EXPECTATIVAS DIPLOMÁTICAS

Encuentro en Roma: Macri y Francisco se tienen fe

Se espera que hoy el Presidente argentino y el Papa tengan una reunión mucho más amena que la anterior. Quieren disipar las versiones de enfrentamiento ante un complicado clima social en el país.

Juana Galarraga

@Juana_Galarraga

Sábado 15 de octubre | Edición del día

Finalmente, luego de un tortuoso camino, el Papa recibirá hoy a Mauricio Macri y su familia, en lo que se espera que será un encuentro mucho más amigable que el anterior. Luego de una serie de encontronazos entre el jefe de Estado Vaticano y el Gobierno argentino, la cita de hoy intenta ser el acercamiento que ponga fin - o lime lo más posible - las rispideces.

Bergoglio no escatimó gestos de distancia en la relación con Cambiemos desde que éste asumió el poder. Una de las mayores expresiones de desaire fue el rechazo a los millones que el Estado argentino entregó a la organización eclesiástica Scholas Ocurrentes. La actitud fría y distante durante la primera visita a Macri al sumo pontífice en febrero, también dio que hablar. El Papa que se muestra feliz, cálido y sonriente con todos, inclusive con CFK, no sonrió ni para la foto en esa ocasión con Macri y Awada.

Cuando se anunció la segunda visita de Macri a Bergoglio, la fecha que trascendió inicialmente pareció una tomada de pelo para el oficialismo: el Papa, quien dados todos estos gestos, venía jugando un rol que parecía opositor, se encontraría con el presidente un 17 de octubre, día de la lealtad peronista. Finalmente, en vez de recibirlo un día después de la canonización del cura Brochero, lo recibirá hoy, un día antes.

Recientemente Bergoglio anunció a través de un video de once minutos que difundió L’Osservatore Romano, que no visitará el país este año ni el año que viene. “El mundo es más grande que Argentina”, afirmó y pidió a todos los habitantes del país que se “pongan la patria al hombro”. En el contexto de esta relación problemática entre el Vaticano y el Gobierno nacional, la decisión de Bergoglio puede entenderse como la opción de no interferir en el escenario electoral que comienza a prefigurarse para 2017.

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Sin embargo, el gesto más amigable del líder del catolicismo mundial a la gestión de Macri, es la intervención de la Iglesia a favor de agotar todas las instancias de diálogo por parte de las centrales sindicales, antes de convocar un paro nacional. Sin duda, para Bergoglio los que tienen que ponerse “la patria al hombro” son los trabajadores y trabajadoras, que deben aguantar que el ajuste pase sometidos a la tregua de la dirigencia sindical y no pelear por sus derechos.

Pero los gestos de acercamiento provinieron de parte del Gobierno nacional también. Antes de partir a Italia, el presidente convocó a la Mesa de Encuentro entre la Producción y el Trabajo que se reunirá próximamente para discutir sobre la entrega de un bono de fin de año para trabajadores del sector privado. Fue luego de anunciar las migajas de “bonos” por única vez para jubilados y beneficiarios de planes sociales de no más de $ 1000. Esta decisión es de simpatía para la Iglesia que aboga por un pacto social.

Abriendo el paraguas

Macri se encuentra desde ayer en Roma, junto a Juliana Awada y las hijas ambos. Con un look muy informal y distendido la familia recorrió la ciudad. Macri hasta anduvo en bicicleta con el arzobispo de Buenos Aires Mario Poli y se sacó fotos con turistas argentinos que se encuentran allí.

El presidente publicó fotos en las redes sociales, como es su costumbre, de toda esta recorrida turística. Sin embargo, la preocupación tanto del Papa como del gabinete presidencial, es cómo serán comunicadas las conclusiones de la agenda oficial. Luego del escándalo de las declaraciones del presidente por Malvinas en el marco de la cumbre de la ONU, este aspecto es algo para nada menor. “Estoy muy bien para lo de mañana”, aseguró Macri desde Roma. Probablemente tal aseveración signifique que está bien asesorado para no decir ninguna pavada que entorpezca este intento de acercamiento a Bergoglio. Ambos así lo desean.

Según publicó Clarín ayer, “las precauciones respecto de la prensa son notables. No habrá periodistas ni fotógrafos acreditados. Y quizás no puedan acceder siquiera a los sitios por donde transitarán Macri y su comitiva dentro de la Santa Sede. La filmación correrá por cuenta de la televisión vaticana. Si fuera por el protocolo del Papa, nadie de los visitantes tomaría selfies”.

Sangrando por la herida, el “gran diario argentino” agregó que “las imágenes que se difundirán serán provistas por L’Osservatore Romano, el órgano oficial del Vaticano, después de una cuidada edición. Lo que se vea del encuentro será lo que el Papa quiera que se vea”.

La composición de la comitiva que acompaña a Macri también constituye un guiño para el Papa. Quedaron abajo del avión algunas figuras que irritan a Bergoglio. Cambiemos eligió conformar la delegación más Papa friendly posible. El jefe de gabinete Marcos Peña se quedó en Argentina a diferencia de la visita anterior al Vaticano. Por el contrario, esta vez asistirán la canciller Susana Malcorra; el secretario de Asuntos Estratégicos, Fulvio Pompeo; y el secretario de Culto, Santiago de Estrada.

Hoy, luego de la reunión con el Pontífice, Macri participará de una reunión con los embajadores argentinos acreditados en los países de Europa y ante organismos internacionales con sede en el Viejo Continente.

También se prevé que Macri tenga un encuentro informal con el Presidente del Consejo de Ministros de Italia, Matteo Renzi. El domingo además, asistirá a la canonización del “cura gaucho”, José Gabriel Brochero.

Para el Gobierno tanto como para la Iglesia, lo conveniente es que el clima social se mantenga apaciguado. El escenario electoral próximo así lo amerita. El llamado a ponerse “la patria al hombro” y la apelación a la “cultura del encuentro”, por parte del Bergoglio, apuntan a eso: evitar la conflictividad social y la confrontación de la clase obrera y el pueblo pobre, contra sus explotadores y el Gobierno ajustador. ¿Alcanzarán los gestos de buena voluntad entre Cambiemos y el Vaticano para sembrar la “confianza en el futuro”?




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