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En Takata, capitalismo puro: desmayos, malos salarios y enfermedades de trabajo

Miércoles 10 de mayo | 21:03

Trabajadores de la empresa japonesa de autopartes, Takata, asentada en Coahuila, denunciaron que sufren desmayos, sangrados y cansancio extremo debido a las 12 horas laborales que deben cumplir al día.

Los trabajadores que declararon las malas condiciones a las que se exponen y reclamaron que el sueldo no les alcanza para alimentar a sus familias. Sólo han percibido un aumento de 8.50 pesos por día.

Se han manifestado claras violaciones a la Ley Federal del Trabajo y Derechos Humanos, pues además de las 12 horas de trabajo, son obligados a permanecer parados en la maquinaria a la que están asignados. Tanto hombres como mujeres pueden ir sólo una vez al baño, sin tomar en cuenta el periodo menstrual de las trabajadoras.

Desde hace cinco años, los líderes de la Confederación de Trabajadores Mexicanos (CTM) no respaldan a los trabajadores y trabajadoras.

Los trabajadores hacen responsable al coordinador Ricardo Vázquez Puente, las delegadas Norma Alicia Magallanes, Silvia Avitia Padilla, María Bernabé Morales, Alicia Reyna, Jesús Tovar, José Antonio Alcocer y María Isabel Perales.

Takata, una transnacional japonesa especializada en componentes de seguridad para autos, tales como cinturones de seguridad y bolsas de aire, comenzó a expandirse fuera de Japón a partir de los años ochenta, tiene más de 50 compañías de producción y centros de venta en 20 países, tales como México, Estados Unidos, Brasil y Uruguay en América; en ocho países de Europa, dos en África, y ocho en Asia.

En México, Takata está presente en Sonora, Nuevo León y Coahuila, con un total de 7 subsidiarias, en su mayoría producen cinturones de seguridad y bolsas de aire. “Nos dedicamos a proteger la vida humana”, dice Takata en su página de internet y reafirma su compromiso en reducir el número de tragedias en accidentes de tráfico con sus productos destinados a la seguridad del conductor.

Sin embargo, a inicios de este año la transnacional japonesa tuvo que declararse culpable de entregar bolsas de aire defectuosas que se activaban inesperadamente, se les atribuye haber causado la muerte de 15 personas, 11 de ellas en Estados Unidos.

Después de ese escándalo, se suma la denuncia anónima (por temor a represalias) de trabajadores y trabajadoras, de las condiciones de esclavitud a las que la empresa les somete en Coahuila.

Takata se asienta en tres estados que limitan con Estados Unidos y que concentran una parte importante de trabajadores en México, Sonora, Nuevo León y Coahuila. Los estados del norte se han convertido en el lugar de asentamiento de empresas transnacionales que obtienen sus riquezas de la explotación de mano de obra de hombres y mujeres, y que en muchos casos guardan pésimas condiciones laborales, como en el caso de quienes laboran en Takata.

Sólo la unidad y organización de los trabajadores y las trabajadoras en demanda de mejores condiciones de trabajo puede hacer frente a la explotación de las empresas transnacionales y a los planes del imperialismo estadounidense, que condena a la clase trabajadora a la precarización y miseria. Es urgente construir un sindicalismo democrático, combativo, clasista al servicio de la lucha de los trabajadores, independiente de los partidos patronales para derrotar a la burocracia sindical de la CTM.






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