del enfrentamiento de las clases sociales cuyos intereses siempre fueron contradictorios.

Y hay personas que por sus años vividos, pero sobre todo por sus experiencias pasadas, contienen en sí mismas un pedazo de esa historia de nuestro país. Ese es el caso de Juana, habitante de la villa 20 (Lugano) que sufrió junto a su hijo y centenares de miles de habitantes de las villas de Buenos Aires, el desalojo compulsivo de sus viviendas a manos de la última dictadura cívico- militar.

Las tristemente conocidas topadoras de Cacciatore en 1977 fueron las encargadas de tirar abajo las casas. Recordemos que Osvaldo Cacciatore fue el intendente de la Ciudad de Buenos Aires, designado por la dictadura militar, desde el 2 de abril de 1976 hasta el 2 de marzo de 1982. Militar de la fuerza aérea, que participó como tal del bombardeo a la Plaza de Mayo en 1955.

Este hombre fue el encargado de llevar adelante el Plan de Erradicación de Villas, para lo cual el gobierno dictatorial promulgó la Ordenanza 33.652 en abril del `77. Para finales de 1980 se habían expulsado 180.000 personas que en su gran mayoría se vieron obligadas a trasladarse al conurbano bonaerense creando nuevos asentamientos o barrios precarios. Esta es la historia que nos cuenta Juana.

 

Este plan de erradicación de villas llevado adelante por el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional contenía tres momentos: a) congelamiento; b) desaliento) y c) erradicación.

Como nos contaba Juana, primero los censaban y procedían a marcar las casas con un número, así como se les otorgaba un Certificado de Asentamiento Precario (CAP) y se le confeccionaba una Ficha Legajo para su seguimiento hasta la erradicación. El objetivo de este primer momento, congelamiento, era impedir nuevos asentamientos de población. Luego venía la etapa del desaliento: buscaban desalentar por completo la posibilidad de que los habitantes de esas villas permanezcan en ellas, para ello el hostigamiento era constante, además de que prohibieron la venta o alquiler de casas dentro de esos barrios. Si usted no se va, le tiramos la casa abajo , era la frase amenazante de los agentes de la Comisión Municipal de la Vivienda (el organismo encargado de llevar adelante esta política). Y finalmente llegaba la erradicación, donde los militares procedían a liberar el terreno demoliendo las casas.

Durante esta entrevista, el hijo de Juana que es segunda generación de habitantes de la villa 20, hoy un hombre de 42 años, maestro de escuela, nos relataba que sus recuerdos de aquella época son de él y sus amigos del barrio, pequeños que no contaban con más de 10 años, tirándoles piedras a las topadoras que arrasaban con la casa de algún vecino. Hasta que le tocara a la de su familia. Parecíamos niñitos palestinos intentando parar con piedras a las topadoras del ejército israelí

Aquella política de máquinas arrasando las casas era apoyada por una campaña de propaganda que buscaba acentuar el estigma sobre los habitantes de las villas. La cercanía en el tiempo del mundial hacía necesaria una ciudad estéticamente “limpia” de cientos de miles de habitantes de viviendas precarias que se levantaban a pocos metros o kilómetros del centro. Con el lema: “Sí, Argentina camina”, el gobierno montaba una campaña mediática jactándose del resultado de la erradicación. No por casualidad las primeras villas que se erradicaron fueron las que estaban ubicadas en los barrios cercanos a la cancha de River: la del bajo Belgrano y Colegiales, éstas no volvieron a levantarse.

Así fue entonces como la demolición de las viviendas fue el derrumbe de las vidas de miles de familias humildes. En la memoria de los habitantes también, así como en las placas sobre las paredes de la Villa 20, se registra el recuerdo de aquellos habitantes y militantes sociales que han sido secuestrados y desaparecidos.

El plan urbanístico de la dictadura

Pero este plan de erradicación respondía a un objetivo superior: el reordenamiento territorial y la valorización del suelo urbano. Y aquí cabe aclarar que los militares fueron el brazo ejecutor de los verdaderos ideólogos: grandes empresarios, en este caso que nos ocupa, de la construcción y otros rubros que necesitaban de ese aumento en el valor del suelo para hacer sus negocios: grandes emprendimientos inmobiliarios, incluyendo obras faraónicas, que las empresas constructoras iniciaron, con el Estado como su garante. Mientras el conjunto de la burguesía porteña ganaba para sí y para las clases medias altas las partes de la ciudad con más espacios verdes.

Por eso en la política urbanística de la dictadura militar se podían identificar al menos cuatro grandes dimensiones:

1°) se crearon ordenamientos territoriales en la Provincia de Buenos Aires con el fin de disminuir las superficies donde podían instalarse las familias de bajos recursos (esto en el conurbano), mientras se relocalizaron zonas industriales en el interior de la provincia.

2°) se decretó un descongelamiento del precio de los alquileres (Ley de Normalización de Locaciones Urbanas -30 de junio de 1976-), lo que provocó que muchísimas familias se encontraran imposibilitadas de seguir pagando y tuvieran que emigrar sobre todo de las grandes ciudades. Para 1980 el 16% de las viviendas de la Ciudad de Buenos Aires, se encontraban desocupadas.

3°) Se construyeron autopistas (como la 25 de mayo y la Perito Moreno). El plan original contemplaba 7 autopistas sobre la traza urbana, lo cual implicaba un altísimo desmejoramiento del sistema de transporte, por favorecer el traslado en autos particulares, además del costo social que implicaban las expropiaciones de las casas que estaban en el trazado de esas autopistas.

4°) El plan de erradicación de villas.
Cacciatore renunció luego de la multitudinaria marcha en contra de la dictadura militar que se realizó en marzo de 1982. Murió en el 2007 a los 85 años, impune, de muerte natural.

A partir de 1983 con el regreso del periodo constitucional, Juana como tantos otros, vuelve al barrio arrasado para reconstruir sobre los escombros, su casa y con ella su vida.

Fuentes:
Ciudad en dictadura. Procesos urbanos en la ciudad de Buenos Aires durante la última dictadura. Scripta Nova. Revista electrónica de geografía y Ciencias Sociales. Universidad de Barcelona. 10 de febrero de 2013.

Memoria en las aulas (Programa jóvenes y memoria). La política social de las topadoras. Erradicación de villas durante la última dictadura. Salvatori, Saraví, Raggio.







Temas relacionados

Dictadura cívico-militar-eclesiástica   /    Villa   /    Sociedad   /    Urbanismo

Comentarios

DEJAR COMENTARIO