Internacional

En Río la salida a la crisis es la movilización independiente de los trabajadores y la juventud

El centro de la crisis en Brasil está hoy en Río de Janeiro. Esto se expresa no solo en la bancarrota económica del Estado, que el gobierno de Pezão quiere resolver con ataques inmensos a los derechos de los trabajadores y de los más pobres, sino que también con el inmenso descontento en sectores de masas, que buscan una respuesta que será dada por la reconfiguración del régimen político por las manos del Poder Judicial y su apoyo en sectores “movilizados” de las fuerzas represivas o, al contrario, con una salida por la izquierda.

Miércoles 23 de noviembre

Como ya hemos señalado, los más de un millón de electores de Freixo representan la búsqueda de una salida por la izquierda; desde el punto de vista de las luchas y las movilizaciones, las tomas de escuelas y universidades, como los diversos campus del Colegio Pedro II, en la UFRJ, UFRRJ, PUC Río, IFRJ, Además las huelgas y actos masivos de sectores de funcionarios públicos contra los ataques de Pezão, expresan lo que es lo más avanzado de la resistencia contra los ataques de Temer y Pezão. Hemos participado de esas movilizaciones activamente, llevando nuestras propuestas para que el movimiento avance y defendiendo que es necesario tomar las calles para derrotar los ataques.

Sin embargo, la burguesía, que no ve pasivamente la movilización y la búsqueda de esos sectores por salidas a izquierda, ha buscado sus propios medios para aplacar la posibilidad de una respuesta independiente de los trabajadores y de la juventud frente a la crisis. La clase dominante ya cuenta con la posibilidad de que Pezão y su gobierno, profundamente cuestionado y débil para aplicar los ataques, no sea suficiente para conseguir ir hasta el final en la necesidad de hacer que los de abajo paguen la crisis creada por los capitalistas y sus gobiernos. Es con esa intención que algunos columnistas de O Globo comienzan a defender la salida de Pezão. Esa respuesta, que es preventiva en relación a un aumento de la lucha de clases en Río, se conecta también con la posibilidad de un avance nacional de la operación Lava-Jato, que afecte más profundamente el régimen partidario y político en todo el país.
Pezão intenta ganar legitimidad para los ataques.

El gobernador del PMDB, en un intento demagógico de ganar legitimidad para los ataques, colocó como primera medida de su paquete la reducción del 30% de su salario y de todos los secretarios y funcionarios de primer orden del gobierno. Ese tipo de medida demagógica viene siendo hecha –con mayor o menor éxito- por diversas figuras frente al cuestionamiento masivo de los privilegios de los políticos (Véase João Dória, que dice en campaña que renunciaría a su salario como prefecto). Pero frente a los ataques a derechos tan mínimos como la renta social, los restaurantes populares, el billete único y los salarios de los empleados, la medida de Pezão deja en evidencia su carácter demagógico, que no ataqua ninguno de los privilegios fundamenteales de la casta política y judicial del Estado. Es totalmente distinto de que propucieran las campañas anticapitalistas del MRT, de que todo político gane lo mismo que el salario de una profesora y tengan mandatos revocables, y que hoy ya es implementado por los parlamentarios de nuestros hermanos argentinos del PTS, atacando de frente los privilegios de la casta política.
Los medios de comunicación en una cruzada para vender el Poder Judicial de Moro como “Héroes” para salvarnos.

Frente a la debilidad de Pezão y el cuestionamiento de sus antecesores, la burguesía demanda nuevos actores, con mayor legitimación social, para aplicar los ataques, tratando de lavar su propia cara con maniobras por arriba. Parte de ese juego ya comenzó a mostrarse con los innumerables cuestionamientos hechos por la prensa al gobierno de Pezão, con representantes de los medios de comunicación patronales como Miriam Leitão y Ricardo Noblat (ambos ligados a Globo) colocando al gobernador contra la pared.

El desenvolvimiento de la maniobra consiste en intentar atribuir al Poder Judicial el papel de árbitro para resolver la crisis con sus métodos reaccionarios, de la misma manera que viene ocurriendo con Lava-Jato y la implementación del golpe (ahora es el Poder Judicial el que viene aplicando uno de los principales ataques, la reforma laboral, que el Ejecutivo y el Legislativo no tienen legitimidad para llevar adelante). El poder judicial también es pieza clave para combatir las tomas de la juventud, con el PMF de Río, por medio del procurador Fábio Aragão, que ingresó las solicitudes de embargo a ambos campus del Colegio Pedro II como a las ocupaciones de la UFRJ.
El espectáculo mediático de las prisiones de Sérgio Cabral y Garotinho está ligado a ese intento de colocar al Poder Judicial en el papel del “héroe”. Apoyandose en el legítimo repudio popular a estos políticos que gobernaron para los ricos (y para si mismos) e hicieron innumerables tramas de corrupción con fondos públicos, Sergio Moro hace prisión en una espectacular, con derecho al apoyo de los medios, utilizando métodos reaccionarios que legitiman en primer lugar las medidas punitivas contra los trabajadores y los más pobres, que son las principales víctimas de la policía y el Poder judicial. Así ellos buscan crear una imagen de que están teniendo a los “responsables de la crisis”, como si los empresarios, banqueros y ellos mismos con sus privilegios y salarios millonarios no fuesen parte del mismo tramado y del mismo estado que creó esta crisis; hacen de Cabral y Garotinho chivos expiatorios para que no se modifique una coma de los ataques planificados contra nosotros.
Muy por el contrario, la justificación de Noblat y Merval Perreira para exigir la salida o al menos cuestionar a Pezão no es solo por sus lazos con el archi-corrupto Cabral, sino porque él ya no tendría condiciones para aplicar el “paquete de maldades” que ellos defienden, es más, Pezão es contrario a algunas privatizaciones que O Globo defiende, al contrario de su vice Dornelles.

La expresión máxima de que sería el Poder judicial actuando como árbitro legitimado para sanear la crisis en Río sería el MPF, adoptar la sugerencia del MPF-RJ de pedir la intervención federal en el Estado, destituyendo al gobierno y nombrando un “administrador” para implementar por decréto todas las medidas que juzguen necesarias.

El objetivo de esta acción combinada del Poder Judicial y los medios es que las masas dejen de ver la salida en su protagonismo en las huelgas, tomas, y actos masivos en las calles, y pasen a esperar una salida por parte del judicial. Pero la propia operación Lava-jato muestra que sirve para sustituir una trama de corrupción de signo petista por una con el signo de la derecha, preparando la liberación de corruptos consumados como Alberto Youssef y Sérgio Machado, nunca investigando ninguna de las empresas imperialistas siempre citadas en las delaciones, dejándolas libres para sus negocios con las licitaciones y el petróleo nacional. Como instrumento autoritario del mismo Estado, su objetivo es ganar fuerza para atacarnos, como vienen haciendo el STF, que se ha salido de sus limites normales juzgando casos que atacan driectamente el derecho a huelga, de seguridad social y laboral. Y que nos quedemos pasivos ante eso.

La movilización de los policías es un obstáculo infiltrado en el movimiento
El primer obstáculo para la lucha está infiltrado en el interior de la propia movilización. En medio de las protestas de los funcionarios públicos y de la juventud se están colocando los policías buscando cada vez más protagonismo.
La primera semana de las protestas dejaron claro el objetivo de esos sectores: haciendo un acto propio, ellos ocuparon Alerj con la reivindicación de que sean retirado del “paquete de maldades” de Pezão. Su lucha no es contra los ataques de conjunto, sino una lucha corporativa en defensa de sus propios intereses privados de corporación militar y represiva, en detrimento de los trabajadores públicos, cuya preservación de sus derechos no es parte del programa de esos sectores (que dirá entonces de los derechos sociales de los más pobres, como la renta social o restaurantes populares). Y, no nos engañemos: esos intereses no son los de los trabajadores, sino que son de una casta represiva del Estado cuyo propósito es reprimir a los sectores que se levanten contra el orden social capitalista. Son aquellos que cotidianamente asesinan en los cerros y favelas, creando una inmensa cantidad de Amarildos, DGs, Claudias, con números de muertos –principalmente entre la juventud negra- de proporciones de una guerra civil. Son los que encarcelan presos en masa como Rafael Braga, cuyo crimen fue ser un joven negro contra un ataque de los patrones y el gobierno.

Al ocupar la Alerj, esos sectores clamaban “uh, Bolsonaro!”, reivindicando su propia salida a la crisis orgánica del régimen político, lo más reaccionario que hay en la casta política brasilera. En el acto del día 16, atacaron a los profesores dentro del acto, tomaron banderas de las organizaciones de izquierda y también exigieron al SEPE que bajara un lienzo del sindicato que decía “dictadura nunca más”. Cuando levantan “fuera Pezão” y “fuera Picciani”, es reivindicando una salida por derecha, con Bolsonaro e intervención militar, y por eso no debemos confundir nuestras banderas con las de ellos de ninguna forma. De manera absurda, sectores de la izquierda como Luciana Genro (no es de extrañar que ella misma sea una gran entusiasta de lava-jato) ven en la movilización de la policía un ejemplo. Ver más sobre ese debate aquí. En este momento lo fundamental es fortalecer la movilización contra los ataques en curso, que es la forma más efectiva de aarrancar del poder estos políticos con una salida por la izquierda, por la movilización obrera y popular.

Algunos argumentan que los policías son asalariados, y por eso deben estar junto a las reivindicaciones de los funcionarios. En verdad, como dice Federico Engels y la sociología marxista, son parte del destacamento especial de hombres armados de la elite dominante. Su remuneración no proviene de su papel en la producción, formación o circulación de los bienes materiales o espirituales, sino como premio por sofocar la lucha de clases. Su función es la defensa de la propiedad privada de la burguesía, de la ley y el orden que rigen la explotación capitalista de cada uno de los trabajadores, profesores, empleados de la salud, etc, que ahora se enfrentan al gobierno de Pezão. Debilitan nuestra lucha porque están contra nosotros, y son parte armada de la clase enemiga.

La independencia completa de los trabajadores y de la juventud frente a la policía es el primer paso fundamental para que nuestra movilización no sea capitalizada por la derecha y nos lleve a la derrota. Por eso tenemos que avanzar a separarnos de esos sectores en los actos, y el día 22 es fundamental la presencia masiva de la juventud y de los trabajadores para que la manifestación no sea hegemonizada por las fuerzas policiales y sus demandas reaccionarias que van desde ser excluidos de los ataques hasta “intervención militar ya”.

Nuestra salida es confiar únicamente en la movilización independiente de los trabajadores y las juventud

Frente a eso, tenemos que mantener nuestra total desconfianza en relación al aparato represivo del Estado, sea la policía o el poder judicial, y no caer en la propaganda interesada que los medios hacen de ellos como nuestros aliados.
El grotesco espectáculo de llevar un miembro de la casta reaccionaria (Garotinho) en una camilla delante de las cámaras a la prisión es para legitimar que hagan cosas de ese tipo y mucho peores cada día con los trabajadores y la juventud, como ya lo hacen y quieren intensificar.

Nuestra lucha independiente, unificando cada sector que se movilice, por medio de plenarias unitarias y creación de organismos democráticos de dirección del movimiento, con delegados electos, tec. Es el camino para fortalecer acciones en las calles con millares y poder expresar la real fuerza de nuestra lucha. Con esos métodos también podemos debatir un programa que dé una respuesta de los de abajo para la crisis, que debe ser pagada por los empresarios, banqueros, políticos y jueces corruptos y privilegiados.

Tenemos que exigir el fin al pago de la deuda pública, la confiscación de los bienes de los corruptos y los impuestos a las grandes fortunas, el fin de las exenciones fiscales a las empresas. Tenemos que abordar las direcciones burocráticas de la CUT, CTB, UNE y la UBES para que rompan su tregua y se apoye de hecho las movilizaciones, más allá de acciones puntuales. Es fundamental que la fuerza social que se expresó en la votación a Freixo construya activamente una salida como esa para la crisis.

Es fundamental que la bancada del PSOL y Freixo coloquen su peso para fortalecer esta lucha, convocando a aquellos que votaron por su candidatura a organizar asambleas, reuniones de movilización y las manifestaciones en las calles junto a los sindicatos.

Pero nuestro programa debe ir más alla que lo que la bancada del PSOL presentó con su programa de hacer auditorías a las exenciones y la deuda. Debemos apoyarnos en la movilización para que tanto las exenciones como el pago de la deuda sean suspendidos por completo, para que se dé una respuesta de hecho para la crisis a costa de los capitalistas. Si Freixo y la bancada del PSOL siguen sin colocar todo su peso político al servicio de movilizar masivamente los trabajadores en forma independiente, respete el camino petista de alimentar ilusiones en la mera actuación parlamentaria, como si eso fuese capaz de derrotar a Pezão. Aun pero, la bancada del PSOL ingresó una acción para que el MPF castigue a Cabral y Pezão por improbidad administrativa depositando confianza en el Judicial y alentando una respuesta por derecha a la crisis.

Diferentes sectores de la izquierda vienen cumpliendo un papel lamentable en este proceso: desde la exaltación de MES, la corriente de Luciana Genro, a los policías que llama “trabajadores de la seguridad”, y a Lava-jato; pasando por el PSTU, que aun siendo sus banderas arrancadas por los policías durante el acto insiste en su error de querer alianza con esos sectores; hasta el MAIS, que con un articulo eclectico de Henrique Canary afirma que los policías no son trabajadores pero que es necesario apoyar sus movilizaciones pues ellas representan una insubordinación que desestabiliza las fuerzas armadas (insistiendo en la concepción morenista de que no importan los sujetos y los métodos cuando se “desestabiliza el gobierno”).

Ahora, la mayoría de esas organizaciones vienen celebrando las prisiones de Garotinho y Cabral por el Lava-jato, como si eso representara un papel progresivo, y no una tentativa del Poder Judicial de cerrar la crisis por derecha. Todas esas posturas, en su diferentes grados, no contribuyen para desenmascarar el papel reaccionario de la huelga policial y del Poder Judicial, y no alientan la perspectiva de que solo por vía de la movilización independiente de los trabajadores es posible un plan de lucha que no de tregua a los gobiernos y los patrones.

Frente al avance de Lava-Jato y el fortalecimiento del Poder Judicial, en el marco de la lucha para borrar el paquete de maldades de Pezão, tenemos también que levantar una respuesta para la crisis del Estado, impidiendo que esta respuesta sea dada por Lava-Jato, en clave reaccionaria. Es necesario tener claro que muchos de los que cantan hoy “Fuera Pezão”, “Fuera Picciani”, no lo hacen por la izquierda, sino que están por una salida por reaccionaria. Se trata de una situación similar a la de aquello que levantaron “Fuera todos, Fuera Dilma” en medio del golpe institucional y que solo fortalecía la salida por derecha que se consumó. Además de que no basta echar a Pezão y mantener a Dornelles y todos los parlamentarios corruptos y golpistas de Río que van a seguir sus ataques junto al Poder Judicial.

Necesitamos una respuesta que pueda cuestionar el régimen político en su conjunto, la que solo puede ser llevada a cabo avanzando en la articulación de los sectores en lucha con las paralizaciones y huelgas, en el camino a una huelga general estatal, conectada con la lucha nacional contra los ataques de Temer que son parte del mismo plan de Pezão. Pero no basta la lucha contra los ataques si no presentamos una salida a la crisis política. No podemos confiar en Lava-Jato ni en el Poder Judicial. Luchemos por una asamblea Constituyente Libre y Soberana que eche abajo este régimen político podrido, donde se pueda discutir profundamente el conjunto de los problemas que afligen al pueblo carioca, acabando con los privilegios de los políticos y del Poder Judicial, re estatizando las empresas privatizadas (como los servicios públicos, como los barcos y el metro), garantizando el control obrero sobre el petróleo, para acabar con la ola de la corrupción y garantizar la salud, educación, transporte, vivienda, o sea, dando una respuesta de los trabajadores para que sean los capitalistas y sus gobernantes los que paguen por la crisis y los problemas estructurales que padece el pueblo carioca. Esta lucha por la Constituyente y una salida a la izquierda para la crisis en Río puede ser un puntapié para dar una salida de fondo para la crisis nacional, haciendo que los capitalistas paguen por la crisis y dando una salida de fondo para la crisis política.




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