Mundo Obrero

PANORAMA SINDICAL

Entre la CGT virtual y la Bonaerense real

Las 5 claves de la semana sindical. Ni mínimo, ni vital ni móvil. 17 de octubre: la única verdad es la virtualidad. Son los gorilas son. Gente que no. Los perros del salariazo.

Lucho Aguilar

@lukoaguilar

Martes 13 de octubre | 23:24

Las dos escenas de esta semana.

En un despacho de la CGT, dos dirigentes de la CGT conversan. “Carlos, que antiguo que sos. Un avatar es un personaje virtual. Vos podés ser lo que quieras aunque no tenga nada que ver con vos. Por ejemplo elegís un un tipo que se levanta a las 6 de la mañana y capaz no llega a fin de mes, ¿entendés? Y el sábado podés moverlo dentro de la manifestación y que nadie te reconozca ni putee”.

En Rafael Castillo un policía bonaerense, de carne y hueso, entra al predio donde un grupo de familias armó sus casillas y reclama viviendas. Patea las paredes, le grita a un hombre que se llevan detenido, agarra un encendedor y prende fuego las bolsas de comida que encuentra. Sonríe. Este mes cobró 60 mil pesos y todavía resuenan en sus oídos aquellas palabras de Sergio Berni: “en esta fuerza no hay lugar para los tibios y mucho menos para los temerosos”.

1. Ni mínimo, ni vital ni móvil

La semana sindical será corta pero intensa. Hay de todo. Uno de los hechos importantes será la reunión del Consejo del Salario, un evento anual desconocido para el común de la gente. Una veintena de hombres se reúnen alrededor de una mesa para discutir acaloradamente, dicen a los medios, cuánto debe ganar como mínimo un trabajador. ¿A usted le preguntaron cuánto opina que debería ser, amigo, amiga? Espere sentado.

Al menos hasta este miércoles el Salario Mínimo, Vital y Móvil en Argentina es de 16.875 pesos. Pero la verdad que ni es el mínimo (porque quienes laburan sin registrar cobran menos), ni es vital (porque nadie puede vivir con esa guita) ni es móvil (porque lo discuten por año y la inflación sube por mes).

16.875 pesos: ni es el mínimo, ni es vital, ni es móvil

Según anunció la CTA Autónoma en los últimos 5 años se deterioró un 37,5%. Según la CGT “debería aumentar un 40%”. Según los empresarios “más de 20% no podemos dar”. Ay qué nervios, ¿cómo terminará la película? Con un 30% con suerte, el mínimo quedará en 21.900 pesos. Y en cómodas cuotas. Según los trabajadores de Indec eso alcanza para que un trabajador y su familia vivan una semana. Ni un día más.

2. La única verdad es la virtualidad

A pesar de todas nuestras críticas a la CGT, hay que reconocer que los detalles del acto del 17 de octubre despiertan cierta atracción. Tanto que al comenzar esta columna nos fijamos que faltaban exactamente 3 días, 17 horas y 33 minutos para que arranque. Por lo menos eso dice el sitio virtualmov.com, la plataforma digital donde se realizará el acto del “Día de la Lealtad”. Según explican, sirve para “llevar adelante una movilización en el espacio virtual. Se puede convocar bajo una consigna, en un mismo lugar, a miles o millones de personas”. Uno podrá elegir un avatar y ubicarse en el lugar de Plaza de Mayo que quiera.

Está confirmado que el principal orador será Alberto Fernández, aunque no se sabe si también hablará Cristina Fernández. En el salón habrá un puñado de dirigentes de la CGT y gobernadores.

La interna sindical impide que hasta el momento (3 días, 17 horas, ah…) haya sillas confirmadas para Pablo Moyano, Sergio Palazzo y otros dirigentes no alineados con el consejo directivo. Al punto de que en las últimas horas el moyanismo empezó a barajar la idea de una marcha presencial. Por las dudas aclararon que sería en la 9 de julio, para evitar enfrentamientos con los manifestantes virtuales que concentren en Plaza de Mayo. Black Mirror un poroto.

Pero vamos a lo importante. El sábado se cumplirán 75 años de aquel 17 de octubre de 1945. Ese día, cientos de miles de trabajadores se adelantaron a la huelga convocada por la CGT y marcharon desde el Gran Buenos Aires para ocupar el centro de la Ciudad. Reclamaban la libertad del hombre que para ellos podía garantizar lo que habían conquistado en el último tiempo. Ese día, el general Perón utilizó esa autoridad para pedir desde el balcón que vuelvan a sus casas en paz. Ese día, la enorme demostración de fuerza de la clase trabajadora apareció como un peligro ante los ojos de los dueños del país. Ese día, Perón comenzaría a poner en pie un “modelo sindical” donde las organizaciones obreras estarían subordinados al Estado y las bases a las cúpulas. Ese día, nacía un movimiento destinado a evitar la independencia política de la clase trabajadora.

El moyanismo no participaría del acto de la CGT para convocar una marcha presencial en la 9 de julio: así evitarían enfrentamientos con los manifestantes virtuales que concentren en Plaza de Mayo

Por eso, el resto de su historia el peronismo se ocupó de evitar otros “17 de octubre” contra los dueños del país. El acto del próximo sábado es quizás la versión más decadente de ese recorrido: mientras casi 4 millones perdieron el trabajo durante la pandemia, el sindicalismo peronista se ejercitó haciendo zoom con los herederos de la oligarquía del ’55, hasta llegar a un evento virtual para festejar la lealtad con quienes hasta ayer se acusaban de traidores.

3. Son los gorilas son

Mientras en Azopardo y Casa Rosada preparan el acto, los grandes empresarios siguen desatados.

Saben que todo está empeorando. A la recesión mundial se suma a los “factores internos” para trazar un panorama cada vez más sombrío. Nadie sabe cómo serán los ritmos de la crisis económica y social pero ellos no pierden tiempo para sacarle al Gobierno cuanta tajada sea posible. La devaluación del peso es una de sus banderas.

Ya dejaron claro a quiénes quieren cargarle la cuenta. A los despidos, la caída del salario real y el aumento de la pobreza se le suman provocaciones casi cotidianas. Solo en estos días, las petroleras consiguieron una paritaria a la baja en muchos casos acompañada de flexibilización. Las grandes cadenas de comercio pudrieron la negociación hasta arreglar bonos de 5 mil pesos. Las empresas de colectivos han desatado conflictos en casi varias provincias por no pagar los sueldos. Las agroexportadoras arreglaron su paritaria con el Gobierno que les bajó las retenciones, pero les ofrecieron 0% de aumento a los aceiteros. Dánica sigue haciendo lockout, faltó a la audiencia del ministerio de Trabajo de Kicillof e incumplió la orden gubernamental.

Pero el Presidente no afloja, les sigue hablando con el corazón. Este martes estuvo en la petrolera Shell-Raizen y les agradeció "la confianza que depositan en nosotros, cumpliremos con cada palabra". Llename el tanque faltó que diga.

Las reuniones virtuales de los empresarios serán menos vistosas que las del PJ y la CGT, pero toman resoluciones reales.

4. Gente que no

Las paredes de Azopardo son a prueba de ruidos, ya sabemos. Pero la guerra que comenzaron las patronales viene teniendo sus resistencias, aunque todavía aisladas.
Este martes a las 14 horas comenzó una huelga nacional aceitera contra la paritaria congelada. Más por abajo, también hay movimientos. En Tierra del Fuego los metalúrgicos de Ambassador tomaron la fábrica contra el intento de remate. Los textiles de varias fábricas marcharon para pedir la renuncia de la burocracia de la Asociación Obrera Textil. La amenaza de paro de la UTA no es más que el eco de paros y marchas que se suceden en varias seccionales, como esta semana en Tucumán y el Gran Buenos Aires.

En Córdoba siguen las movilizaciones de trabajadoras de limpieza y jóvenes de call centers y Pedidos Ya. En Tucumán los trabajadores autoconvocados del citrus se movilizaron este martes hasta Casa de Gobierno contra la miseria del plan interzafra.

Quienes tienen trabajos registrados todavía tienen un poco más de “paciencia”. Ven la crisis, ven la decisión de las patronales, ven la flojera del Gobierno y CGT, y tratan de conservar lo que tienen tienen. Salvo que los ataquen como en los casos que contamos.

Pero es cuestión de tiempo. Vienen por más.

Esta semana también se cumplen 10 años del asesinato de Mariano Ferreyra por parte de una patota de la Unión Ferroviaria. El homenaje a su pelea es parte de la agenda de los luchadores.

5. Los perros del “salariazo”

Pero la cita más importante esta semana es en Guernica y cada terreno donde miles de familias reclaman por un techo. Desde Jujuy a Neuquén.

Allí están los más precarios y precarias. Como las historias que contamos en estos días. Trabajar desde los 10 años, levantar y limpiar casas ajenas, soñar con la propia.

Son parte de los dos millones de “asalariados informales” que perdieron el laburo durante la pandemia. O del millón de “cuentapropistas” que se quedaron sin changas. Son parte de la juventud de entre 15 y 29 años, la generación que más se empobreció el último año y donde más creció la desocupación.

Pero el peronismo que gobierna no actúa con ellos en forma tan virtual. En las últimas semanas vienen sufriendo chantajes, aprietes, detenciones y hasta represiones.

Como advertíamos en este panorama hace algunas semanas, el único “salariazo” que otorgó el Gobierno iba a servir para pagar los futuros ataques contra las luchas del pueblo trabajador.

El peronismo que gobierna no actúa con los sin techo en forma tan virtual. En las últimas semanas vienen sufriendo chantajes, aprietes, detenciones y hasta represiones

Y así parece. Mientras llena de manifestantes virtuales el mapa digital de la Plaza donde se hizo el 17 de octubre, está dispuesto a largarles sus policías reales a los nietos y bisnietos de quienes protagonizaron aquella jornada. Como otras veces en la historia, comienza una nueva experiencia de la clase trabajadora con el peronismo en el poder.







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