Política Chile

OPINIÓN

¿El último aliento del Gobierno de Bachelet?

“Le hablo a un Chile distinto y mejor que aquel que vi hace tres o cuatro años”, dijo la presidenta Michelle Bachelet en su última Cuenta Pública. ¿Mejor?

Juan Valenzuela

profesor de filosofía - Partido de Trabajadores Revolucionarios

Viernes 2 de junio | Edición del día

Según Bachelet, la misión es “seguir empujando nuestro progreso porque estamos en buen camino”. La unidad de los “demócratas progresistas” -léase, de la Democracia Cristiana con el resto de los partidos de la Nueva Mayoría- sería una condición para ese progreso. Carolina Goic y Alejandro Guillier no acusaron recibo.

Su anuncio de concluir el período gubernamental con gratuidad para el 60% de las y los estudiantes más vulnerables y su posicionamiento a favor de la gratuidad universal, tiene un importante significado. El 2011 fueron las y los estudiantes quienes instalaron la demanda. Hoy, Bachelet la pronuncia en su discurso, pero posponiéndola para un “futuro indeterminado”. Por otro lado, busca mostrar el vaso “medio lleno” con el 50% de gratuidad ya implementado. Pero, la gratuidad universal continúa siendo algo así como un sueño irrealizable, pero muy deseable (en el discurso).

Por nuestra parte, creemos que sería estéril discutir que el vaso no está medio lleno, sino medio vacío. Datos que demuestran que Chile no está mejor, sino peor que hace tres o cuatro años, podríamos encontrar en abundancia. ¿No es acaso peor el nivel de podredumbre en las altas esferas de la política empresarial? Recordemos el caso del propio partido de Bachelet con bonos en empresas como Soquimich. O mencionemos de paso la situación de las mujeres jubiladas: por ejemplo, consideremos que según un dato otorgado por la Fundación SOL, “el 94,2% de las mujeres jubiladas reciben una pensión menor a $159.369, monto que equivale al 60% del salario mínimo”. ¿Esas mujeres están mejor que “hace cuatro años” si esa pensión eventualmente corresponde a un sueldo que hace cuatro años era de $400.000 o $450.000? ¿Esa mujer está mejor ahora que el ministro Valdés las incentiva a trabajar hasta los 65 años para tener jubilaciones iguales a las de los hombres? Pero ahí está el anuncio de un 5% adicional de cotización, el sistema de ahorro colectivo complementario del individual, que permitirá aumentar en un 20% las pensiones y más adelante en un 50%. Por ejemplo, si usted recibe $200.000 de pensión, en el futuro, como pensionado, recibirá $300.000. Suena bien. Pero no tan bien cuando recordamos que esos $200.000 actuales seguramente son 1/3 del sueldo anterior, supongamos, de $600.000. Es decir, para Bachelet deberíamos estar felices con que, al jubilar, empecemos a ganar la mitad de lo que ganábamos. Algo es algo, debería agregar.

Pero, acá no se trata de una lista de “logros” versus una lista de “carencias”. Se trata, más bien, de entender por qué Bachelet actuó como lo hizo durante sus casi cuatro años de gobierno. Creemos que la respuesta es esta: porque había que sembrar ilusiones para conservar la obra económica-social neoliberal que los grandes grupos económicos y el empresariado defienden acérrimamente. Para sembrar ilusiones, había que realizar algunos cambios en la superficie o algunos cambios parciales, pero preservando lo fundamental. Por eso, hay gratuidad para 257.000 jóvenes, pero en base a una “glosa presupuestaria” que se renueva año a año, porque no se quiso comprometer el “derecho universal”; por eso, en resumen, la moderación de toda su agenda de reformas.

Ahora, a último minuto, realiza anuncios como la “exploración de litio por Codelco”, el “matrimonio igualitario” y el “aborto en tres causales”. Ya es posible entrever como empresarios, sacerdotes, derechistas y políticos burgueses -incluyendo a destacados miembros de la Nueva Mayoría y ministros- buscarán marcar los “límites de lo posible” ante cada una de estas propuestas. Ya es posible vislumbrar como para Bachelet todo quedará en nada o en “poco”. Pese a las cifras “contundentes” que entregó desde Valparaíso y a las promesas, no se trata más que de un último aliento para mostrar una imagen de vitalidad. Su gobierno no enfrentó a los capitalistas porque siempre fue capitalista.








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