Política

PROVINCIA DE BUENOS AIRES

Ensenada: “Capital” de la inversión en fuerzas represivas

El viernes pasado la ciudad apareció invadida por policías municipales apostados en esquinas céntricas y en la puerta de escuelas primarias y secundarias. Según el municipio los 113 nuevos efectivos serán la garantía para mantener la “seguridad".

Claudia Añazco San Martín

Sec. de Género y Diversidad Suteba Ensenada

Lunes 14 de marzo de 2016 | Edición del día

En un acto en las instalaciones del Polideportivo municipal que contó con la presencia de Patricio Lombrilla, actual subsecretario de Planificación de la Provincia de Buenos Aires, funcionarios públicos y representantes de la Iglesia, se hizo entrega de los diplomas a los nuevos egresados de las fuerzas represivas locales. Mario Secco agradeció a la gobernadora de la provincia, María Eugenia Vidal, la posibilidad de contar con esta nueva “herramienta” para garantizar la “seguridad” de los ensenadenses.

Su “seguridad” no es la nuestra

En septiembre de 2015, el municipio anunciaba con bombos y platillos la inscripción para ser parte de la policía local. En la misma sintonía que otros 54 partidos bonaerenses, Secco apostaba fuerte a la inversión y creación de nuevas fuerzas represivas que se sumaban a colaborar con la policía bonaerense. Daniel Scioli, ex gobernandor de la Provincia de Buenos Aires por el FpV, levantó durante toda su campaña electoral como presidenciable la bandera ideológica del combate contra la “inseguridad”: cientos de afiches y publicidad televisiva y radial anunciaban que prontamente más de 15. 000 efectivos con “capacitación” empezarían a recorrer los barrios y calles de las ciudades de la provincia. La “inseguridad” es uno de los lemas que ha utilizado políticamente la derecha, han reforzado todos los partidos gobernantes y los medios de comunicación masivos, en el intento -bastante logrado- de criminalizar a la juventud pobre de los barrios y enfrentar, con sus grupos de choque organizados, la protesta social. La “Bonaerense” cuenta con nuevos aliados para resguardar la propiedad de los gobernantes y empresarios, reprimir a los trabajadores y procurarse negocios rentables como el narcotráfico, los desarmaderos y el terrible tráfico de personas. Secco agitando la misma bandera prioriza presupuesto para darle mayor poder de fuego a la represión, mientras la infraestructura de las escuelas del distrito es absolutamente precaria - como es el caso de la Escuela Primaria N° 6 de Punta Lara - y no se construyen nuevos establecimientos educativos que absorban cómodamente la demanda de las familias obreras del distrito. Sus prioridades no son las del pueblo trabajador.

No es un trabajo. Ser policía es una función social que garantiza impunidad

La institución policial constituye una gran “asociación ilícita”, de comprobada complicidad en todo tipo de delitos, que encuentra amparo en jueces y funcionarios políticos que votan leyes que dan cobertura “legal” a la represión: como la Ley Antiterrorista votada durante el gobierno de Cristina Fernández y el protocólo antirepresivo propuesto por Patricia Bullrich, Ministra de Seguridad de la Nación del gobierno de Macri. Desde el 83 hasta el año 2014 se han registrado 4278 muertes a manos de las fuerzas represivas. De este total 46% fueron a causa del “gátillo fácil”, 39% fueron asesinados en las cárceles; 45 % de estos casos se registraron en la provincia de Buenos Aires. La represión a los trabajadores de Cresta Roja que se organizan contra los despidos, a la murga de Bajo Flores, a los docentes de Santiago del Estero que están en lucha, a los trabajadores auxiliares de Educación de SOEME son algunos ejemplos actuales de la función social del aparato represivo que tanto festeja Mario Secco y todos los Intendentes de la provincia.

Los gobernantes lo presentan como una oportunidad laboral, una salida para progresar que ofrece la chance de obtener, en poco tiempo, un “trabajo” estable y obra social; el “prestigio” de pertenecer a una Institución que tiene como función “preservar” a la comunidad del delito. Frente a un futuro laboral incierto, muchos jóvenes toman esta salida y hasta se convencen de la bandera ideológica y política de “luchar contra la inseguridad”. Más policías en los barrios del distrito significa mayor poder de choque e impunidad y pone en una situación de mayor vulnerabilidad a la juventud y al pueblo trabajador. Porque no es un policía, es toda la Institución que tiene como función y objetivo principal, defender los intereses de la clase que gobierna.







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