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CHINA

Empleados públicos se suman a las protestas contra el gobierno en Hong Kong

Luego de que China publicara un video que muestra su poderío militar, con ejercicios antidisturbios, amenazando con intervenir en la isla, miles de empleados públicos se sumaron a las protestas contra el gobierno. Un hecho sin precedentes.

Viernes 2 de agosto | 17:17

Cientos de miles de personas en Hong Kong vienen protagonizando las movilizaciones más grandes de la historia de la ex colonia británica contra la Ley de Extradición, y luego por la dimisión de la jefa del Ejecutivo Carrie Lam quien presentó el proyecto de Ley.

Que la jefa haya dado por “muerto” el proyecto de ley, no fue suficiente para los manifestantes, quienes tras recibir ataques de la histórica Tríada (una mafia históricamente ligada a los gobiernos), han decidido dirigir la marcha hacia el gobierno central de China en la ciudad.

Para los empleados públicos de Hong Kong existe una Ley de código de conducta que les prohíbe participar de actividades que sean dirigidas contra el gobierno central. Los 180,000 empleados, deben ser leales a los líderes de la ciudad y mantener en privado cualquier punto de vista personal que contradiga las decisiones del Gobierno.

Es un aparato burocrático extremo, ellos deben apoyar e implementar las decisiones tomadas por el Gobierno plena y fielmente, sin importar sus opiniones personales, ni las deben dar a conocer en público. Luego de la “Revolución de los paraguas”, un memorando, actualizado en 2015, decía que los empleados públicos no tenían prohibido unirse a organizaciones políticas o actividades que no entren en conflicto con sus “deberes oficiales”. Sin embargo se los presiona para que se mantengan políticamente neutrales, y en caso de no hacerlo enfrentarían un castigo por “deslealtad”.

Durante la manifestación organizada por los empleados públicos, muchos participantes no trabajan para el gobierno, sino que se acercaron a solidarizarse. Una pancarta llevaba la inscripción: "vamos a la huelga juntos", en referencia a la acción convocada para el próximo lunes con siete manifestaciones simultáneas planificadas en diferentes distritos de la isla.

Los manifestantes de Hong Kong han elaborado cinco demandas mínimas durante las semanas de protestas: el retiro completo del proyecto de ley que se encuentra suspendido; una retracción de la caracterización de "disturbios" de las protestas pacíficas del 12 de junio; una investigación independiente sobre la violencia policial y la liberación incondicional de los cientos manifestantes arrestados. También pidieron una disolución de la legislatura y la implementación del sufragio universal, demandas que continúan desde la “Revolución de los paraguas” del 2014.

La convocatoria a la huelga general para el próximo lunes, donde miles de hongkoneses de la administración pública se inscribieron para participar, una manera de “hacerse cargo” en una ciudad orweliana, muestra que el hostigamiento del gobierno central de China con sus declaraciones y videos no sirven de nada. Mientras tanto, el Gobierno de Hong Kong, intenta mediar para que no haya una intervención de Ejército Popular de Liberación, “resolviendo” el asunto con sus propios medios.

Las manifestaciones altamente organizadas, donde la innovación con paraguas, máscaraas y lásers para evitar las cámaras de reconocimiento facial, indican que para los hongkoneses defender las cuotas de autonomía relativa y libertades democráticas como ”la libertad de prensa” y "la independencia de la justicia", bajo la ley de “un país, dos sistemas”, es una tarea fundamental en la isla contra la ingerencia del gobierno Beijing.

La iniciativa de la Jefa Ejecutiva Carrie Lam cavó su propia tumba, derivando las protestas en el pedido de su renuncia, pero que a su vez han sido redirigidas hacia la representación de China.

Hong Kong atraviesa la crisis política más grave desde que China recuperase la soberanía a manos del Reino Unido en 1997. Esta situación se enmarca en las crecientes tensiones geopolíticas entre EE.UU. y China. La desestabilización de Hong Kong muestra la debilidad de la posición de China en el tablero geopolítico, mientras que EE. UU. cínicamente utiliza un discurso de derechos humanos apoyando a los sectores de empresarios que se benefician del sistema financiero hongkones y su posición estratégica comercial, que le permitió al gigante asiático establecer un puente con la economía mundial.

El gobierno del PC chino intenta mostrarse fuerte con el hostigamiento de sus fuerzas armadas, pero es la base de su debilidad para controlar al movimiento y la isla de conjunto. Sabiendo que de realizar una intervención, el sistema financiero hongkonés podría caer varios puntos y con él, los años de edificación económica china.

La crisis política en Hong Kong parece estar aún lejos de cerrarse, la huelga de este lunes anuncia un nuevo capítulo de enfrentamientos.







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