Sociedad

Psicología - Vygotski

“En la psicología argentina creo que hay una marcada tendencia al dogmatismo”

Entrevistamos a Luciano García, historiador de la Psicología e investigador del CONICET, quien es coeditor del recientemente publicado Vygotski Revisitado. Una historia crítica de su contexto y su legado (Miño y Dávila).

Juan Duarte

Tw: @elzahir2006 IG: @juanmaduarte.

Sábado 20 de agosto de 2016 | 23:05

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La figura del psicólogo marxista Lev Vygotsky constituye hoy una de las más renombradas de la psicología en todo el mundo, tanto en ámbitos educativos y pedagógicos, como en psicología del desarrollo, psiconeurología, clínica de la niñez y la adolescencia. Ejemplo de la creatividad del marxismo en ciencia en los primeros años de la Revolución rusa, en nuestro país ha pasado a constituir una referencia obligada en ámbitos universitarios y terciarios de formación docente. Pero, al mismo tiempo, se trata de una de las obras más manipuladas y (des)conocidas del campo psi.
En este contexto, resulta una buena noticia para quien quiera conocer y rescatar ese legado la reciente publicación de Vygotski Revisitado. Una historia crítica de su contexto y su legado (Miño y Dávila), versión ampliada de la versión previa, en inglés, publicada también recientemente (y cuya reseña puede encontrar el lector aquí).
Al respecto, hablamos con Luciano García, historiador de la Psicología e investigador del CONICET, y coeditor, junto a Anton Yasnitsky, René Van Der Veer y Efraín Aguilar, de esta edición, que incluye un estudio suyo de recepción de la obra de Vygotski en Argentina.

¿De qué trata el libro y qué novedades trae la edición castellana?

JPEGLas tres primeras secciones son la traducción completa del libro inglés y ofrecen una interpretación nueva de la figura, ideas y contexto de Vygotski, a partir de fuentes nuevas y bibliografía histórica reciente. Analizan el curso de sus ideas, la conformación de sus equipos de investigación, sus proyectos inconclusos, el problema de la censura estalinista y su edición y traducción dentro y fuera de la URSS. Allí se desmonta la interpretación tradicional de Vygotski, que emula la del genio aislado e incomprendido, realizada sin conocer parte importante de su obra, su contexto de producción, su red de colaboradores ni la historia de la URSS. El libro muestra cómo sus ideas e investigación resultaban del trabajo de varios equipos dedicados a problemas específicos, con sus propios desarrollos teóricos, y en una situación histórica particular.
La cuarta sección es original de esta edición y trabaja la recepción de Vygotski en Argentina, España y México. Los editores acordamos que la sección transforma el proyecto del libro: no basta con un examen de Vygotski y su contexto, ya que su “canonización” fue posterior e internacional. También es necesario un análisis crítico de su recepción, qué tradiciones locales se han organizado a partir de la interpretación canónica, sus limitaciones y posibilidades. La nueva interpretación de Vygotski no será leída en el vacío, sino dentro de tradiciones locales que definen en la actualidad cómo y para qué su trabajo y el de sus equipos será apropiado. El proyecto del libro es radical, apunta no sólo a Vygotsky y sus colaboradores, sino también a cómo lo hemos leído y qué hemos hecho con su figura e ideas en cada contexto. Consideramos que el debate fundado es necesario para producir prácticas y saberes más advertidos; de hecho, el prólogo de Fernando González Rey discute con el libro. También incluye la bibliografía más completa disponible sobre la obra de Vygotski, con referencias no incluidas en la edición inglesa.

"En la psicología argentina creo que hay una marcada tendencia al dogmatismo, en el psicoanálisis y en otras corrientes, que resulta en una pobreza intelectual y practica la reproducción del statu quo."

¿Qué lugar puede tener el libro en el panorama actual de la psicología? ¿Cuál es tu percepción de la psicología argentina?

Considero que es el libro vygotskiano más innovador aparecido en mucho tiempo en Iberoamérica, sobre todo porque muy pocas obras de referencia se traducen –esta se publicó solo ocho meses después de la edición inglesa, algo muy inusual en este tipo de texto. Esperamos que el libro aliente estudios amplios y plurales en pos de un diálogo fructífero entre hispanoparlates. Para el resto de la psicología, aporta un ejemplo claro para pensar reflexivamente cómo nos apropiamos de los saberes producidos en otros contextos y las consecuencias de generar ortodoxias y simplificaciones.
En la psicología argentina creo que hay una marcada tendencia al dogmatismo, en el psicoanálisis y en otras corrientes, que resulta en una pobreza intelectual y practica la reproducción del statu quo. También creo que está muy desorientada respecto a cómo generar políticas públicas, ofrecer resultados constatables, y mejorar las condiciones de trabajo de los profesionales y los derechos de sus usuarios. Desde ya, hay esfuerzos de ciertos grupos e instituciones por lograr cambios, pero creo que todavía la inercia es muy fuerte, sobre todo por la deficitaria formación de los psicólogos, donde prima un sentido común simplista y sin considerar dimensiones institucionales, legales, sociales y políticas. Con todo, dado que la psicología argentina es una disciplina de mujeres, creo que las discusiones sobre los derechos de la mujer y los tópicos de género, por la urgencia de los problemas y la clara movilización ciudadana al respecto, pueden incidir positivamente. Los cambios políticos y culturales suelen ser un motor de cambio disciplinar. En esa discusión, la psicología cultural-histórica, modificada y advertida, podría tener un lugar relevante.

¿Consideras que se mantiene la definición de crisis de la psicología de Vygotski?

En parte sí, Vygotski entendió bien que una psicología orientada a procesos básicos –sea la empatía, la sinapsis o lo inconsciente– es pobre. En vez de buscar el santo grial de los procesos mínimos que definirían al ser humano, él entendió que en el seno de la psicología podían cruzarse agendas de diversas disciplinas; los problemas del arte, la política y la medicina podían ser relevantes e iluminadores para la investigación psicológica, y ésta podía ser productiva en esos campos. También, por la fuerza de su coyuntura, aunque sin ser consistente, Vygotski advirtió que los saberes de otras geografías debían ser adaptados a las condiciones locales. Llegó a ver que los cambios educativos en la URSS requerían repensar problemas tales como la relación entre desarrollo y aprendizaje. Ello le permitió apropiarse y discutir a Freud, Köhler, Piaget, Pavlov, etc.
En parte no, porque ha cambiado el modo de producir y legitimar saberes. Vygotski propuso su teoría histórico-cultural para lograr una psicología general unificada, recurriendo a una cierta idea de dialéctica, que debe ser puesta en debate. La desunión es inherente a la psicología, pero eso no implica dejar de producir evidencia sólida o buscar acuerdos conceptuales y prácticos; por el contrario, amplía los recursos para ello. La productividad creo que pasa por el cruce de saberes, a partir de problemas y evidencias. La hiperespecialización o que una corriente hegemonice la disciplina es opuesto a eso. La riqueza de Vygotski, más que en su proyecto o en conceptos o métodos puntuales, está en su modo de pensar la agenda de problemas de la psicología, en su esfuerzo por ampliar y corregir sus ideas y métodos, tanto para discutir internacionalmente, como para responder a las necesidades de su contexto.

Acá puede consultarse el índice y prólogo de libro







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