Política

XENOFOBIA

Ensenada: vecinos del barrio Cabezas repudian los dichos xenófobos de la asesora de Seguridad de Patricia Bullrich

Sentada a la mesa de Mirta Legrandh acusó de “saqueadores y usurpadores” a las 300 familias migrantes que conformaron el barrio hace más de 25 años. “Son todos peruanos” arguyó. Los vecinos le responden y exigen que se retracte.

Miércoles 12 de junio | 20:34

En campaña electoral los políticos del régimen se sienten con impunidad para decir cualquier cosa. La secretaria de Seguridad de Provincia de Buenos Aires, Florencia Arietto, quien primero integró las filas del kirchnerismo para luego pasarse al massimo y más tarde ser empleada de la ministra PRO Patricia Bullrich, el domingo 2 de junio y en pleno disfrute de una cena en el programa de Mirtha Legrand, sin sonrojarse, manifestó que el Puerto La Plata no está funcionando a causa de “200 saqueadores todos peruanos que tomaron la vía y asaltan el tren comandados por un matón”. Aseguró además que el Ministerio de Seguridad Nacional ya había realizado una denuncia en la Justicia Federal de La Plata y que se había solicitado el desalojo de las vías.

Cabe recordar que el Puerto de La Plata nunca funcionó pese a haber sido inaugurado dos veces (aun estando vacío) por el gobierno anterior y el actual. Los “saqueadores” a los que refiere la ministra son más de 300 familias que construyeron el barrio José Luis Cabezas de Ensenada con sus manos hace más de 25 años, y las tan pujantes vías que planteó desalojar son hace décadas la prueba muda y triste del vaciamiento estatal de la industria, el desguace de los ferrocarriles y el crecimiento de la miseria en los márgenes de las ciudades. El único tren que dos veces por día circula a paso de hombre es un tren cargado de carbón de coke, la última resaca de la destilación del petróleo, terriblemente nocivo para la salud de las personas, sobre todo de los niños que viven en el barrio.

En el barrio Cabezas el impacto de la inundación de 2013 fue muy fuerte y como en otras zonas de la región la ayuda estatal también fue escasa y tardía, solo la solidaridad de estudiantes, trabajadores y vecinos paliaron la situación. En 2017 también sufrió daños por el incendio de seis casas, motivo por el cual las familias damnificadas recibieron por parte del ejecutivo de Ensenada casillas de dos metros por dos metros sin forrar, sin ventanas, sin piso y sin baño. Nuevamente la dignidad de las y los trabajadores, su esfuerzo y trabajo en común, fueron las herramientas para salir adelante.

Pero no le quitemos mérito a la señora Arietto, que para quedar bien en una mesa dominguera con gorilas dijo varias cosas que se pueden deducir de sus repudiables declaraciones: primero dejó en claro algunos de los “principios” del gobierno de Cambiemos como la xenofobia y la discriminación brutal del estilo de los esclavistas de hace varios siglos. Segundo, explicó cómo los empresarios dan vuelta el orden de prioridades humano más básico: en su propio esquema, es más importante la ganancia de tal o cual empresa que la vida de las personas. Y tercero – para no abundar- dejó de manifiesto un desconocimiento total sobre el tema, ya que el puerto no funciona por motivos muy ajenos al barrio. Obviamente, la tan mentada denuncia penal no existió nunca salvo en los dichos de esta funcionaria un poco ida de boca.

Durante una semana entera se desató una epidemia de preocupación y miedo de las y los vecinos entre quienes circuló todo tipo de información y comentarios, hasta que el domingo 9 de junio realizaron una asamblea en el Centro Comunal del barrio para definir las medidas a seguir.

La Izquierda Diario se hizo presente en el barrio, allí Jenny que es vecina hace años nos contó que el motivo de la asamblea surgió a causa de las declaraciones de la ministra que “sin saber y sin conocernos nos denigró como barrio y como personas. Dijo que éramos saqueadores y un montón de cosas que no son verdaderas. Acá hay muchos chicos que se han criado acá y han salido adelante como los padres, somos empleadas domésticas, albañiles, pintores, hay abogados, hay enfermeras, hay de todo lo que vos te puedas imaginar saliendo de este barrio.”

Consultada sobre quién construyó el barrio fue determinante: “El barrio lo construimos todos nosotros. Vos sabés lo que era esto, era todo monte que nosotros hemos limpiado. Debería ser de nosotros, estamos hace más de veinticinco años pagando impuestos, pagamos luz, teléfonos, solo gas no porque acá no hay. Es verdad que Argentina nos acogió a todos, pero nosotros también dimos todo. Más allá de que digan que acá es una villa pueden ver que esto está hecho todo a pulmón ¿de quién? de nosotros mismos, porque muchos de nosotros además somos constructores, nuestros maridos son constructores. Acá la mayoría de casas son de material.”

Luego reflexionó sobre lo sucedido en la asamblea “más que nada creo que nos despertamos al escuchar estas calumnias que nos denigran sin conocernos. Que venga al barrio, lo único que le podemos decir es que somos trabajadores, y que hay niños que van a la (escuela) Anexa, al Normal 2, que van a futbol. Lo que más nos dolió fue que nos denigre por el país del que venimos, acá todos tenemos documento argentino y más que nada que diga despectivamente “son todos peruanos”, cuando acá hay de todo, paraguayos, bolivianos, argentinos. Y Argentina es un país hermano, el único país que le brindó ayuda en la guerra de Malvinas fuimos los peruanos. Este es un país de inmigrantes de todos los países. A mí me parece que lo que dijo esa funcionaria está muy mal”.

Pensando en torno a la necesidad de empalmar con el apoyo de toda la comunidad agregó que “todos somos seres humanos, y todos los seres humanos tenemos el derecho a vivir, a trabajar y a todos los beneficios que se puedan tener. Merecemos respeto. A nuestros hijos les hemos enseñado a estudiar y a trabajar. Lo que queremos es que la ministra se retracte de todo lo que dijo, porque nos ha disfamado, porque no puede ser que diga cualquier cosa. Además lo que nos hace es pelear trabajadores con trabajadores, y ella como está muy arriba nos quiere hacer eso. Pero nosotros lo único que pedimos es respeto como ciudadanos y como personas sobre todo”.

Álvaro, un joven estudiante que vive en el barrio, fue concluyente "pienso que es una medida xenófoba y oportunista pues el gobierno de Cambiemos, que va en derrumbe, toma como oportunidad el hecho de difamar a peruanas y peruanos y ¿qué medida podría ser mas “apropiada” como la de atacar según ellos a un barrio saqueador? Yo estoy en contra de la xenofobia pues el país siempre fue un espacio muy inclusivo y de contención, y ahora depende de nosotros que siga así. ¿De qué manera? Luchando por ese derecho".

Parada a su lado, Tania, otra joven vecina acotó que “la mayoría de las casas del barrio están construidas, hay muy pocas de madera que podes contar con los dedos de la mano. Tenemos servicios de todo tipo, tenemos las facturas para acreditar que hacemos los pagos correspondientes. Las familias que vivimos en el barrio somos familias con chicos, estudiantes y generalmente todas trabajadoras que tienen las casas a base de su esfuerzo. No somos ni chorros ni saqueadores como ella dice. Yo lo sentí como un insulto en lo personal. Es más, la invitaría para que venga a mi casa y se dé cuenta que esta errada en cada cosa que dijo y que nos insultó".

Ante el revuelo en el barrio y la resonancia de los repudiables dichos de la funcionaria enmarcado en la genuina preocupación por un posible desalojo, personeros del kirchnerismo utilizaron la indignación de las y los vecinos para intervenir en la asamblea haciendo abierta campaña electoral, donde llegaron a plantear que todos los problemas serán resueltos votando la fórmula Fernandez-Fernandez, e hicieron una serie de promesas que bien podrían haber garantizado y no lo hicieron en doce largos años como gobierno cuando la situación económica más favorable que la actual. Otra vez, quieren dejar a las y los trabajadores como pato de la boda.

Ningún ser humano es ilegal. Basta de discriminación y xenofobia. Plenos derechos sociales y políticos para todas y todos los hermanos migrantes.
Ningún desalojo. Titularización ya de los terrenos para todas las familias de todo el barrio.
Acceso a red de agua potable, cloacas, gas natural, alumbrado y asfalto
Trabajo genuino, basta de precarización laboral.







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