Géneros y Sexualidades

EDITORIAL

Encuentro de Mujeres en Trelew: la marea y el frasquito

El año de la marea verde, el Encuentro se mudó a la Patagonia. A pesar de ser la sede más pequeña en 33 años y la más alejada para la mayoría, miles de mujeres volvieron a concentrarse por sus derechos.

Andrea D'Atri

@andreadatri

Jueves 18 de octubre | 12:05

“El viento es a la Patagonia lo que la humedad a Buenos Aires”, decía un amigo al ver nuestras fotos en el acto de apertura del XXXIIIº Encuentro Nacional de Mujeres, realizado en el autódromo de Trelew: un páramo seco, donde volaba polvo y flameaban los banderines de las primeras agrupaciones en llegar, algunas después de uno o hasta dos días de viaje.

El tiempo, la necesidad de pedir más días de ausencia en los trabajos y los altísimos costos que la mayoría de las mujeres tuvieron que afrontar para este viaje significaron un gran esfuerzo en medio de la crisis, el ajuste, la inflación y los tarifazos. Las organizadoras anunciaban por micrófono que había varias delegaciones que no podían llegar, que aún estaban en camino o que directamente habían tenido que desistir. Fue el momento oportuno para que se oyera, en forma de cantito, el mismo reclamo de los últimos años: “Para que puedan llegar, para que puedan llegar, que el Encuentro de Mujeres, el año que viene, sea en Capital”.

El discurso de la Comisión Organizadora habló de todo: del ajuste en curso, de las trabajadoras en lucha, de los femicidios y travesticidios, de la historia de Trelew, de la opresión de los pueblos originarios, de Santiago Maldonado, de la heroica huelga docente de Chubut y de la lucha por la educación. También se pronunció por “un estado laico” y denunció la intromisión de la Iglesia por el derecho al aborto. Criticó al gobierno de Macri y la política represiva de Patricia Bullrich, también al gobernador Mariano Arcioni y al FMI. Nadie mencionó el rol de los gobernadores del PJ apoyando estos planes de ajuste. Pero lo más llamativo es que en el año de la marea verde, la lucha por el derecho al aborto no fuera uno de los ejes más destacados, sino un tema más perdido en el montón.

Muchas en las plazas, pocas en los talleres

A pesar del férreo control de las Comisiones Organizadoras para resguardar lo que llaman “el espíritu del Encuentro” y que las participantes no puedan autodeterminarse, en los últimos años se percibe un cambio: es apenas una minoría la que participa en los más de 70 talleres con diferentes temáticas; la gran mayoría recorre la ciudad, visita lugares turísticos y, sobre todo, participa de una agenda paralela de ferias artesanales, de comidas, ropa y libros, como también otras actividades culturales, charlas y asambleas al aire libre, organizadas por agrupaciones feministas, sindicatos y organizaciones políticas.

La Campaña por el Derecho al Aborto convocó a un pañuelazo junto a la laguna del inmenso Parque Centenario. Las mujeres kirchneristas realizaron un acto con 300 personas convocado por “Cristina 2019” en la plaza de uno de los barrios cercano al centro. Victoria Donda aprovechó el viaje para reunirse con el Ministro de Gobierno de Chubut, con quien declaró haber tenido “una reunión excelente” justo un día antes de que éste ordenara la represión y detención de una decena de manifestantes; más tarde acompañó la manifestación contra los transfemicidios y travesticidios. Las diputadas Nathalia González Seligra, Myriam Bregman y Romina del Plá, del Frente de Izquierda transmitieron su visión sobre el Encuentro en los medios locales y acompañaron a las delegaciones de sus organizaciones.

Las participantes alojadas en cinco ciudades distintas de la región, se habían concentrado en Trelew para protagonizar la enorme movilización de casi 20 mil mujeres, triplicando el número de las que habían estado en los talleres hasta esa jornada.

Mientras tanto, en los talleres, algunas mujeres contaron sus experiencias personales, otras expresaron sus opiniones sobre diversos temas o debatieron acaloradamente de política. La delegación de compañeras de Pan y Rosas juntó miles de firmas de apoyo a los proyectos de ley que impulsa la bancada del Frente de Izquierda por la separación de la Iglesia y el Estado. Es que la lucha por el derecho al aborto dejó esta conclusión para la mayoría de las pibas de la marea verde que hoy llevan también el pañuelo naranja atado en sus mochilas.

Las mujeres de Pan y Rosas también debatimos en los talleres sobre la necesidad de apoyar a nuestras hermanas brasileñas ante el avance del derechista Bolsonaro: en vez de marchar a la Basílica de Luján como convocan los sectores sindicales afines al kirchnerismo, propusimos concentrar frente a la embajada de Brasil el mismo día en que se hará una gran movilización en el país vecino. “Somos las pibas que nos plantamos ¡Ele não! ¡Ele não! ¡Ele não, não, não! ¡Che Bolsonaro, sos un machista y los fachos no pasarán!” se oyó, durante la marcha del domingo, sumando a las vecinas y vecinos de Trelew y a algunas compañeras brasileñas que aplaudían entusiasmadas.

Una marcha colorida y entusiasta por las calles de Trelew

El domingo por la tarde, mujeres de los pueblos originarios, afrodescendientes, estudiantes universitarias, docentes, activistas de los más diversos grupos feministas, de lesbianas y transgéneros, mujeres sindicalistas, trabajadoras y militantes de partidos políticos recorrieron casi seis kilómetros de calles y avenidas patagónicas en los que se volvió a destacar el reclamo por el derecho al aborto.

Pan y Rosas, además de denunciar a la Iglesia y los fundamentalistas antiderechos, conformó un contingente que llamaba la atención del vecindario a su paso a quienes sumaron a cantar contra Bolsonaro y el avance de la derecha en el continente.

Las participantes alojadas en cinco ciudades distintas de la región, se habían concentrado en Trelew para protagonizar la enorme movilización de casi 20 mil mujeres, triplicando el número de las que habían estado en los talleres hasta esa jornada.

Es que la marea verde que tuvo su antesala en el Día Internacional de las Mujeres, que luego se multiplicó infinitamente cuando el proyecto de legalización del aborto fue tratado en el Congreso, no pudo ser encerrada en un frasquito.

A pesar de los intentos de la Comisión Organizadora de que los Encuentros Nacionales de Mujeres no alcancen una masividad que atente contra su férreo y burocrático control, donde centenares de miles puedan tomar sus decisiones de manera autónoma, la marea encontró su cauce. Ni la elección arbitraria de una sede tan pequeña y de difícil acceso para la gran mayoría pudo evitar que una parte de esa enorme marea venciera los obstáculos y llegara hasta Trelew.

Esa es la verdadera razón por la cual, ya con un mes de anticipación, se sabía que la Comisión Organizadora había decidido que la próxima sede sea La Plata, la que luego fue sometida a la pantomima de votación que se hace todos los años cuando la mayoría de las mujeres ya están viajando a sus ciudades de origen.

Ni la elección arbitraria de una sede tan pequeña y de difícil acceso para la gran mayoría pudo evitar que una parte de esa enorme marea venciera los obstáculos y llegara hasta Trelew.

Una forma de evitar las críticas que ya se multiplican en miles de voces que quieren un encuentro verdaderamente masivo, para que sean muchísimas más las que puedan manifestarse en el centro político del país, contra el gobierno de Macri y sus políticas de ajuste acordadas con el FMI y los gobernadores, contra la Iglesia católica y evangélica que salieron fortalecidos con el apoyo que le dieron todos los bloques de los partidos mayoritarios contra nuestro derecho al aborto.

Una marea que hoy reclama que estos encuentros nos permitan organizar nuestras fuerzas en lucha en todo el país, para que les podamos decir con centenares de miles de gargantas: "ahora que estamos juntas, y ¡ahora que sí que nos ven!"







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