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CORONAVIRUS EN MENDOZA

Empresarios vitivinícolas unidos para asegurar sus negocios a pesar del riesgo de vida de 350.000 trabajadores

Lo hicieron a través de un comunicado firmado por las principales cámaras del sector, en respuesta al anuncio del FOEVA de ayer.

Lunes 23 de marzo | 20:08

Foto: Philippe Poustoly

Luego del comunicado emitido el día 22/3 por FOEVA, que declaraba que producto del incumplimiento del protocolo de sanidad e higiene, este sindicato resolvía que los trabajadores de la actividad “deberán acatar y permanecer en ‘cuarentena’ desde las 00:00 horas del día de hoy y hasta el 31 de marzo de 2020 o hasta el día que lo dictaminado por el Decreto de aislamiento social preventivo y obligatorio lo establezca”.

La respuesta no se hizo esperar, y es que a la hora de atacar a los trabajadores, estas patronales no muestran signos de desunión, más allá de las peleas por quedarse con la conducción de la Coviar, o por el reparto de los subsidios que año a año los distintos gobiernos les dan. En un comunicado firmado por más de 18 entidades, entre ellas, Acovi, UVA, Bodegas de Argentina, Centro de Viñateros y bodegueros del Este, Unión Industrial Mendoza, Sociedad Rural del Valle de Uco, etc.; estas cámaras empresarias no escatimaron en esgrimir argumentos falsos, en chantajear y en el engaño, para intentar evitar y paralizar la bronca creciente que viene desde abajo.

Estos empresarios sin sonrojarse y cómodamente desde la seguridad de sus casas, junto con los políticos que avalaron y dieron reglamentación esta medida, pretenden que miles de trabajadores, ¡350.000 directos e indirectos con sus familias! según declaran ellos mismos, corran riesgo de contagio de coronavirus en medio de una pandemia mundial que amenaza con extenderse, a matar y afectar a millones, sino se toman medidas de sanidad contundentes y organizadas.

Para intentar dar legitimidad a una resolución absurda, que es la de declarar al vino como un alimento esencial, el gobierno y el lobby vitivinícola idearon un protocolo de sanidad e higiene que en teoría, cumpliría la función de evitar los contagios y realizar las labores en las viñas y en las bodegas con seguridad. Pero rápidamente y a dos días de decretada la cuarentena, cientos de trabajadores denunciaban en la redes sociales o escribían a este medio, que lejos de realizarse tal protocolo de sanidad (de dudosa validez científica), en los lugares de trabajo no tenían ni siquiera los mínimos elementos de protección como son los barbijos y alcohol en gel, situación que se mantiene hasta el presente.
Por eso no deja de llamar la atención por falso y descarado, el segmento del comunicado de los empresarios, en su punto 3, que indica que “Para la realización de esas tareas debe convocarse al personal esencial afectado a las mismas y darse estricto cumplimiento al protocolo de actuación preventivaoy para el manejo de un caso positivo de coronavirus en una línea de producción de alimentos o bebidas para asegurar la continuidad de la operación”. Además de la falacia del supuesto estricto cumplimiento del protocolo, se plantea como hipótesis el “manejo de un caso positivo de coronavirus” cuando todo el mundo sabe, y cuyo pedido viene siendo tendencia en las redes sociales en los últimos días en Argentina, de la necesidad de la realización de test masivos para identificar a las personas infectadas ya que en la actualidad el Malbrán solo realiza unos 200 test diarios, y el periodo de latencia del virus, sin presentar síntomas en las personas, puede variar entre 3 a 14 días.

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En otro de sus puntos, el escandaloso comunicado declara que el mensaje de FOEVA “Promueve innecesariamente el conflicto, impide el cobro de los salarios de los trabajadores convocados que la acatan, y pone en riesgo el abastecimiento y la fuente de trabajo”. En una actitud de chantaje, amenazan con el no pago de salarios a aquellos trabajadores que no concurran al trabajo a pesar del temor a enfermarse; y sorprendentemente acusan a los trabajadores de “promover innecesariamente el conflicto”. ¿No será acaso que el conflicto innecesario lo promueven los grandes empresarios con su insaciable sed de ganancia, que a pesar de que según el INV en enero había a disposición 16 meses de stock técnico de vinos, y de que la cosecha de 2020 ya ha avanzado más allá de la mitad? A estos empresarios, les parece “innecesario” que los trabajadores reclamen, no ya por sus sueldos y condiciones laborales, sino por su propia salud y la de sus familias. ¿Será que, a pesar de las advertencias y las medidas adoptadas en todo el mundo, piensan que la crisis del coronavirus no es de gravedad? Seguro que no, que ellos sí deben estar tomando todas las medidas necesarias para evitar el contagio. La verdad es que priorizan el beneficio económico personal, de unos pocos, antes que la vida de miles.

Más adelante dice “apelamos a la prudencia y la responsabilidad”. No es necesarios que lo digan, basta con que lo discutan al interior de sus cámaras empresariales y para ustedes; porque efectivamente son los trabajadores los que están siendo responsables con sus familias, y que entienden perfectamente que su reclamo es de extrema prudencia; la prudencia de no exponerse, de no ser portadores del virus, de no contagiar a otros. Son los únicos en esta discusión que se muestran responsables y solidarios.

Para cerrar con el resumen de falsedades y engaños, el comunicado alega que “Cualquiera decisión contraria (..) generará un perjuicio irremediable no solo para los 350.000 trabajadores directos e indirectos y sus familias que emplea la vitivinicultura sino también a toda la cadena en general. Acentuando la ya manifiesta difícil situación que atraviesan 17.000 productores, más de 900 bodegas, fraccionadoras, etapas de comercialización y distribución; debilitando el mercado interno y externo que tanto costó sostener y recuperar”.

Asombrosamente utilizan el argumento de que la crisis de la industria vitivinícola sería causada por los trabajadores, por los miles de trabajadores que sostienen con sus trabajados diarios todos las actividades esenciales para que se produzca cualquier litro de vino, y que poseen sueldos completamente de miseria, cobrando apenas poco más de $20.000 como salario inicial, verdaderos salarios de pobreza; y no por ellos mismos, por las maniobras especulativas que hacen año tras año para acumular stock, para importar vinos, para pagar precios de uva irrisorios a los pequeños productores, para producir una concentración nunca antes vista. Nuevamente quieren y buscan que la crisis, la paguen los trabajadores.

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Por todo esto no basta con un comunicado por parte del sindicato, es necesario inmediatamente el llamado a una huelga general vitivinícola, la única medida en este momento que puede permitir a los trabajadores dejar de asistir a sus trabajos y dejar de exponerse al riesgo de contagio.

El comunicado de los empresarios vitivinícolas







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