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Entre la industria cultural y la economía creativa: Propuestas de candidatos presidenciales

Tres de los ocho candidatos asistieron al debate organizado por el observatorio de políticas culturales. Todas las propuestas de los presidenciables tienen en su programa algo de políticas culturales, que van de más a menos industria cultural, pero ninguna propuesta plantea acabar con el mercado en el arte y la cultura.

Sábado 11 de noviembre

Los distintos candidatos y sus partidos como el Pro con Marco Henríquez Ominami, Navarro con País, Guillier como independiente que levanta la Fuerza Mayoría (ex nueva mayoría), o Goic con la DC potencian el mercado cultural pretendiendo regular la Ley Valdés, ley de donaciones culturales de privados a la creación artística y tras la cual las empresas evaden impuestos., Los distintos programas políticos sostienen la industria cultural, y la consideran como un bien de consumo, con el objetivo de hacer crecer la “ economía creativa”.

El “derecho a la cultura” de Guillier se convierte en un aumento leve del presupuesto de cultura, que hoy se encuentra en un 0,4%, al 0,1%. Candidatos como Navarro apuesta por un financiamiento estable, pero solo a los artistas consagrados y no se pregunta por el poco financiamiento que existe en el área cultural a nivel de Estado, al revés, se detiene en fortalecer la ley Valdés potenciando que esta se habrá a las medianas empresas. Ominami critica el financiamiento de las fuerzas armadas por parte del Estado y el poco financiamiento a la cultura, por lo que propone doblegar el financiamiento actual, quedando a un 1%. Parecidamente a esto Goic plantea un financiamiento de forma permanente, pero no especifica a que, si es financiar a privados o públicos, en lo especifico es basar el financiamiento a la Ley Valdés, tratando de descentralizarla.

Beatriz Sánchez propone articular los espacios territoriales para la expresión creativa, más allá de los espacios de mercado, poniendo énfasis en la participación vinculante en políticas culturales y fortalecer el quehacer cultural comunitario con un catastro de los “puntos de cultura” en los territorios, con el fin de salir de los marcos neoliberales y mercantiles, sin embargo no se refiere a las ganancias de la industria cultural, como lo es el caso de La ley Valdés, a cambio se propone fortalecer cooperativas culturales mientras se pretende avanzar en paralelo con los fondos concursables , y mantiene un dialogo directo con la industria cultural naturalizando el apoyo a las “microempresas culturales”. Lo anterior, son algunas de las medidas de que el Frente Amplio a través de Beatriz Sánchez no logra quebrar con la lógica de mercado, si no convive con ella.

Por otra parte, la derecha sostiene a través de Piñera cofinanciamiento con los privados y en colaboración directa con el Ministerio de Cultura, potenciando la Ley Valdés junto con el candidato Kast que toma la cultura como empresa intentando potenciar los “emprendimientos”, restringiendo ideológicamente a cualquier iniciativa considerada poe él política.

La derecha con Piñera quiere ponerle precio a todas las actividades culturales, una manera de subvención a los privados, y propone “Implementar Vale Cultura, pase cultural para cada joven que cumpla 18 años que permita financiar el 50% del costo de cada bien o servicio cultural que se adquiera con el vale”. A su vez solo centra su atención en la “excelencia y calidad académica”. Su cultura para todos está limitada por las clases sociales a través del valor de las producciones culturales.

Casi todos los candidatos presidenciables potencian la identidad nacional, y tratan de instalar la cultura nacional, con matices con Artés que no queda claro en este punto, o con el Frente Amplio que pretende crear una identidad ciudadana y de la cultura popular.

Las propuestas programáticas de los distintos candidatos son expresión de su programa más general de gobierno. Dauno Tótoro, candidato a diputado por el distrito 10, ha puesto su candidatura al servicio de las demandas y luchas de los trabajadores y estudiantes a su vez ha desarrollado en conjunto a un grupo de artistas ciertos ejes programáticos que responden a las problemáticas de los trabajadores del arte y la cutura, declara: “Necesitamos un arte que no esté al servicio del mercado, en ese sentido nuestra propuesta es terminar con la Ley Valdes y la evasión de impuestos de los empresarios para asegurar nuestro derecho efectivo al artes y la cultura, necesitamos un acceso irrestricto al arte y la cultura”.

Artistas con Dauno, consideran que el arte y la cultura no debería estar en manos del mercado y los empresarios, sino que para que todas las personas se puedan expresar libremente, se necesita salir de las barreras del capitalismo. Para eso levantan un programa anticapitalista para terminar lógicas de la industria cultural y el arte de mercado.






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