Juventud

CULTURA

El trap: la expresión de la realidad de una nueva juventud

El (no tan) nuevo fenómeno que irrumpe en la escena y las nuevas generaciones son las protagonistas. ¿Qué contradicciones acarrea?

Sábado 1ro de junio

El trap es una ramificación del hip-hop que nace a principios de los años 90, en los barrios de Texas y Atlanta al sur de Estados Unidos. Se caracteriza principalmente por el contenido explícito de sus letras, y es que como todo género musical expresa la realidad y sensibilidad de un sector, una generación y una época histórica: el estado actual del capitalismo plasmado en la música.
Así como el reggaeton o el neoperreo, que gracias a una nueva forma de hacer música al alcance de tu mano por la digitalización y la viralización a través del internet, es lo que se escucha en las fiestas y momentos de distención en la cotidianidad de la nueva juventud precarizada por el avance del capitalismo. El trap es casi un retrato de lo que se vive en los ghettos, favelas, villas y poblaciones de un sector de la población empujado a la marginalidad, la pobreza y todo lo que eso acarrea: la drogadicción, el tráfico, el porte de armas, las rivalidades, así como también los valores de la familia, la creación de bandas y grupos cerrados donde valores como la lealtad asumen un peso importante y casi vital.

Los nuevos exponentes del trap chileno: la juventud como portavoz de su propia realidad

Ya habíamos hablado en este sitio sobre el fenómeno de Pablo Chill-e que causó revuelo y sigue dando qué hablar por representar muy bien lo que es vivir en los barrios de Puente Alto del sur de Santiago de Chile, pero más que eso, por su canción Facts o My Blood, donde habla sobre las miserias del sistema y la desigualdad. Sin embargo acarrea una contradicción inmensa: el retrato o "cantar las cosas como son" muchas veces bordea el límite de hacerle apología a la miseria, o en otras palabras, reivindicar la realidad con orgullo e incentivar a profundizar en los vicios que nos empuja la sociedad de clase, tales como la cosificación y la hipersexualización de la mujer, la vida de "malianteo" y el gángster que defiende con fuego su propiedad (que puede ser su gente, su barrio, su familia), el éxito y el enriquecimiento como última aspiración que aunque pueda tener intenciones sociales de fondo, al final del día es la ideología de la burguesía y de los dueños del mundo impregnadas en nuestras vidas. No queremos enriquecernos para dar un mejor pasar a nuestra gente en los límites de este sistema. Queremos destruir el capitalismo y transformar esta realidad, superar la sociedad de clases y acabar con la explotación de una vez.

También existe un Gianluca, que es conocido por canciones como "Amor platónico" o "Siempre triste". Aunque lo llaman "el principe del trap" en Chile, no le gusta encasillarse en un género musical. Creció nutriéndose de la cultura del hip-hop. Este joven artista de San Miguel en una entrevista a The Clinic planteó: "Más que ser rico por la plata, me gustaría por un tema de tener más control, pa poder tener contactos, trabajar en estudios bacanes, hacer música con músicos bacanes, eso me interesa más que ser rico para bañarme en lucas. Es como subir el nivel en ese sentido. No hay que rayarse mucho con la plata, autos, lujos. Esa es como una vida falsa. La gente piensa caleta en la plata y se atrapan. El trap es súper capitalista, en ese sentido. Es ostentar todo el rato lujos, fashion moda y mujeres. Pero acá la realidad es distinta."

Es así como todo género músical, el trap y el reggaeton tienen contradicciones. Sin embargo, es la juventud misma la que está siendo portavoz de su propia realidad. La escena de la música urbana tiene cada vez más nuevos exponentes, y es un fenómeno importante y digno de reivindicar: una nueva generación con hambre de expresarse, crear y viralizar lo que le pasa.







Temas relacionados

Trap   /    Cultura    /    Rap   /    Opinión   /    Música   /    Juventud

Comentarios

DEJAR COMENTARIO