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EDITORIAL CHUBUT

En Chubut comenzó la campaña electoral con 50 despidos en Pepsi

De la Cumbre Ambiental a los despidos de la Pepsi. La complicidad de las conducciones sindicales K ante el ajuste macrista y dasnevista. La salida a la crisis que proponen desde el clasismo.

Iván Marín

Trabajador de prensa de diario El Chubut

Miércoles 31 de mayo | 13:33

Mientras Mario Das Neves encabezaba en Rawson lo que dio en llamar Cumbre Ambiental, que en los hechos fue el lanzamiento de la campaña electoral del frente Chubut Para Todos, a 15 kilómetros de allí, por Ruta 25, en el acceso sur a Trelew, directivos de Cervecería y Maltería Quilmes llegaban desde Buenos Aires a comunicar a los trabajadores que cerraba la histórica planta de Pepsi en la localidad. El lunes cincuenta familias quedaron en la calle.

Se sabe que en el espectro de la política burguesa Das Neves hace 15 años es el dirigente que se ha sabido desenvolverse con mayor astucia, y, salvo por su fallida intención de ser candidato a presidente en el 2011, en general sus movimientos políticos más importantes le han dado buenos resultados. Consciente de la pésima imagen de la casta política en la población, y en el marco de un ajuste generalizado a nivel nacional, que él junto a los intendentes encabeza en la provincia, decidió apostar a dos movimientos de cara a las próximas elecciones legislativas.

El primero de ellos fue colocar las demandas medioambientales como eje de la agenda política. Aprovechando la tradicional historia de lucha en nuestra provincia contra el basurero nuclear primero y contra la megaminería después, se posicionó claramente contra el intento del presidente Mauricio Macri y del gobernador de Río Negro Alberto Weretilneck de instalar una planta nuclear en la vecina provincia.

Das Neves fue un ferviente impulsor encubierto de la megaminería en sus primeras dos gestiones: 2003-2011. La exploración de proyectos en la meseta nunca se detuvo en ese período. El más conocido es el que se denominó Proyecto Navidad, en cercanía de las localidades de Gastre y Gan Gan. Con la denominada Cumbre Ambiental por un lado se desmarcó del gobierno nacional en este aspecto, mostrándose ante el electorado con cierto grado de independencia, y por el otro intenta despejar del centro de la atención de la opinión pública el ajuste económico, que se expresa en cientos de despidos, suspensiones, pérdidas de conquistas y aumento de la precarización laboral.

Esta maniobra fue acompañada por todo el arco político patronal de la provincia. Todas las fuerzas políticas estuvieron presentes en la cumbre. Desde el radicalismo, que integra Cambiemos, hasta el PJ-FPV, con la excepción importante del intendente kirchnerista de Comodoro Rivadavia, Carlos Linares. El gobernador anunció que reflotarían el proyecto de Iniciativa Popular de la Unión de Asambleas Ciudadanas del Chubut (UACCH), que con 13.007 firmas se presentó ante la Legislatura de la gestión del gobernador anterior, Martín Buzzi (FPV), y que fue aprobado, pero con modificaciones tan descaradas que derivó en una ley a favor de la megaminería.

Ante la invitación del Gobierno provincial para que sean parte de la cumbre y de un documento en común, la UACCh respondió planteando que no estaban de acuerdo con el marco ideológico de la misma, ya que no consideraba al agua como un bien común sino como un recurso estratégico, y por ende como mercancía. En otro pasaje afirman que no sería prudente expedirse sobre nuevos proyectos impulsados por el Ejecutivo sin el tiempo suficiente para debatirlo en toda la provincia, y sin que ello incluya a las comunidades Mapuche y Tehuelche. Por último, expresan que sería acertado que el gobernador impulse la aprobación de la Iniciativa Popular tal cual se presentó en su momento, es decir sin modificaciones.

Ese mismo día tomó más fuerza la posible precandidatura a diputado nacional del vicegobernador Mariano Arcioni. Este es el segundo movimiento al que nos referíamos más arriba. En lo que ha pasado a ser uno de los últimos recursos a lo largo y ancho del país, frente a la crisis de representación de los partidos del régimen, se impulsa candidatos que no lleven consigo el lastre de la decaída imagen de la casta política. De ahí la apuesta a Arcioni, empresario comodorense, sin un pasado destacado o reconocido en la política. El sábado en Cholila Das Neves confirmaría su precandidatura.

Cambiemos por el momento cuenta con dos posibles precandidatos. Por un lado el radical comodorense Gustavo Menna, y por el otro el trelewense Ignacio Torres del PRO. Desde el Ejecutivo Nacional ya expresaron que no ven con buenos ojos que se vaya a interna, pero todo parece indicar que serán inevitables.

En el PJ podría haber más de dos listas. Ya se lanzó el dirigente de Luz y Fuerza Héctor González, y en los próximos días podría hacer lo propio Alfredo Beliz, del Sindicato Empleados de Comercio. El FPV aun no anunció públicamente si tendrá candidato propio, pero posiblemente salga de Puerto Madryn.

El sindicalismo K administra los despidos y suspensiones en la provincia

En varios artículos de este medio venimos reflejando el rol de las conducciones sindicales frente al ajuste. Vale decir que todas las cúpulas vienen siendo cómplices de las suspensiones y despidos que se desarrollan en la provincia. Sin embargo, los casos más emblemáticos tienen como protagonistas a sectores del peronismo pertenecientes o cercanos al kirchnerismo.

La situación más difícil claramente se vive en el sur de la provincia, en Comodoro Rivadavia. Donde la conducción de Jorge Ávila, secretario General del Sindicato del Petróleo y Gas Privado del Chubut, viene aceptando desde comienzos del año pasado no solo la profundización en la precarización laboral, sino también cientos de despidos y suspensiones.

En febrero se conoció el cierre de Cerámica San Lorenzo, dejando en la calle a 150 trabajadores. Allí Armando Moyano, secretario General del sindicato y secretario Adjunto de la CGT del Valle Inferior del Río Chubut, aceptó el cierre sin proponerle ningún plan de lucha a los obreros. Una situación similar ocurre en el sector textil del parque industrial de Trelew, donde las fábricas suspenden de a cientos, ante la pasividad de la conducción de la Asociación Obrera Textil. Tanto estos últimos, como en ceramistas y petroleros, las conducciones de los sindicatos están en manos del kirchnerismo.

En la edición de hoy publicamos una entrevista a tres operarios despedidos de Pepsi. Allí queda claro el descontento de los trabajadores con la conducción del Sindicato Unido de Trabajadores de la Industria de Aguas Gaseosas y Afines (Sutiaga), quienes, al igual que sus delegados, aceptaron pasivamente la decisión de la patronal sin siquiera convocar a asamblea ni proponer ningún plan de lucha que resista el cierre de la planta y los consecuentes despidos.

Su secretario General es Juan Levicoy, y al igual que los casos anteriormente mencionados, se encuentra enrolado en el kirchnerismo, aunque no deja de coquetear con el dasnevismo. Las declaraciones públicas de la conducción del Sutiaga fueron concluyentes: el cierre fue irreversible y no había más nada que hacer que aceptar las indemnizaciones. Es imposible no inferir que el sindicato estaba al tanto de la decisión, sino no se entiende la premura con la que actuó para que se firmaran las indemnizaciones sin mediar asambleas para discutir con los propios obreros despedidos.

Los clasistas ante el cierre de empresas

Frente a esta situación consideramos oportuno consultar a Pablo Silvestri, dirigente del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) en el Frente de Izquierda, y de la Agrupación Marrón en la planta que tiene la Coca Cola en Pompeya en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Ante la decisión de la patronal de cerrar la planta, Silvestri expresa que “en general el problema que hay en las empresas es que sus ganancias son muy bien disimuladas. El argumento para cerrar la planta es de una supuesta crisis producto de una seguidilla de años de baja de ventas. La patronal multinacional de Pepsi no ha demostrado ante los ojos de los trabajadores el estadio de esa supuesta crisis y por lo tanto al no demostrar el grado de su situación financiera no puede llevar adelante una medida tan drástica”. Agrega que, “además se desconoce si presentó algún preventivo de crisis, pero aun así no se justifica el cierre y el despido de sus trabajadores porque es una empresa que ha venido ganando multimillonarias ganancias y ninguna parte de esas ganancias las usó para amortiguar la caída de las ventas. Lo que está haciendo la Pepsi es descargar una supuesta crisis sobre la espalda de los trabajadores quitándole el derecho al trabajo y dejándolo a todos en la calle”.

El dirigente manifiesta que, desde una perspectiva de clasista, lo primero que harían ante una situación similar es exigirle “al sindicato que haga lo que tiene que hacer, que es ponerse a la cabeza en la defensa de las fuentes laborales, convocando a una asamblea para que entre todos los trabajadores discutan qué destino quieren tomar. Si convertirse en meros despedidos cobrando la indemnización, o si se abre un camino hacia la lucha para recuperar los puestos de trabajo perdidos”.

Profundiza señalando que “en función de lo que responda el sindicato, si se subordina a lo que quieren los trabajadores, o se subordina a la decisión de la patronal, se abre ahí una lucha entre los trabajadores y la empresa. Y en el caso de que no tengan al sindicato como su aliado, también contra el sindicato”.

Manifiesta que “si nosotros estuviéramos en la directiva del sindicato por supuesto que lo primero que haríamos sería repudiar los despidos, convocar a una asamblea democrática donde se decida entre todos los pasos a seguir, denunciar públicamente la política fraudulenta de la patronal, también ante el ministerio de Trabajo y emprenderíamos un plan de lucha, que si es necesario implicaría la toma de la fábrica, o como mínimo los bloqueos de sus portones, no permitiendo de que la empresa saque las maquinarias y haga un vaciamiento, y haciendo que todos los trabajadores tengan control directo sobre las máquinas que manejaban hasta el día anterior a ser despedidos”.

Agrega que “a partir de ahí pondríamos en conocimiento al conjunto del gremio a nivel nacional para emprender entre todos los trabajadores un paro nacional del gremio hasta tanto se venza la política de la empresa de despedir a los compañeros de la planta. Además, por supuesto que abriríamos un canal de solidaridad para recibir el apoyo de todos los trabajadores, impulsaríamos un fondo de lucha, y a partir de eso se entraría en el tire y afloje típico de toda lucha entre obreros y patrones”.

Finalmente, expresa que “prepararíamos a los trabajadores también para resistir cualquier intento de represión, y crearíamos un fuerte arco de organizaciones obreras, estudiantiles, derechos humanos en un frente único de apoyo a la lucha. Eso es lo que tendría que hacer cualquier sindicato que tenga como mínimo el honor de representar a los trabajadores. Todo sindicato que no haga eso es un sindicato propatronal, que lejos de defender los intereses de los laburantes, estaría defendiendo los intereses de los patrones”.

Una verdadera política de combate contra la megaminería, los métodos no convencionales de extracción de hidrocarburos, al igual que contra la instalación de plantas termonucleares solo puede ser posible a través de quienes luchan cotidianamente contra estos emprendimientos impulsando debates democráticos que involucren al conjunto del pueblo. Ello implica necesariamente también articular las luchas contra los despidos y suspensiones, porque el capitalismo y sus políticos de turno siempre apuestan a descargar la crisis sobre el conjunto de los trabajadores. Por ello desde el PTS en el Frente de Izquierda planteamos a lo largo y ancho del país en esta campaña electoral: “nuestras vidas vales más que sus ganancias”.






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