Cultura

LITERATURA // POESÍA

El vino de la palabra (y con 103 partió Nicanor Parra)

Henríquez

escritor y profesor de letras www.aeroparques.blogspot.com

Miércoles 24 de enero | Edición del día

Hasta ayer, tergiversando las palabras mismas del poeta, se le podría haber dicho:
“¡Hasta cuándo diantre / va a seguir bramando!
“Todo esto me pasa / por no liquidarlo.”  [1]
Porque si hablamos de morirse, se murió, Nicanor Parra.

Se murió de verdad porque era uno de los pocos que estaba vivo.
O, en el estilo de él: “De aparecer apareció / pero en una lista de desaparecidos.”  [2]

Este longevo chileno que bajó de un chancletazo a los poetas del Olimpo, desplegaba su voz siempre experimental, decidida y de contenido, tal como su hermana Violeta, que tenía corazón, su sobrino Ángel, que partió hace poco, o por qué no el amigo de este, el gran Víctor Jara. Era una peña la casa de los Parra. No sé dónde lo escuché, hace tiempo.

“Porque como les venía diciendo / los ancianos decrépitos férreamente unidos /
haremos ver elefantes azules a los señores jóvenes iconoclastas”  [3]

Sabemos que tuvo el apoyo de los beats. Bien. Y tal vez este viejo punk sudaca haya leído a Frank O´Hara, el de la escuela de Nueva York, ya que el título de este "Meditaciones en una Emergencia” yo creo que, o Parra se lo robó astutamente, o le hubiera sonado bien…

Tipo viajado, Nicanor. Tipo de pueblo. Tipo movedizo, tipo quieto. ¿Tipo qué?
“Sólo para mayores de cien años / me doy el lujo de estirar los brazos /
Bajo una lluvia de palomas negras.”
 [4]

Si el chubasco lo incomoda y quiere guarecerse bajo el paraguas de la tradicional nota, pues vaya a los pasquines conservadores y la hallará: inmunda basura. Si quiere saber dónde nació o cuándo, constátelo en Wiki-lo-que-sea. Este es un pequeño paseo por la poesía, como le gustaba a otro chileno, Arturo Belano, así que entonces a echarse feliz sobre una fría losa de basalto (con la vista en las estrellas galopantes) pero soñando al antipoeta.

“¡O me perdonan las faltas de respeto / o me trago la sangre de las narices!”  [5]

Bien, “como les iba diciendo / número uno en todo / no ha habido no hay no habrá/

sujeto de mayor potencia sexual que yo / una vez hice eyacular diecisiete veces

consecutivas / a una empleada doméstica.”  [6]

Ahí lo vemos mejor pintado, pero… ¿Será suyo el retrato? Más bien una hipérbole. ¿Qué? Álgebra de supermercado. ¿Cómo funciona el lenguaje-artefacto? El que lee una vez, lee dos veces. ¿Hay una tecnología alienígena en Parra? Puede ser. ¿Lo conocía a Huidobro? Tiene varios poemas sobre la bestia. ¿Conocía a Enrique Lihn? Claro, también lo menciona, por ejemplo en uno de Huidobro precisamente (“Recuerda a ese caballo que se agranda a medida que se aleja” [7] ). También a Mistral y a Neruda, que murieron a los 68 y 69 respectivos años (“Los inmortales no llegan a los 70” [8])…

Evidentemente los que no lo conocemos somos nosotros. Es una ventaja tratar con viejos poetas desconocidos, porque por más que se los pueda llegar a leer en un caso de extrema urgencia, hay una saludable distancia de por medio. Tratándose de Nicanor, uno se dispone con gusto al viaje, a la espera que sea, y a los discursos de sobremesa, que pa eso vinimos.

“Veo que están bostezando: / No importa / Bienaventurados los que tienen sueño/
Porque no tardarán en quedarse dormidos.”  [9]

Ahí está. El tono de conversa, casual, de este viejo joven, como decía Salvador Allende, tan vigente en estos tiempos retrógrados, con plaga de jóvenes envejecidos, ancianos recalcitrantes, estafadores profesionales y masas que se dejan amasijar…

Al tío Parra lo tradujeron osos de la talla de Allen Ginsberg, o bien Williams Carlos Williams, y eso no es casualidad, acordate que él se rebeló contra el academicismo que proliferó a partir Eliot y Pound, y que el otro también fue con y contra todo, aullando. Son familias que se arman como la vid, que se llena racimos, el racimo de uvas y las uvas…

Cuestión que si aparentemente “el cadáver de Marx aun respira” [10] , el grillo con mirada de halcón que estoy escuchando dentro de mi casa en este momento, según Pitágoras, podría ser Nicanor Parra: todavía dándole cabida a la voz extraña, a la voz propia, al cri cri koiné. Ok. Después de todo, y de vez en cuando, es buena idea la de irse de farra.

Notas:
1 - Cancionero sin nombre, Batalla entre la madre y un niño taimado. 1937
2 - No sé de dónde viene: lo recuerdo de Memoria.
3 - Emergency poems, Como dice Marcuse. 1972
4 - Versos de Salón, Sólo para mayores de cien años. 1962
5 - Ídem.
6 - Emergency poems, Como les iba diciendo.
7 - Also Sprach Altazor, Personaje difícil de encasillar el Huidobro. 1993.
8 - Also Sprach Altazor, El que murió más joven fue Huidobro. 1993.
9 - Discurso del Bío Bío, Los pollitos dicen Río Bío Bío, Qué pasa! 1996.
10 - Mai mai Peñi, De hecho yo estaba preparándome. 1991








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