Mundo Obrero

OPINIÓN

Ellos o nosotros

La última década ha resultado propicia para el desarrollo de una nueva conciencia en la clase trabajadora.

Edgardo Videla

Delegado Comisión Interna de Cuyoplacas | Mendoza

Domingo 16 de octubre | 00:00

La tradición de lucha de la clase obrera argentina ha comenzado a resurgir desde hace algunos años. Somos muchos los trabajadores que nos encolumnamos levantando la bandera de una posición política con una mirada de clase. Por más que nos muestren diferentes fuerzas que moderan nuestros destinos con el poder de la decisión política, con la negociación sindical o con el peso económico para adueñarse de las anteriores, la realidad nos marca que todas esas fuerzas son una sola y que en la vereda de enfrente estamos nosotros, los trabajadores, con nuestra propia fuerza.

Ellos. La Casta política

El presidente Mauricio Macri cobra un sueldo bruto mensual que en el mes de agosto fue exactamente de $173.473,15, según publicó el sitio “Datos Argentina” del Ministerio de Modernización, lo que representa un 31,9% de aumento en lo que va de 2016. Además de un gabinete de 21 funcionarios, que incluye a la vicepresidenta, en donde ningún sueldo mensual baja de los $152.000. Cabe destacar que la gran mayoría de estos funcionarios tiene participación en empresas que generan grandes dividendos para sus propios bolsillos y que en algunos casos brindan servicios que pagamos todos los ciudadanos.

Esta situación de privilegio no es patrimonio de esta gestión de gobierno. Muchos años llevamos los trabajadores pagándole estos salarios a distintos gobernantes con distintos signos políticos, en donde muchos, amparándose en sus cargos, caen impunemente en la más vergonzosa corrupción.

Pero esta casta política privilegiada, no está integrada únicamente por los políticos que votamos. Están también Jueces y Fiscales, esos que llegan ahí a fuerza de favores políticos, con salarios que van desde los $70.000 a los $106.000 mensuales y que entre sus privilegios está el de no pagar ningún tipo de impuesto. También en este Olimpo de los privilegios está la Iglesia Católica. La Ley 21.950 dispone para los arzobispos y obispos residenciales una asignación equivalente al 80% de la remuneración de un Juez de primera instancia (70% en caso de los obispos auxiliares). Un obispo tendría un ingreso mensual que ronda los $35.000, además de contemplar en el presupuesto de todos los gobiernos un alto porcentaje en subsidios a esta institución, que a veces incluye hasta la donación de terrenos del Estado, es decir de todos los argentinos.

Si reproducimos este cuadro de situación en cada gabinete provincial y departamental, en las cortes del Poder Judicial de cada provincia, y en los Arzobispados de cada provincia, veremos que hay mucho dinero del que generamos los trabajadores amontonándose en las cuentas bancarias de un grupo muy pequeño de personas comparado con la totalidad de la masa obrera.

Ellos. El Empresariado

Los empresarios no se caracterizan por tener conciencia social, o sea que su objetivo apunta únicamente a embolsar la mayor rentabilidad posible. Y vienen lográndolo.
Las empresas que manejan el mercado de los alimentos están entre las que más facturan en Argentina, Nestlé, Unilever, P&G y Colgate-Palmolive son dueñas de casi todas las otras marcas que compramos y están en manos de un grupo muy pequeño de propietarios y accionistas con ingresos millonarios.

Todos conocemos quienes son y cómo se manejan estos empresarios. Enrique Pescarmona, dueño de Impsa, que entre setiembre de 2014 y enero de 2015, presionó al gobierno despidiendo trabajadores para conseguir subsidios y obra pública. Todos conocemos los productos Ledesma de la familia Blaquier - papel, azúcar - que cuenta con un patrimonio declarado de US$ 4500 millones (en mayo de 2015), con tenebrosos vínculos con la dictadura militar y que hace unos meses atrás aplacó con la policía una protesta por mejoras salariales que llevaban adelante sus trabajadores. Entre muchos más, tan mezquinos y avaros como los mencionados, resaltan los empresarios de los medios de comunicación, la pata necesaria para instalar entre los trabajadores un mensaje corporativo a favor de los que hacen negocios con el Gobierno, o son los dueños de todo lo que las familias obreras necesitamos. El Grupo Clarín cuyos accionistas mayoritarios son la Sra. Ernestina Herrera de Noble, el Sr. Héctor Horacio Magnetto, enriquecidos durante la última dictadura, y que durante el menemismo y gracias a este se llevaba parte del sueldo de todos los trabajadores argentinos a través del sistema de jubilación privada(AFJP). Por citar un último ejemplo más cercano, tenemos al Grupo UNO, del empresario Daniel Vila y el ex funcionario menemista José Luis Manzano, Vila está vinculado a América TV, es dueño del exclusivo Barrio Privado Dalvian, donde viven políticos y jueces de Mendoza, casualmente, la Justicia ha fallado a su favor en muchas ocasiones. La misma Justicia lo amparó durante años luego de adueñarse de terrenos, propiedad de la Universidad Nacional de Cuyo. Además la misma justicia le da la derecha para impulsar juicios por desafueros a Delegados Gremiales.

Podríamos seguir buscando infinidad de puntos negros en las historias de la gran mayoría de los millonarios empresarios argentinos, pero vamos a apuntar a su relación con la masa obrera, esa misma que les llena las cuentas bancarias, a cambio de servicios pagados a valor de miseria, comparados con la ganancia que ellos se llevan de nuestro esfuerzo.

Ellos. Las Centrales Sindicales

Antonio Calo (UOM): $78 mil + $40 mil (OSUMRA),Gerardo Martínez (UOCRA): $110 mil + $57 mil (OSPECON).Gerónimo Venegas (UATRE): $131 mil + $ 65 mil (UATRE),Ricardo Pignanelli (SMATA): sindicato $37 mil + $18 mil (SMATA) y $34 mil + $17 mil de Mercedes Benz.José Luis Barrionuevo (Gastronómicos): $ 138 mil (junio) + Aguinaldo (UTHGRA), Rodolfo Daer (Alimentación): $93 mil + $46 mil (STIA) y $68 mil + $34 mil (FTIA).Armando Oriente Cavalieri (Comercio): $ 217 mil (junio) + Aguilando (OSECAC, SEC y FAECYS), estos son los ingresos de los principales dirigentes sindicales, todos referenciados en diciembre pasado.

Decían ser como nosotros, pero siempre quisieron ser como ellos. Y ahí están, sintiéndose más cerca de ellos, el empresariado, y de ellos, la casta política, que de nosotros, los trabajadores, y si de ingresos se trata, no hay duda de qué lado están.

Nosotros. Los Trabajadores

El sueldo promedio de los trabajadores argentinos ronda los $10.000. Pero un promedio no es reflejo de la realidad, hay un alto porcentaje de hogares que tienen ingresos que entre los $6.000 y $8.000. O sea que un trabajador promedio debe trabajar más de 18 meses para ganar lo que un funcionario gana en un mes. Es difícil calcular esto con respecto a empresarios. Y deberíamos trabajar más de un año, para ganar lo que gana un Secretario General por mes, esos que negocian nuestros salarios.

Nosotros, no tenemos nada que ver con ellos. No tenemos nada en común con ellos, aunque ellos nos quieran hacer creer que sí.

Nosotros producimos. Ellos viven

Compañero laburante, en general, nosotros descreemos de la política actual, pensamos que los empresarios que son nuestros patrones, son explotadores pero que nos pagan y que los sindicalistas son todos corruptos. Nos han instalado esta idea desde niños, durante generaciones. Y entonces crecemos y vivimos con la idea de que la vida es injusta. A la vida la hacen injusta ellos. Que no son tres actores diferentes, son el bando de parásitos que nos oprimen y nos explotan, y son todos lo mismo.

Aunque, políticos, empresarios, y los “gordos” sindicalistas, parezcan fuerzas diferentes, es todo un conjunto preparado y organizado para sostener el mismo sistema, que durante años y años viene privilegiándolos. Pero esos privilegios son proporcionados por el sacrificio de las familias obreras, porque para tener esos beneficios, ellos, le ponen precio a toda nuestra existencia. Ellos deciden cuánto vale nuestro esfuerzo, cuánto vale el pan que llevamos a nuestros hogares, cuánto vale tener un hijo y educarlo, cuánto vale nuestra vida y nuestra muerte, ya que también la salud tiene un costo elevado para nosotros, el costo que le ponen ellos.

Ellos, hablan en el mismo tono y desde los mismos lugares en nombre de “la cultura del trabajo”, esa que nunca conocieron y que inventaron para hacernos pensar que con nuestro sacrificio personal vamos a ser como ellos, y para tildarnos de vagos cuando nos cansamos de seguir sus reglas o no nos queda más esfuerzo para entregarles. O nos piden, recostados en sus ingresos de cinco o seis cifras por mes, que tengamos paciencia y sepamos esperar tiempos mejores. Ellos saben, que el trabajo, nuestro trabajo, es el combustible que necesitan para seguir una plácida vida que nada tiene que ver con la de nosotros, y por eso mantienen una actitud corporativa, aunque se muestren como opuestos, saben perfectamente, que gozan de muchas ventajas y actúan para no perderlas.

Nosotros contra ellos

Esta situación ha comenzado a alertar a muchos trabajadores desde hace algunos años, trabajadores que buscamos recuperar la tradición histórica de la clase obrera argentina, entendiendo que para comenzar a dejar de ser víctimas de esta ventajera trilogía, debemos entender, fundamentalmente, que se trata de nosotros o ellos, o sea, nosotros contra ellos. Reducir este razonamiento a una mera cuestión de dinero, nos llevaría a tropezar con posturas conciliadoras, y en esos tonos grises radica la comodidad de quienes viven de nuestro esfuerzo.

No Compañero, esto se trata de tener acceso a una vida digna y feliz.

Para confrontar con nuestros opresores de buenos modales y sonrisas de Recursos Humanos, debemos usar las mismas herramientas que ellos usan, comenzando con una actitud de conciencia y unidad de clase que nos haga entender que ninguno de nosotros va a entrar a ese Olimpo del que ellos se adueñaron, nunca de la mano de ellos. No podemos esperar de ellos, un mínimo gesto de humanidad, solo lo tienen cuando van a obtener un beneficio.

Una vez que entendamos que todos los trabajadores debemos estar del lado de Nosotros, debemos elevar nuestra autoestima como clase social generadora de riqueza, sabernos capaces de no necesitar premios ni bendiciones para cumplir con nuestro trabajo, y recorrer dos caminos en forma paralela y simultánea, el de la ORGANIZACIÓN, y el de la POLÍTICA.

Ante los políticos de Ellos, debemos proyectar a los nuestros, surgidos de las bases obreras, pero entendiendo que cada laburante es capaz de ejercer la política sentando y respaldando una posición. Y al poder hegemónico de Ellos, contraponer nuestro poder, que radica en nuestra fuerza de trabajo, y en el número de obreros que conformamos la clase trabajadora, la masa obrera que genera todo.

Nosotros producimos los alimentos que ellos nos venden.

Nosotros generamos los servicios que Ellos nos cobran.

Nosotros los creamos a ellos.

Nosotros podemos decidir ser nosotros.




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