Internacional

ANÁLISIS ELECCIONES EN ANDALUCIA

Elecciones andaluzas, ¿triunfo o derrota de Podemos?

Las elecciones andaluzas del domingo 22 de marzo son de gran importancia política porque por primera vez el bipartidismo PP/PSOE, sustentador del Régimen del 78, queda herido, aunque habrá que ver aún si se trata de una herida de muerte.

Antonio Liz

Historiador, Madrid

Lunes 23 de marzo de 2015 | 19:38

Foto: EFE-Román Ríos

Ahora los resultados electorales informan que hay que contar con Podemos y Ciudadanos, pero para qué, para una gobernanza remozada del Régimen del 78 o para la creación de otro régimen político –que no económico, apuntemos esto para evitar equívocos. Aquí el papel de Podemos es más importante que el de Ciudadanos porque a pesar de que dicen no ser “ni de izquierdas ni de derechas” la mayoría de sus votantes les ven a la izquierda del PSOE y de IU, por lo que depositan en Podemos la esperanza de recuperar derechos perdidos y de remozar o cambiar el régimen político.

El Régimen del 78 fue la salida política que la burguesía española necesitaba para legitimar su base económica capitalista consolidada con la victoria de autoritarios y fascistas en la Guerra Civil española. Después de esta guerra de clases que perdió la clase trabajadora, gracias a la ayuda que prestaron a los golpistas la Alemania nazi, la Italia fascista y el cínico Comité de No Intervención, más el cáncer del stalinismo dentro de la revolución social, la clase trabajadora se recuperó parcialmente y su lucha, que le costó muertos, torturados y despedidos, traía para la burguesía la necesidad de construir un régimen político de libertades democráticas si quería taponar la dinámica de emancipación social que latía en el movimiento obrero, muy organizado ya sindicalmente aunque controlado políticamente por los eurocomunistas (versión actualizada del stalinismo para operar dentro de la democracia burguesa). Por esta razón la burguesía tuvo que contar forzosamente con el eurocomunista PCE si quería darle legitimidad a su nuevo régimen político.

Ahora bien, también contó con el socialdemócrata PSOE que si no había jugado en el francofascismo un papel equiparable al PCE sí tenía una historia obrera detrás por lo que le era necesario a la burguesía, por lo que esta armó al remozado PSOE con su dinero, lo que resultó una gran inversión. La “Operación democracia” fue un completo éxito político para la burguesía española ya que de la mano pública de Adolfo Suárez, y con la bendición del PCE y el PSOE, la Monarquía heredera del francofascismo pasó a ser la partera de la democracia. No sólo esto, las medidas económicas para regenerar el capitalismo español según los intereses de la gran burguesía europea, sobre todo la alemana, no las pudo ejecutar, ni tan siquiera lo pretendió, el primer partido de Adolfo Suárez, la Unión de Centro Democrático (UCD), sino que se tuvo que esperar a que el PSOE conquistase el poder político, con el lema tan sugerente entonces de “Por el cambio”, que vendió el desmantelamiento industrial, cínicamente denominado reconversión industrial, como una imperiosa necesidad social.

Después vinieron tiempos de relativa bonanza económica por la marcha del capitalismo occidental y por los flujos de dinero que llegaban de la Comunidad Económica Europea para adecuar el capitalismo español a sus intereses, un Estado español no productivo y de servicios.

Ha sido la crisis económica del capitalismo a raíz del 2007 la que ha mostrado la auténtica cara del Régimen del 78 ya que sus partidos turnantes, PSOE-PP, no sólo no la enfrentaron sino que la profundizaron siguiendo todas las órdenes de la burguesía alemana, empezando por modificar el artículo 135 de la Constitución española que obliga a pagar la deuda antes que salarios y pensiones, la contrarreforma laboral y la regeneración de la banca española con dinero público. Así, crisis económica y deslegitimización del Régimen del 78 se dan la mano.

Esta nueva coyuntura económico-política trajo el estallido del 15-M ya que las enfangadas organizaciones políticas de “izquierda”, PSOE e IU, junto con la burocracia sindical de CCOO y UGT, comprada vía presupuestos del Estado, más otras dádivas, no podían canalizar el descontento social. Al poco apareció Podemos echando pestes sobre la “casta”, sobre el Régimen del 78 y sobre la pérdida de derechos sociales. Esto es Historia reciente y por lo tanto conocida, después del bombazo de Podemos en las elecciones europeas, con cinco eurodiputados a la primera, se planta como tercera fuerza política en el parlamento andaluz al conseguir 15 diputados. ¿Esto es un triunfo o una derrota?

Depende cómo se mire. Si Podemos tuviese la pretensión de ser el portavoz de las luchas obreras y de las mareas está claro que este resultado sería una gran victoria porque llevaría la voz de los explotados y desposeídos a una tribuna parlamentaria que tendría eco en el conjunto del Estado español y a nivel internacional. De esta manera Podemos ayudaría a armar la conciencia política de la clase trabajadora lo que sería un grandísimo paso adelante. Ahora bien, ¿es esta la intención de Podemos? Desgraciadamente, no. Todo lo contrario. Podemos no quiere apoyarse en las movilizaciones sociales sino que pretende sustituirlas. Sólo quiere los votos de los “ciudadanos” y de la “gente” y no la representatividad de la clase trabajadora y de los movimientos sociales. Podemos tiene “vocación de mayoría” exclusivamente electoral para remozar en la medida de lo posible el sistema político sin tocar en nada fundamental el régimen económico.

Con las elecciones andaluzas se ha visto que la realidad es más compleja de lo que la dirección de Podemos quisiera. De entrada ya ha comprobado que berrear contra la “casta” sin un programa económico y político que se apoye en la clase trabajadora y en los movimientos sociales tiene un recorrido limitado, que por hacer de la ambigüedad el método político este no les garantiza la mayoría electoral.

Además, está Grecia. El ejemplo de Syriza está abriendo más de un ojo escéptico. Tanto hablar de la lucha frontal contra la pérdida de derechos y en contra de la Troika para ceder ante ella en el primer minuto del primer asalto. Syriza no ha cruzado los guantes con la Troika, le ha vociferado desde el rincón y al salir al ring sólo se ha preocupado de que no la dejen KO enseguida para mantener las apariencias de combate. Pues bien, Podemos se ha alineado con Syriza en la campaña electoral griega, aunque esta posición no es de solidaridad, como demostró el podemista Errejón al advertir que de gobernar Podemos Grecia le tendría que pagar al Estado español la parte que le corresponde de la deuda helena. No obstante, quiéralo o no la dirección de Podemos el proceder de Syriza tendrá una repercusión directa en su electorado, y por lo que está haciendo el partido griego no le acarreará efectos positivos.

La clase trabajadora y los sectores populares aún no han terminado de experimentar con Podemos, por supuesto. El experimento central será con las elecciones generales pero ya hay avisos inquietantes para Podemos, que queden relegados a la oposición. Gran peligro para la dirección de Podemos porque están lejos de querer cabalgar el tigre social ya que sólo quieren verlo en el zoológico electoral.







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