Política

ATAQUE A LAS HUELGAS

El “tridente antidocente” de Lifschitz

El “Ajuste Fútbol Club” capitaneado por Lifschitz tiene como volantes a los Ministros Siglione y Balagué. Sobre la hora, una jugada de pizarrón: descuentos y suspensión de concursos. Igual que Vidal o Reutemann.

Viernes 22 de marzo | Edición del día

El Ministro Siglione afirma que no puede haber una oferta mejor y lanza la amenaza del descuento a la docencia. Balagué recibe el pase y encarando al arco suspende los concursos de titularización acordados hace cuatro meses. Ya en el área, el gobernador Lifschitz muestra su hambre de gol y ratifica los descuentos. La jugada se congela. El que debe responder es el equipo “Obreros y Obreras de la Tiza”.

Si no fuera trágico, podríamos continuar con la risueña metáfora, más aún con la poca magia que nos aportan los equipos del Parque y de Arroyito. Sin embargo, corresponde hablar en serio, porque serio es el tema.

En la reforma constitucional de 1949 no se introdujo explícitamente el derecho a huelga porque se lo consideraba un “derecho natural del hombre en el campo del trabajo como lo es el de resistencia a la opresión en el campo político”. En la reforma de 1957, se incorporó el artículo 14 bis donde se establecen, entre otros, los derechos de la negociación colectiva y el derecho de huelga.

Éste no puede ser vulnerado, mucho menos por la propia patronal. En el caso de docentes, estatales municipales y provinciales (que incluye la administración pública y la asistencia de salud), el Estado provincial tiene el doble rol de patronal y supuesto moderador y conciliador mediante el Ministerio de Trabajo. Es decir, está de ambos lados del mostrador y mediante el Ministerio de Trabajo incumple su función primaria “la promoción, regulación y fiscalización del cumplimiento de los derechos fundamentales de los trabajadores, en especial la libertad sindical, la negociación colectiva”.

En realidad, quien debiera ser sancionado por el Ministerio de Trabajo es el propio gobierno provincial que incumple la cláusula gatillo por tercer mes consecutivo y ahora suspende los concursos de nivel Superior, Ajedrez, Educación Sexual Integral (¡la Iglesia salta en una pata!), Jornada Ampliada, programas de Convivencia, Orquestas Sinfónicas, Formación Profesional, y el concurso de ascenso a cargos directivos de nivel Secundario. O sea, viola derechos adquiridos. ¿Será denunciado y removido el Ministro Julio Genesini por incumplimiento de los deberes que le competen?

El ataque al derecho de huelga debe ser enfrentado con enorme fuerza por todos los sindicatos ya que es la preparación política para mayores ataques empresarios.

Sus “valores” son la mentira y el chantaje

El libreto del ajuste no puede carecer de la mentira, el chantaje y la hipocresía típica, y Lifschitz en esto sí que es un “maestro”.

El aumento del 10% es una falacia. El gobierno está incumpliendo la paritaria del 2018 al no pagar la cláusula gatillo de los meses de diciembre de 2018 (inflación del 2,6%) y enero y febrero de 2019 (3,4% y 3,9% respectivamente). La deuda acumulada es entonces, del 9,9%. La generosa propuesta de Lifschitz se reduce al 0,1%.

Además, la cláusula gatillo de la nueva propuesta para este año, está condicionada a la recaudación provincial. El gobierno aduce que no puede comprometer recursos que no tiene, pero se niega a imponerle a los verdaderos ganadores del ajuste como las cerealeras (exportan un monto igual que el presupuesto anual de Paraguay), los terratenientes de la Mesa de Enlace o los dueños de los puertos concesionados, por poner solo tres ejemplos, impuestos progresivos. Quieren que la crisis la paguemos los trabajadores y trabajadoras.

Mientras se llenan la boca con un discurso de campaña que trata de diferenciarse de los ajustadores de Cambiemos y el PJ, aplican las mismas políticas y discursos anti obreros, reintroduciendo, por ejemplo, el presentismo docente de Reutemann y Obeid (y de Perotti y Bielsa) mediante los descuentos y la tristemente célebre “tablita de Balagué” que condena a la docencia a ni siquiera tener derecho a enfermarse.

¿Será por ello que la moción de aceptar la propuesta del gobierno sólo consiguió la adhesión del 0,37% de los y las docentes? En cambio, el rechazo sumó entre las diversas modalidades de lucha, el 98,61% de los votos. Tal vez la Ministra Balagué no medita sobre el significado de estos datos porque ella cobra $200.000 mensuales.

El otro “tridente del ajuste” al que solo se le planta el Frente de Izquierda

Lo que estamos presenciando es un ataque anti sindical y anti docente que nada tiene que envidiarle a Cambiemos o al PJ, y la subordinación del salario a la recaudación provincial es una reedición de la “ley de emergencia económica” que en 1999 aplicaron Reutemann y Obeid, consistente en reducir en un 5% el salario de los trabajadores y trabajadoras estatales y el 3,5% en el caso de las jubilaciones.

La política santafesina entró en etapa electoral, y las tres candidaturas mayoritarias (Cambiemos, PJ y PS) proponen más o menos lo mismo: pacto fiscal, reforma de la ley de ART a la medida de las empresas, endeudamiento y pago al FMI, mantenimiento de las privatizaciones y concesiones como el Banco de Santa Fe, Litoral Gas y los puertos, restricción del derecho a protesta, y sobre todo mucha, muchísima policía y gendarmería amiga del narcotráfico y el gatillo fácil. Solo basta abrir el diario, ver las provincias gobernadas por el PJ, o recorrer la historia de Perotti y Bielsa para que cada vez se haga más difícil jugar al juego de las siete diferencias.

La conducción provincial de Amsafe tributa en esta variante de ajuste. Lo mismo hacen en el resto de las provincias donde gobierna el peronismo, permitiendo acuerdo a la baja para docentes y profundizando el desfinanciamiento educativo, como se muestra con Roxana Bertone en Tierra del Fuego, la misma que reprimió a docentes y estatales en 2016, despidió y persiguió a judicialmente a otros, la misma que propone la expulsión de extranjeros subiéndose a la ola xenófoba. Para frenar el plan de ajuste de Macri y los gobernadores sobre la educación hay que imitar el ejemplo de Salta y superar a la actual conducción.

Por ello, la pelea cotidiana que dan miles de trabajadores y trabajadoras merece y necesita tener también una expresión política en estas elecciones. A esa voz es a la que quieren silenciar con todo tipo de medidas, con las amenazas de descuentos en las luchas paritarias, con la precarización y la consecuente inestabilidad laboral de la juventud, con las amenazas de los sectores anti derechos por llevar la ESI a las aulas, pero también tratando de proscribir a la única fuerza política que día a día está en cada uno de esos reclamos: el Frente de Izquierda.

Para que miles de trabajadores y trabajadoras no tengamos que optar entre los partidos que han sido o son nuestra patronal, tenemos que lograr superar las PASO y que el Frente de Izquierda llegue a las generales. Para que no silencien más nuestra voz, para que no silencien más nuestros reclamos.







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