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En el Ministerio de Justicia los salarios huelen a podrido

Frente a salarios por debajo de la línea de pobreza, trabajadores de maestranza del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos luchan por un aumento. Algunos cuentan cómo se las arreglan para vivir día a día con un sueldo que no alcanza.

Natalia Rizzo

@rizzotada

Maryline Joncquel

Trabajadora del Ministerio de Justicia

Martes 6 de junio | 10:12

Desde hace algunos meses los trabajadores y las trabajadoras de Maestranza del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación a cargo del ministro Garavano se encuentran desarrollando un conflicto por sus salarios bajo la dirección de la Junta Interna de ATE exigiendo un aumento para que no haya ningún sueldo por debajo de la línea de pobreza. De acuerdo a datos oficiales publicados por el Indec, una familia tipo, de cuatro integrantes que vive en la Ciudad de Buenos Aires necesitó en el último mes 14.949,31 pesos para no ser pobre. Los ingresos de los trabajadores de maestranza no superan los 11.000 pesos y aún más lejos se encuentran de los 23.802,75 pesos para cubrir el costo de la canasta básica familiar. La principal exigencia es la recategorización del personal que percibe un salario muy por debajo del escalafón en el que se encuentra, a diferencia de los funcionarios del gobierno que cobran salarios por arriba de los 100.000 pesos.

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Luego de que la pelea se iniciara en algunos sectores, los trabajadores de maestranza se convocaron a una asamblea unificada en el mes de marzo para extender al resto de los lugares de trabajo las medidas de fuerza; allí votaron realizar un cese de tareas hasta tanto no se obtuvieran respuestas positivas por parte de los funcionarios. Hasta el día de hoy no se realiza ningún tipo de limpieza en la mayoría de los edificios del Ministerio y existe una amplia solidaridad por parte del resto de los trabajadores que acompañan la medida.

En diversas oportunidades las autoridades han buscado enfrentar a los trabajadores llevando personal de otras sedes o contratando empresas privadas para realizar el trabajo, el colmo de esta situación llegó cuando se presentaron en un edificio con escolta de la Policía Federal y con representantes del gremio de UPCN para garantizar que quienes habían sido llevados para limpiar pudieran desarrollar sus tareas. La rápida respuesta y solidaridad de los trabajadores impidió que esto se realizara. En una nueva asamblea que tuvo lugar la semana pasada se analizaron nuevas medidas además del cese de tareas si no hubiera una respuesta considerada satisfactoria por el conjunto de los trabajadores.

La Izquierda Diario entrevistó a algunos trabajadores que nos contaron cómo se manejaban día a día para poder llegar a fin de mes con un sueldo que no alcanza y cómo ven el desarrollo del conflicto que ya lleva meses.

"¿Cómo me arreglo? Haciendo malabares, trabajando en un lado en otro, fuera de lo que es el ámbito laboral trabajando por mi cuenta. De otra manera no se puede llegar… Pero con el conflicto yo creo que ya está todo arreglado, por las respuestas y las cosas que se dicen…"

"Mi salario actualmente es de $10.900 y trabajo 8 horas. No tengo horas extras y con mi pareja llegamos a fin de mes como podemos… Tengo temor que nos echen a todos, pero yo me sumo, obvio".

"Gano $ 10.800, haciendo 8 horas diarias. Llego a fin de mes evitando gastos extras y prohibiéndome cosas. Veo poca transparencia y poca información a las bases pero hay que continuar la lucha para conseguir el ansiado aumento".

Otros cuentan que la plata no alcanza ni para cargar la SUBE para ir al trabajo, algunos expresan el miedo a que se tercerice el servicio con una empresa privada como sucede en muchos otros Ministerios. Pero pese a ser un conflicto largo y difícil son muchos los que opinan que deben seguir fortaleciéndose cada día entre todos los trabajadores del Ministerio frente a quienes se niegan a resolver esta situación. Con fuerza expresaban que ganar esta lucha le servirá de ejemplo a otros para dar nuevas batallas para conquistar nuevos derechos.

"Luego de cada día, de cada jornada extenuante que finaliza para volver a arrancar, cuando agotados y agotadas apoyamos la cabeza sobre la almohada, quizás con suerte logramos que se manifiesten algunos de nuestros sueños y anhelos; pero al levantarnos de nuevo cada mañana para afrontar la jornada laboral y los vericuetos interminables de la vida misma, la realidad se nos presenta contundente y aplastante. Las condiciones precarias en las que trabajamos, los maltratos laborales, las preocupaciones, no llegar a fin de mes, nuestros hijos que casi no vemos, nuestros padres o abuelos cuyas jubilaciones no alcanzan, nos mantienen ocupados y perturbados nublando la mayoría de las veces, la posibilidad de poder imaginarnos haciendo otras cosas además de trabajar para sobrevivir. Largas horas de trabajo por salarios de miseria nos consumen el tiempo, la salud; tanto es dejado de lado por algo tan elemental como la subsistencia".

"Cuanto más nos explotan, más nos privan de nuestros más profundos anhelos, menos imaginamos, menos creamos, y cuanto menos soñamos, menos luchamos por conquistar esos sueños. Pero el sueño existe, ante la pregunta de qué haríamos con mejores ingresos, mejores condiciones de vida y más tiempo, las respuestas, las posibilidades aparecen de a poco y se expanden".

"Si pudiera llegar mejor a fin de mes me gustaría darme algunos gustos. Saldría a pasear, me compraría cosas, ¡poder ahorrar!"

"Y si pudiera, hoy que voy con mi hijo sábado y domingo a trabajar, si me alcanzara el sueldo y el tiempo disfrutaría de mis nietos de otra manera, podría comprarles cosas, llevarlos a pasear, a una plaza, que es gratis pero comprarles un chupetín, una vuelta de caballito, de calesita, cosa que no puedo, eso haría si ganara un sueldo digno".

"Y capaz si estaría tranquila para llegar a fin de mes por ejemplo estudiaría. Viajaría, conocería un montón de lugares…"

Así de “justo” es el trabajo en el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, tan justo que debemos mantener “anónimos” los nombres de quienes se expresaron con sinceridad para evitar represalias, tan pleno de derechos es, que no tienen siquiera uno básico como el de tener un sueldo por arriba de la línea de pobreza.






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