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PANORAMA POLÍTICO

En la previa de las elecciones del 5 de junio

Estamos a pocos días de las elecciones de gobernador en 12 estados y a la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México. Las mismas tienen importancia porque, aunque no está en disputa el Congreso de la Unión, se renuevan gobernaturas (entre miles de cargos de elección popular) y porque podrían expresar la dinámica de los partidos hacia las próximas presidenciales del 2018.

Pablo Oprinari

Ciudad de México / @POprinari

Viernes 3 de junio de 2016 | Edición del día

Ya en una nota previa decíamos que las elecciones metropolitanas estaban signadas por la irrupción de las movilizaciones magisteriales contra la reforma educativa y los miles de despidos. La ciudad de México en particular se convirtió en el epicentro de la protesta de los maestros. En varios estados se da un ascenso y radicalización de la movilización que puede impactar a más estados en los próximos días. Recordemos que en Oaxaca hay elecciones y que en Veracruz hay una tradición de lucha magisterial que puede encenderse nuevamente.

Elecciones más complejas de lo esperado

En los primeros meses del año, la cúpula priista encabezada por Manlio Fabio Beltrones aseguraba que el tricolor ganaría 9 gobernaturas y aseguraría una buena performance para el 2018.

El escenario actual parece más complejo. Las encuestas que circularon antes de la veda electoral aseguran que al menos seis de los estados que el PAN o el PRI consideraban “amarrados” están peleados: Oaxaca, Durango, Tlaxcala, Zacatecas, Tamaulipas y Veracruz, según se afirma algunos medios nacionales.

El polémico llamado de la sección 22 a votar por Morena en Oaxaca -que se discute aquí- seguramente empujo hacia arriba a su candidato.

Veracruz, estado que siempre fue priista, podría estar en empate técnico entre los tres principales candidatos: Miguel Ángel Yunes Linares del PAN-PRD, Héctor Yunes Landa del PRI y Cuitlahuac García del Morena.

En un artículo previo, aquí, analizamos las perspectivas hacia la constituyente de la Ciudad de México, en las cuales destacábamos el vaticinado ascenso electoral del Morena.

Entonces, a excepción de un puñado de estados del norte de la república, Hidalgo (PRI) y Puebla (PAN), no está escrito aún un resultado que fortalezca fácilmente al PRI.

Mucho por perder, para la mayoría

En caso de confirmarse este escenario, el análisis político del mismo es más que interesante.

Mostraría un mayor desgaste del PRI y del gobierno nacional, como resultado de factores económicos (bajos índices de crecimiento y devaluación de la moneda, por ejemplo), sociales y políticos. Expresaría que se mantiene y amplia el descontento con Peña Nieto. Esto podría conflictuar el escenario de un triunfo fácil para el 2018.

Sin duda un interrogante a revisar el 5 de junio por la noche es qué pasó con las alianzas tejidas por el PAN y el PRD en Zacatecas, Oaxaca, Veracruz, Quintana Roo y Durango. Las mismas fueron realizadas para salvarse juntos de la debacle electoral anunciada con la caída en votos y curules en el 2015. Habrá que ver si tienen éxito. Si no es así, las posibilidades de recuperarse y ser “competitivos” en las próximas presidenciales serán más que difíciles.

En esta elección también está en la mesa el ascenso del Morena como fuerza política nacional. Recordemos que el año pasado este partido surgió como una nueva fuerza con su mayor peso en el área metropolitana. La formación política liderada por López Obrador capitalizó el descontento post Ayotzinapa y desplazó al PRD como oposición al gobierno, el costo político que pagó el sol azteca después de firmar el Pacto por México.

Un triunfo en algún estado por parte del Morena (donde tiene mayores posibilidades es en Veracruz y en Zacatecas) implicará un trampolín más alto para el 2018. Pero aunque esto no se diera, un buen caudal de votos en los estados en disputa, sumado al triunfo en la Ciudad de México, podría acercarlo a ser tercera fuerza nacional. Se posicionaría así en mejores condiciones hacia las presidenciales.

El partido de AMLO es el que tiene menos que perder y mucho por ganar. Pero de esto depende si comienza a tener peso más allá del área metropolitana, ya que es sabido que no se llega a Los Pinos sólo pasando por la Ciudad de México.

Una pregunta que muchos se hacen es qué pasará con los independientes. En la mayoría de los estados hay candidatos independientes a las gobernaturas y otros puestos de elección popular. En el 2015, la emergencia de Jaime Rodríguez, Pedro Kumamoto y otros, señaló que el fenómeno independiente era la vía por la que se expresaba el descontento popular, más allá incluso de la política de los candidatos, que en algunos casos -como el Bronco- anunciaba repetir lo hecho por los partidos patronales.

En este 2016 han proliferado el número de candidatos, aún y a pesar de los candados y trabas del sistema electoral, y el propio Rodríguez ve en esto una palanca para un espacio político independiente hacia el 2018 que fortalezca sus posibilidades y se presente como una cuarta o quinta opción electoral.

En la noche del 5 de junio empezará a quedar claro el escenario político que deberán enfrentar los trabajadores y el conjunto de los oprimidos del campo y la ciudad.

Hacia adelante, en los próximos meses, seguirá planteado enfrentar al gobierno y sus planes que golpean a las grandes mayorías. En particular fortalecer y unificar las luchas con los sectores que vienen mostrando el camino para enfrentar a Peña Nieto y las instituciones del régimen político, como el magisterio combativo y su resistencia heroica.







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