GALICIA, SOCIEDAD

En Vigo el lujo de los adornos navideños contrasta con la pobreza

Mientras el Ayuntamiento de Vigo se gasta más de 600 mil euros en luces de Navidad, y otros 300 mil en actividades relacionadas, son cientos de personas las que pasan las noches en las calles, sin una asistencia adecuada.

Jacobo A. García

Vigo | @Jacobscarface

Viernes 29 de diciembre de 2017 | 16:53

El Ayuntamiento de Vigo ha instalado en estas fechas navideñas para iluminar la ciudad diferentes elementos decorativos con seis millones de bombillas led, además de otros ornamentos y de un belén de gran formato. La inauguración se produjo el 25 de noviembre, día mundial contra la violencia de género, casi a la misma hora que daba comienzo la manifestación.

Un nuevo derroche de dinero en pleno azote de la crisis económica

El alumbrado tiene seis millones de bombillas led, hay 400 emplazamientos iluminados, 885 arcos en calles, más de un centenar de árboles naturales iluminados y 30 árboles artificiales, 45 figuras de suelo, tres árboles de gran formato, iluminación especial en el museo Marco, la Casa das Artes y la Casa Galega da Cultura, y decoración vegetal por toda la ciudad. En la “Porta do Sol” se ha instalado un gran árbol de Navidad hueco que alcanza los 32 metros, pesa 20.000 kilos y tiene 70.000 puntos de luz. Además, se ha instalado una gran bola de navidad, de 14 metros de altura, en la entrada de la calle Príncipe.

Abel Caballero, alcalde de Vigo, no quiso concretar el gasto realizado por el Ayuntamiento en todos estos elementos, y dijo que el coste es “baratísimo, regalado”. Sin embargo, sabemos que la empresa Ximénez, líder mundial en el sector de iluminación navideña, cobró 636.000 euros por la iluminación de Vigo, siendo el coste del año pasado considerablemente menor, de 400.000 euros. Pero el presupuesto de Navidad en el Ayuntamiento de Vigo supera los 900.000 euros. Para que nos hagamos una idea la iluminación de Sevilla, con unos 700 mil habitantes, tiene un presupuesto de luces de unos 500 mil euros, casi 100 mil euros menos que Vigo, con menos de la mitad de población.

Hay quien afirma que este coste se ve recompensado porque las luces navideñas incentivan el consumo, lo que aumentaría las ventas, y por tanto los impuestos recibidos, cosa que acabaría beneficiando al ayuntamiento. Sin embargo, este análisis obvia, que en plena crisis económica, hay un gran porcentaje de la población que sufre el paro o los empleos precarios, y que su poder de compra no depende de la cantidad de luces que se instalen en la calle. Mientras, el Ayuntamiento no invierte dinero en combatir la pobreza y la exclusión social.

Por otra parte, los barrios obreros de la ciudad son los menos beneficiados por este supuesto aumento del consumo, ya que tienen menos iluminación, y por tanto este proceso no hace más que acentuar las diferencias sociales entre el centro y la periferia.

La otra cara de la Navidad, miseria y represión

Como relatábamos en otra nota, en Vigo actualmente existen 2 albergues, donde solo se puede pernoctar 10 días. Los centros están saturados y en 2016 más de la mitad del dinero destinado para el albergue fue dedicado a los sueldos precarios de los trabajadores, sin contar el dinero que deriva a las ganancias de la empresa concesionaria. Entre los dos albergues no llegan a las 100 plazas, habiendo cerca de 300 personas viviendo en la calle en la ciudad. Esto sin contar miles de personas que tienen vivienda pero sufren pobreza energética.

La situación en el albergue de Teis es más preocupante, ya que están bajo la gestión de los Hermanos Misioneros Pobres, y las mujeres reciben un trato humillante. Según nuestras fuentes, éstas son obligadas a planchar y hacer labores dentro del albergue y solo se les permite salir 3 horas al día. Por otra parte los ancianos dependientes más costosos fueron expulsados, y a los que todavía quedan en el edificio se les retira la pensión completa para sufragar sus gastos. Una situación lamentable considerando que el Ayuntamiento le ha dado este año una subvención de 114 mil euros.

El exceso de presupuesto en decoración urbana, como los famosos dinosaurios seto, unas escaleras mecánicas en una calle céntrica o el barco de la rotonda de Coia, pareciera indicar que el presente gobierno del PSOE pretende aparentar que regenta una ciudad bonita y rica, donde no existen problemas sociales ni necesidades urgentes que atender. Nada más lejos de la realidad. Toda esta fachada no pretende más que tapar la pobreza y la desigualdad, al menos en los sitios por donde pasen más turistas.

Vigo está en el puesto número 117 de los 350 ayuntamientos de más de 20.000 en inversión en ayudas sociales. Los trámites burocráticos para pedir ayudas, como la RISGA, de 426€ al mes, son extremadamente largos y pueden tardar 8 meses en darse, estando ahora mismo en riesgo de exclusión social miles de personas.

Frente a esta situación distintos colectivos se han organizado estos años, como la PAH, Os ninguéns, o el centro social RSP. En los últimos 10 meses la “Acampada contra a Pobreza de Vigo”, situada en la Plaza do Rei, frente al Ayuntamiento, ha protagonizado numerosas acciones reivindicativas, como actos musicales, concentraciones, etc. En ella, Juan y David han estado presentes desde el principio, y numerosas personas se han acercado y pernoctado allí en muchas ocasiones.

Un caso paradigmático es Conchi, una joven de 23 años embarazada de cuatro meses. Tras pasar cinco o seis días en el albergue municipal de Marqués de Valterra y faltar una noche, cuando volvió no se le permitió la entrada. Después de refugiarse en casa de unos amigos, se dirigió a la Acampada, donde pudo dormir en las tiendas de campaña y comer caliente. Es inaceptable que esto ocurra con cualquier persona, y menos estando ella en esta situación. Hasta tal punto llega la deshumanización en la gestión municipal de los albergues en Vigo. Y menos cuando las cuentas del Ayuntamiento tienen superávit.

La Acampada reclama viviendas para las personas sin techo y gestiones urgentes para la percepción de ayudas sociales acompañadas de medidas para la integración social y laboral. Mientras no se ponen pisos a disposición de las personas empobrecidas, colectivos como Os Ninguéns solicitan que el tiempo de estancia en el albergue municipal para los usuarios sea el suficiente para que no tengan que volver a la calle.

Además, el 22 de diciembre se realizó un acto por Acampada, llamado Bocadillo Solidario, en donde los asistentes, alrededor de 50 personas, llevaban su propio bocadillo y acompañaban a Juan en su última comida, antes de iniciar una huelga de hambre, que todavía continúa actualmente. Esta huelga de hambre se pretende indefinida hasta que el Alcalde se digne a tener una reunión y se comprometa a hacer cumplir las demandas de los colectivos contra la pobreza en Vigo.

Para dar mayor visibilidad a la acción, los organizadores colocaron una tienda de campaña en el centro de la plaza. Una media hora más tarde se empezaron a acercar efectivos de la Policía Local y de los G.O.A, una especie de cuerpo de antidisturbios locales, hasta llegar a la veintena.

Las fuerzas del orden en una acción completamente desproporcionada se encararon con los asistentes y exigieron la retirada de la tienda de campaña. Varios de los asistentes se metieron dentro y se negaron a salir. Hubo intimidación por parte de la policía, así como tirones. Después de unos momentos de tensión, y tras identificar a los presentes dentro de la tienda, los efectivos se retiraron, ya que no tenían orden judicial y no se había producido resistencia violenta por parte de los presentes en el acto.

El viernes 29 a las ocho de la tarde se realiza un acto reivindicativo y musical en el Café Uf.

Unificar las luchas para combatir la pobreza y alcanzar todas las demandas sociales

Es necesaria la coordinación de todos los movimientos sociales, así como de los sindicatos, para realizar grandes movilizaciones para enfrentar este grave problema social. Así como levantar un programa que sea capaz de solventarlo. Nosotros proponemos la expropiación de los pisos vacíos, en Galicia unos 300.000, a la banca para darlos a personas y familias que carecen de vivienda. Asimismo el Ayuntamiento de Vigo tiene 14 viviendas en el centro de la ciudad, que no destina a este fin, si no que al contrario, se lucra con ellas, alquilándolas a empresas. Estas viviendas deben de estar al servicio de las necesidades de las personas sin techo.

Por otra parte, la ‘pobreza energética’ es un problema que cada vez más afecta a una gran parte de la población gallega, y en todo el Estado español. Algo que desde el punto de vista racional es incomprensible siendo Galicia la que produce la mitad de la energía eléctrica del Estado. Además, el precio del recibo de la luz ha aumentado al doble en los años de la crisis económica, y sigue subiendo, habiéndose triplicado en los últimos 15 años. La expropiación sin indemnización de las compañías eléctricas es cada vez más necesaria para poder garantizar un suministro a todos los hogares.

La crisis económica capitalista condena a millones a la pobreza, el paro y la enfermedad en el Estado español. Las organizaciones sindicales no pueden quedarse de brazos cruzados ante esta situación. La clase trabajadora unida es la única que puede, en alianza con el resto de los sectores sociales oprimidos, levantar un programa para satisfacer todas las demandas sociales, así como un plan de movilización que pueda conquistarlas en las calles.






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