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En su segundo decreto Bolsonaro ataca a los pueblos originarios y los sin tierra

Jair Bolsonaro dejó en manos del Ministerio de Agricultura, a cargo de una representate de los terratenientes, la reforma agraria y la demarcación de tierras indígenas, quilombolas y sin tierra.

Miércoles 2 de enero | 10:00

Bolsonaro posa con la nueva ministra de Agricultura, Tereza Cristina, después de la ceremonia de investidura.

El ultraderechista Jair Bolsonaro continúa con su agenda política y tras decretar una reducción del salario mínimo que estaba estipulado para 2019, firmó un nuevo decreto que deja la regulación de las tierras y la demarcación del territorio de pueblos originarios y quilombolas (tierras en manos de descendientes de exesclavos negros fugitivos), en manos del Ministerio de Agricultura.

Este segundo decreto del flamante presidente significa un atropello absoluto contra los Trabajadores Sin Tierra, los pueblos originarios, y los negros que no solo fueron atacados durante toda la campaña electoral, sino que ahora sus derechos quedan a merced de los terratenientes.

La elegida por Bolsonaro para dirigir la cartera de Agricultura es Tereza Cristina, diputada del DEM por el estado de Mato Grosso do Sul, y líder de la llamada "bancada ruralista". Esta bancada representa los intereses de los terratenientes más importantes de Brasil que suelen alentar y organizar bandas armadas contra los Sin Tierra y apoyar la deforestación y ocupación de tierras donde viven pueblos originarios. Tereza Cristina fue además redactora del "proyecto de ley del veneno", para liberar el uso de agrotóxicos reconocidamente dañinos a la salud y al medioambiente.

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Este decreto de Bolsonaro otorga al Ministerio de Agricultura la función de "identificar, delimitar y crear nuevas reservas indígenas".

Dicha responsabilidad estaba hasta ahora en manos de la Fundación Nacional del Indio (Funai), una entidad responsable por las políticas indígenas y que está vinculada al Ministerio de Justicia.

El mismo decreto de Bolsonaro determina que pasarán a estar vinculadas al Ministerio de Agricultura tanto el Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria (INCRA) como la entidad responsable por regularizar las reservas de los quilombolas, como son conocidos los descendientes de los negros que escaparon en la época de la esclavitud.

Bolsonaro contra los pueblos originarios

Al igual que ya lo hizo durante la campaña electoral el nuevo presidente volvió a cargar brutalmente contra los pueblos originarios y afirmó este miércoles que "los indios son explotados y manipulados por las ONG".

Con el objetivo de justificar lo que será un ataque a sus derechos y la ocupación de sus tierras Bolsonaro dijo que menos de un millón de personas viven en las reservas indígenas, los cuales calificó de "lugares aislados del Brasil de verdad".

"Más del 15 % del territorio nacional es delimitado como tierra indígena y quilombola. Menos de un millón de personas viven en estos lugares aislados del Brasil de verdad, explotadas y manipuladas por ONG. Vamos juntos a integrar a estos ciudadanos y valorar a todos los brasileños", afirmó Bolsonaro en Twitter, en una muestra de que su intención es deslegitimar los reclamos históricos de tierras de originarios y negros.

En menos de un día Bolsonaro ya dio señales a empresarios y terratenientes de la afinidad que tiene con sus intereses, atacando al salario de los trabajadores y jubilados, y buscando dar poder ilimitado a los grandes empresarios ruralistas sobre los recursos naturales y las tierras del país.

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