Internacional

ALEMANIA HUELGAS

Entrevista con un trabajador de Amazon en lucha

DB es trabajador de Amazon en Alemania y afiliado del sindicato "ver.di". Los trabajadores de Amazon vienen llevando adelante importantes huelgas para reclamar un convenio laboral y mejorar sus condiciones de trabajo. Son un ejemplo de lucha contra la precariedad laboral y los bajos salarios. “Esta forma de trabajar nos transforma en máquinas.”

Wladek Flakin

Berlín

Miércoles 12 de noviembre de 2014 | Edición del día

Trabajadores de Amazon en lucha, Bad Hersfeld, Alemania. 29/10/2014. Fotografía: Mayra Gomez

La Izquierda Diario (LID): Tú trabajas en el centro logístico de la multinacional Amazon en Bad Hersfeld en Alemania. ¿Cuándo empezaste a trabajar allí?

DB: Yo trabajo para Amazon desde noviembre de 2011. Fui encadenando contratos temporales hasta que me hicieron indefinido. He pasado por muchos departamentos y ahora parece, sólo parece, que he encontrado cierta estabilidad. También te puedo decir que he trabajado en las dos plantas que Amazon tiene en Bad Hersfeld, de las que una es la más antigua de Alemania.

LID: ¿Cómo son las condiciones de trabajo?

DB: Mucho se ha hablado sobre nuestras condiciones de trabajo. Pero te puedo contestar resumidamente que no distan mucho de las que existen en otras empresas logísticas, si bien en la mayoría de ellas están implantadas las empresas de trabajo temporal, lo cual repercute muy negativamente sobre estas condiciones.

De lo que más nos quejamos es del estrés, sea cual sea la forma que tome, sea cual sea la expresión que utilicemos. Para casi todos y todas hay unos objetivos numéricos que cumplir y si no eres “fijo” el quedar por debajo de ellos puede suponer tu despido, es decir, que no te renueven el contrato. Aunque en este caso pesa quizás más la posibilidad de caer enfermo.

Hay que recordar que los períodos de prueba según la legislación laboral alemán son abusivos, lo que hace que tu situación sea del todo precaria. Esta forma de trabajar nos transforma en máquinas. No somos los únicos trabajadores y trabajadoras del mundo que vivimos esta realidad, pero sí que hay muchos trabajos en los que hay cierto margen y aquí no lo tenemos, entre otras cosas porque carecemos de Convenio, lo cual sería una garantía de que al menos las condiciones laborales se ajusten a lo legislado.

LID: Desde hace un año y medio que los trabajadores junto con el sindicato de servicios "ver.di" están luchando por un contrato colectivo. ¿Cuáles son las principales demandas?

DB: Digamos que hay una demanda principal: que se aplique el Convenio Colectivo que nos pertenece, que vendría a ser algo así como el del comercio minorista y venta por correo. La dirección de la empresa ha dicho en múltiples ocasiones que nuestro salario está orientado por el convenio de la logística, es decir, que no es el de la logística ni ninguno. Vamos, que no tenemos Convenio, que Amazon aplica lo que le da la gana, en la tradición de las empresas norteamericanas instaladas en todo el mundo.

Si nuestro convenio se aplicara mejorarían en general todas nuestras condiciones, si bien no genuinamente las laborales. Supondrían aumentos salariales, el cobro íntegro de la paga extra de navidad sin estar sometida a variable alguna (productividad, bajas laborales, etc.), de la paga extra de verano en las mismas condiciones o tener dos días más de vacaciones al año por mencionar las más importantes.

Pero esta demanda no viene sola, naturalmente. Queremos que se acabe el trabajo precario, que se hagan contratos indefinidos, que se trate a todos los trabajadores y trabajadoras por igual sean fijos o no, que haya una mayor y mejor regulación de las condiciones de trabajo. Si ganamos, que vamos a ganar, se abrirían de par en par las puertas a otras victorias y no sólo aquí sino allá donde esté implantada Amazon y por extensión a otras empresas.

LID: A principios de 2012, hubo un escándalo en la prensa alemana e internacional por el maltrato hacia trabajadores tercerizados españoles por Amazon en Bad Hersfeld. ¿Cómo experimentaste esto?

DB: Hasta donde yo sé el primer grupo de trabajadores y trabajadoras del Estado español llegó en octubre de 2011. Si mal no recuerdo provenían en su casi totalidad de Cataluña. Ese año todavía hubo dos oleadas más. El número de trabajadores y trabajadoras de esa procedencia era alto. Quizás más de doscientos. Un año exacto después vinieron nuevas oleadas. Fueron las últimas hasta el momento.

Grosso modo te puedo decir que conocíamos de antemano lo que nos íbamos a encontrar. Las mayores sorpresas vinieron después. Era quizás de suponer pero una cosa es ver en la televisión escenas de trabajadores tratados como ganado y otra sufrirlo en tu propia carne. Es difícil contar en pocas líneas lo que pasamos, pero hay una cosa que puede resultar increíble para alguien que no sepa que estamos describiendo la situación laboral en Alemania.

Llegamos a pasar hambre, auténticamente hambre, y quien diga lo contrario oculta la realidad. La mayoría de nosotros y nosotras adelgazamos, y no poco. En dos meses perdí 20 kilos y no fue sólo por el estrés. Si trabajabas por las mañanas tenías el desayuno a las 4 más o menos. Muchos no bajaban a desayunar. Estaban reventados de trabajar, o pasaban demasiado frío. Pero si lo hacías te atiborrabas. Luego te sentaba mal y es que no son horas para llenar al cien por cien el estómago. Y procurabas llevarte comida a escondidas, vamos, y no poco. Yo no sé cómo lo hacían los polacos pero llegaban a llevarse la leche, aunque lo más común era el pan.

Lo que tengo visto es inenarrable. De ahí viene la historia del “servicio de orden” por llamarlo de alguna manera, que tenía por misión vigilar estos temas y otros más oscuros.

Si estabas por las tardes comías una vez en el alojamiento – lo de alojamiento habría que matizarlo pero esa es otra historia – muy ligero y a la vuelta, ya sobre la 1:00, comías lo que te ponían y cuando sobraba algo la gente a hacer cola para repetir (no todos lo hacían, por vergüenza).

Al principio no pagábamos por esto pero al final hubo que pagar por las comidas. Y éste es sólo un aspecto pero hay más historias que contar.

LID: De los nueve centros logísticos de Amazon en Alemania, dos están en Bad Hersfeld. Uno es el centro más viejo de Amazon en Alemania, otro es el centro más grande. También es el primer lugar donde los trabajadores entraron en huelga, en mayo de 2013. ¿Cómo se organiza la lucha?

DB: Lo primero que hay que decir es que vamos a la huelga, en la inmensa mayoría de los casos, los trabajadores con contrato indefinido, cuando la mayoría tienen contratos precarios. Por lo demás todo gira en torno a nuestro sindicato ver.di

Todos los martes a principios de mes hay una asamblea en el local sindical y se decide qué hacer. La huelga es preparada y sostenida por nuestros responsables y su equipo. Se han dado casos en que se convoca una asamblea sobre la marcha y se decide, también sobre la marcha, continuar la huelga más días de los previstos. Siempre hay muy buen ambiente. Hay total sintonía.

Quisiera decir una cosa más. Yo vengo del Estado español. Si quieres hacer una huelga, allí hay que preavisar al empresario. Aquí no.

LID: En Amazon hay trabajadores de decenas de nacionalidades. ¿Cómo funciona la lucha obrera con las barreras lingüísticas y culturales?

DB: Yo creo que es algo bastante básico y lógico. Si crees que tu convenio no es el que dice la empresa que pretende aplicar; si crees además que las condiciones de trabajo son estresantes, insanas; si sufres algún tipo de persecución, etc., etc. al final te sueles agrupar en torno a tu sindicato y combatir. Conozco alemanes, turcos, polacos, rusos, kazajos, católicos, evangélicos, musulmanes, ateos, que comen carne o no, hetero u homosexuales, todo eso da igual.

Tal es el poder de una organización de clase, la primera y más elemental, que nos hace pasar del estadio de trabajadores al de clase obrera, colocándonos en un estadio superior al tribal, religioso, por decirlo de alguna manera. Pero sí que es cierto que el inglés es casi más importante que el alemán para entendernos.

LID: Amazon está construyendo nuevos centros en Polonia y la República Checa para abastecer al mercado alemán y así romper la huelga. ¿Cuáles son las posibilidades de una lucha sindical internacional contra esta multinacional estadounidense?

Tal como yo lo veo todo pasa porque Amazon ceda y reconozca los convenios colectivos de los diferentes países en los que está implantada la empresa. El combate sindical siempre se organiza a escala estatal porque es a esa escala como se constituyó la clase obrera de cada país, con sus problemas, deficiencias, etc. A partir de ahí podemos pensar en una lucha sindical internacional.

No hay victoria sin lucha; no vamos a conseguir nada nunca si no lo peleamos todo, absolutamente todo. Nada llovió del cielo; nuestros convenios no llovieron del cielo, fueron las generaciones pasadas las que los consiguieron y no debemos permitir perder un derecho legítimo de la clase obrera. En resumen: las posibilidades siempre son inmensas pero el problema no es de posibilidades, es de cómo orientarnos para hacerlas realidad.

En las semanas previas a Navidad, el momento más importante para el comercio, están planificadas nuevas huelgas. ¿Cómo ves las perspectivas de esta lucha?

Es difícil responder. Nada está escrito. Podemos seguir adelante y ser derrotados o no. Lo importante es continuar adelante, salvar los obstáculos, tener las ideas claras. De momento el objetivo sigue inalterable y volveremos a parar una, cinco y diez veces si hace falta. Al principio paramos sólo dos plantas y ya somos cinco; al principio en todo el país no llegábamos al millar y ya somos dos mil. Es una lucha que empezó en abril de 2013 y ahí seguimos. No es fácil y cada vez lo va a ser menos pero, como se dice en el Estado español, “de perdidos al río”.

Entrevista: Wladek Flakin, desde Bad Hersfeld, Alemania, especial para Izquierda Diario







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