Política

ENORME ALEGRÍA

Encontramos a la Nieta 127: una muestra más de que vale la pena la lucha contra la impunidad

Se trata de la hija de María del Carmen Moyano y Carlos Poblete, nacida en cautiverio en mayo o junio de 1977 en la ESMA. Lo anunciaron las Abuelas de Plaza de Mayo en una conferencia de prensa.

María Victoria Moyano

Nieta restituida por Abuelas de Plaza de Mayo - Referente del CeProDH

Viernes 29 de diciembre de 2017 | Edición del día

Foto Martín Zabala/Twitter Abuelas

Abuelas de Plaza de Mayo anunció la recuperación de otra hermana. En la conferencia de prensa que realizaron este jueves a la mañana junto a las tías de la Nieta 127, anunciaron que se trata de la hija de María del Carmen Moyano y Carlos Poblete, nacida en cautiverio en mayo o junio de 1977 en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA).

El miércoles recibimos con muchísima bronca que le era otorgada la prisión domiciliaria al genocida y apropiador de bebés Miguel Osvaldo Etchecolatz, lo que generó un enorme repudio de toda la sociedad.

Haber encontrado a una nueva hermana nos llena de fuerzas para seguir buscando a todos los que faltan y también para seguir luchando por la cárcel común y efectiva a Etchecolatz, para todos los genocidas y también para que se abran todos los archivos de la dictadura.

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Maternidad clandestina de la ESMA

En este lugar siniestro donde funcionó la maternidad clandestina más grande del país nació la Nieta 127 entre mayo y junio de 1977. 

Sus padres eran Carlos Poblete y María del Carmen Moyano, que al momento del secuestro en Córdoba estaba embarazada de ocho o nueve meses.

La confirmación de su identidad se realizó a través de un análisis realizado en el Banco Nacional de Datos Genéticos, que pudo determinar que se trata, efectivamente, de la hija de Carlos y María del Carmen.

Los testimonios de los sobrevivientes indican que sus padres primero fueron llevados al Centro Clandestino La Perla y luego a la ESMA, donde el médico Luis Magnacco participó del parto en la maternidad clandestina. Este genocida fue recientemente liberado por cumplir dos tercios de su condena, a raíz de las bajas penas que recibió y camina impune por las calles.

Tanto Carlos como María del Carmen continúan desaparecidos.

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Por todos los que faltan, por cárcel común y efectiva para todos los genocidas

La "prisión" domiciliaria en una casa de Mar del Plata al genocida Etchecolatz nos llenó de bronca no sólo a los Nietos y Nietas, a los Hijos e Hijas, a los sobrevivientes, a los que luchamos todos los días contra la represión y la impunidad.

También toda la sociedad sintió como nosotros lo tremendamente inadmisible e injusto que un asesino y ladrón de bebés que además es el responsable de la desaparición de Julio López, viva cómodamente en su casa después de todos los crímenes aberrantes que cometió.

Escapa a toda razón y justicia que este genocida con toda la crueldad que lo caracteriza, no esté en cárcel común, efectiva y perpetua.

Uno de los jueces que le otorgó el beneficio es José Martínez Sobrino. A él y al juez Gustavo Mitchell los denunciamos con Mirta Baravalle, Chicha Mariani, Clara Petrakos y demás referentes de la defensa de los derechos humanos por su participación en la apropiación de bebés durante la última dictadura, como en el caso del Nieto recuperado Simón Riquelo.

Etchecolatz declaró en 2011 en el llamado juicio del "Circuito Camps" y cínicamente dijo que podría tener datos sobre Clara Anahí, la Nieta de Chicha Mariani secuestrada cuando tenía sólo tres meses y que aún hoy sus 94 años sigue buscando. Etchecolatz fue parte del operativo en la casa de la calle 30 de La Plata donde la beba fue secuestrada y su madre Diana Terugi asesinada junto a sus compañeros de militancia. Como dijo Chicha tras escucharlo durante el juicio: "Su declaración es una tortura más".

Con sólo escuchar el testimonio de López en los juicios por la Verdad de La Plata corre un frío por la espalda y es imposible entender que un asesino tan siniestro como éste que les arrancó la vida a sus víctimas, robó sus bebés y tantas aberraciones tenga el beneficio de estar cómodamente en su casa cuando todavía nos faltan tantos hermanos por encontrar y tantos crímenes por condenar.

Para recuperar más identidades los genocidas deben estar en cárcel común y efectiva

Para esto tenemos que organizarnos, luchar, reclamar en las calles que los jueces investiguen en serio las decenas de causas que duermen en los juzgados, impulsar una gran campaña por la creación de un banco nacional con la totalidad de datos, registros y archivos; de partidas de nacimiento de todas las provincias, de todos los expedientes judiciales de adopción, minoridad y todos los legajos, que correspondan al período comprendido entre los años 1975 y 1983, así como impedir su destrucción.

Hay que crear una comisión independiente, integrada por las víctimas y familiares de víctimas del terrorismo de Estado, con pleno acceso a esta información, investigación y control de las causas judiciales donde se investigue la identidad de niños apropiados.

Es necesario exigir la intangibilidad del presupuesto de los entes y áreas encargados de la toma y custodia de los ADN, el aumento del mismo en función de las necesidades reales para su mantenimiento y ampliación y la reincorporación del personal despedido de esas áreas.


 

A seguir luchando

 
La alegría que genera este nuevo reencuentro reafirma la exigencia de juicio y castigo a todos los responsables civiles y militares del genocidio. Y a empresarios como los de Ford que están siendo en este momento juzgados en el Tribunal Federal 1 de San Martín por el secuestro y tortura de 24 obreros en el centro clandestino que tenían dentro de la fábrica, los de la Mercedez Benz, que donaron al Hospital Militar de Campo de Mayo un equipo de neonatología en 1975, donde nacieron cientos de niños que fueron arrancados de sus padres detenidos desaparecidos y apropiados por familias y amigos de los militares y miembros de las fuerzas represivas del Estado.

La restitución de la identidad de los nietos no sólo está relacionada con la desaparición de nuestros padres sino también con la imposibilidad de conocer y crecer junto a nuestras familias. Es el inicio de un proceso para comenzar a conocerse.

Todos vimos cómo el Gobierno está llevando adelante una política represiva contra los que salimos a luchar, no sólo reprimiendo la protesta si no encarcelando como en el caso del Ingenio la Esperanza.

La pelea contra la represión y la impunidad cobran vigencia en forma permanente, como la de encontrar a nuestros hermanos y hermanas. Cada vez que logramos recuperar a alguno de ellos es un triunfo, por nuestros 30.000, pero también por todos los que hoy se ponen de pie para luchar por sus derechos.

Hoy una vez más, no olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos.








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