GÉNERO Y SEXUALIDADES

Elena Caffarena y la lucha por la emancipación de la mujer

El 23 de marzo de 1903 nacía en Iquique Elena Caffarena, una de las referentes del movimiento feminista chileno, fundadora del Movimiento Pro Emancipación de la Mujer Chilena (MEMCH) e incansable luchadora por los derechos de la mujer.

Ana Lopez

@analopezd Historiadora

Miércoles 23 de marzo de 2016 | Edición del día

Elena Caffarena nació en un contexto particular: el desarrollo del capitalismo en Chile y América Latina, la formación del movimiento obrero y sus primeros grandes partidos y sindicatos, una época de luchas sociales y enfrentamiento de clases. Fue durante estos años donde comenzaron a emerger los primeros discursos, prácticas y organizaciones feministas, influenciados tanto por las ideas liberales, demócratas, marxistas y anarquistas.

El feminismo de los inicios del siglo XX se conformó en un momento en que las mujeres no tenían prácticamente derechos sociales ni políticos: eran consideradas “menores de edad en la ley”, sin embargo casi un 30% de la clase trabajadora estaba formada por mujeres, en las áreas de las textilerías, alimenticias, trabajo doméstico y de servicios. La formación del movimiento feminista tuvo que posicionarse respecto de temas como la relación mujer y trabajo, los derechos políticos y civiles, el género y la clase, entre otros temas.

Caffarena nació en Iquique el 23 de marzo de 1903, proveniente de una familia de inmigrantes dueños de una empresa textil, ingresó a estudiar a la Universidad de Chile la carrera de Leyes. Participó en la Federación de Estudiantes de Chile, organización que en aquellos años tenía entre sus objetivos la unidad con los trabajadores y la lucha contra el capitalismo, influenciada por las ideas anarquistas y socialistas. La Federación editaba el periódico Claridad, vinculándose también a los problemas políticos, sociales y económicos que existían en el país.

Caffarena fue la quinceava mujer abogada en Chile y cuenta que fue ahí cuando “me percaté de la inferioridad en que se encontraban las mujeres frente a la ley” .
También se relacionó al trabajo obrero de la época, que llevaban adelante organizaciones como el Partido Obrero Socialista y la Federación Obrera de Chile, con figuras como la de Luis Emilio Recabarren y Teresa Flores. Caffarena recuerda en la misma entrevista que “Él fue, precisamente, el iniciador de 1os centros Belén de Sárraga. Eran grupos pequeños, formados por esposas e hijos de 1os trabajadores del salitre. Se preocupaban de organizar a la mujer desde el punto de vista cultural”.

Entre otras cosas, fundó la Asociación de Mujeres Universitarias y, en 1935, el MEMCH, que luchaba por los derechos y la emancipación de las mujeres y las trabajadoras; incluso participaron en la campaña por la elección de Pedro Aguirre Cerda y estuvo vinculado a la experiencia de los gobiernos del Frente Popular. El Frente Popular tenía una política de conciliación o colaboración de clases, agrupando tanto a partidos de la burguesía como también partidos de trabajadores, esta política fue impulsada por el Partido Comunista, que y tenía como objetivo canalizar o contener las iniciativas y demandas obreras y populares. Estas experiencias se estaban llevando adelante en España, Francia y otros países. En Chile, el Frente Popular fue integrado por distintos partidos en diferentes momentos, entre ellos el Partido Radical, Comunista, Socialista, Democrático y otros, también contó con el apoyo de la Central de Trabajadores de Chile (CTCh).

En sus estatutos, el MEMCH aboga por “la emancipación integral y, en especial, la emancipación económica, jurídica, biológica y política de la mujer” . Caffarena fue su secretaria general durante varios años.

Con un carácter pluriclasita, el MEMCH organizó a mujeres de distintas clases sociales, teniendo como uno de sus ejes la demanda por el reconocimiento de los derechos políticos y civiles. También realizaban cursos y capacitación para las mujeres y presentaron varios proyectos para mejorar la situación de las trabajadoras.

Editaron también una revista, La Mujer Nueva, en la que se publicaban artículos sobre la situación de la mujer y sus demandas. En uno de sus números se publicó el programa del MEMCH que reclamaba, entre otras cosas, el reconocimiento de los derechos políticos de las mujeres, la ampliación de los derechos civiles, el derecho a divorcio, la igualdad de sueldos y salarios, “mejoramiento de las condiciones de trabajo y del cumplimiento de la legislación social”, abaratamiento de la vida; también se proponía “emancipar a la mujer de la maternidad obligada, mediante la divulgación de métodos anticoncepcionales y por una reglamentación científica que permita combatir el aborto clandestino que tan graves peligros encierra” . Por último, el programa señala la necesidad de luchar contra el fascismo y contra la guerra. Recordemos que son años donde está en auge el fascismo y se da inicio a la II guerra mundial.

También formaron parte de la Federación Chilena de Instituciones Femeninas

Después de años de lucha, el 8 de enero de 1949 el gobierno del radical Gabriel González Videla dicta la ley N° 9.292 que concede el derecho a voto a la mujer. Elena Caffarena señala que además de no ser invitada al acto oficial, a los pocos días se cancela su inscripción en los registros electorales; en esos años se impulsó la “Ley de Defensa Permanente de la Democracia” o “ley maldita” que ilegalizó a los integrantes del Partido Comunista y otras personas.

Entre ellas Caffarena, que si bien no estaba inscrita en el PC (si su marido, que era integrante del PC) si “había participado en forma muy activa en la campaña para obtener la libertad de las mujeres que se encontraban detenidas en el campo de prisioneros de Pisagua”; también indica correctamente que la ley no fue “otorgada” por González Videla, sino conquistada por la lucha de los movimientos de mujeres y feministas.

Elena Caffarena continuó su incansable militancia feminista, también formó otras organizaciones como la Fundación de Protección de la Infancia Dañada por los Estados de Emergencia y del Comité de Defensa de los Derechos del Pueblo (CODEPU), en el contexto de la dictadura cívico-militar.

Según Caffarena, el feminismo es uno solo, con distintas orientaciones “el feminismo reformista que persigue únicamente la igualdad de la mujer frente a la ley. Tenemos el feminismo radical que pone el acento en el problema del sexo. Despu6s hay un tercer grupo que sostiene que la mujer va a lograr su emancipación con un cambio de la estructura social. Yo estoy con esa última tendencia y pienso que además de cambios en la estructura social, tiene que haber cambios en la mentalidad, tanto del hombre como de la mujer. Porque hay bastantes mujeres que son machistas... Bueno, eso tiene que cambiar. Pero costará muchos años, los mismos años, quizá, que ha durado el sistema patriarcal”.

Como bien señala Elena Caffarena, el feminismo tiene diversas corrientes u orientaciones; en la actualidad también el movimiento feminista se plantea en sus tendencias como el autonomismo, el feminismo marxista y clasista, sectores libertarios o posmodernos. Del planteo de Caffarena es interesante rescatar en qué medida el feminismo se plantea la relación entre emancipación y cambio de estructura social, dotando de una mirada que enlaza la lucha contra el sistema patriarcal y el capitalismo, como también fue parte de la tradición del feminismo obrero que existió a inicios del siglo XX, que se expresó en periódicos como La Palanca o La Alborada.







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