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AGRONEGOCIO

Empieza juicio por asesinato mediante agrotóxicos de niño de cuatro años

Nicolas Arébalo murió intoxicado por uno de los insecticidas mas usados en el mundo. Los casos de enfermos por el agromodelo y las industrias contaminantes son un verdadero crimen social.

Andrés Arnone

Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (UBA)

Sábado 12 de noviembre de 2016 | Edición del día

El juicio oral se realizará entre el 21 y 25 de noviembre en el Tribunal Penal Oral de Goya, Corrientes. Tiene como procesado a Ricardo Nicolás Prieto, acusado de "Homicidio culposo agravado y lesiones culposas agravadas en concurso ideal", ante la muerte de Santiago Nicolás Arévalo, de cuatro años, y el daño a su prima Celeste Estévez, que entonces tenía seis, ambos intoxicados con endosulfán el 2 de abril de 2011. Por esto el martes 22 a las 16 horas se realizara una concentración pidiendo justicia frente a la Casa de Corrientes, en Capital federal.

Jugando en las cercanías de su casa, Nicolás se había mojado los pies con los líquidos mezclados con endosulfán que usaba las instalaciones de un campo cercano, volcados sin tratamiento previo. Celeste, la prima de Nicloás, presentó los mismo síntomas, pero en el hospital de Corrientes le practicaron una limpieza de la sangre y fue trasladada al hospital Garrahan, donde le salvaron la vida. Luego de décadas de uso, el endosulfán fue prohibido en Argentina en 2013.

El caso de Nicolás no es único. Un año después falleció José Carlos Rivero, un niño de 4 años también intoxicado en la localidad de Lavalle, de la misma provincia.

Recientemente científicos del Conicet detectaron "altos niveles" del herbicida glifosato (cancerígeno) y otras sustancias en la cuenca del Paraná, aumentando las enfermedades a la población a las orilla de toda sus costas. Además de la instalación de numerosas industrias que vuelcan sus desperdicios al mismo, como Atanor, que cuenta con mas de 200 muertes por cáncer en sus alrededores en solo una década.

Como Nicolás o José hay cientos de personas anónimas que se enferman y mueren creyendo que se trata de “enfermedades naturales”. La razón esta en que vivimos dentro de una forma de producción, basada en la explotación social, degradación ambiental, y puesta en peligro de la salud pública.

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En 2012 se utilizaron 370 millones de litros de agroquímicos sobre 21 millones de hectáreas, el 60% de la superficie cultivada del país. Esto significó que, en una década, los casos de cáncer en niños y las malformaciones en recién nacidos aumentarán un 400 %”, denunció el fotógrafo Pablo Piovano en su exposición El costo humano de los agrotóxicos.

Las personas afectadas habitan en zonas rurales, o pueblos, que están ubicados muy cerca de las zonas de fumigación. Muchas de ellas han trabajado en esas empresas, y otras son contaminadas a través del agua que beben, o el aire que respiran, como el caso de las escuelas rurales, las cuales han denunciado incansablemente que dejen de fumigar, ya que el viento transporta los químicos tóxicos.

Existiendo métodos de agricultura basados en técnicas de biocontrol, libre de agrotóxicos, terminar con la salud y la vida de millones es otro crimen social a gran escala del cual los empresarios y el Estado son culpables.






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