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EDUCACIÓN

El tiempo de las marchas ya pasó

Este domingo, el diario La Tercera publicó una entrevista al, recién asumido hace una semana, Ministro de Educación Gerardo Varela. Sus dichos, aunque puedan parecer inofensivos, en realidad reafirman el desafío del gobierno de Piñera: acallar al movimiento estudiantil, quitando del debate político la necesidad de una educación gratuita universal, como derecho social garantizado.

Nancy López

Concejera Fech Facultad de Filosofía y Humanidades, U de Chile

Lunes 19 de marzo

La frase que de inmediato copó los titulares, fue precisamente respecto a las movilizaciones que desde la Confech ya se han anunciado para la semana del 9 de abril: “El tiempo de las marchas ya pasó, hoy se quiere ver a los estudiantes en las aulas”. Varela, bajo el discurso de que “la pérdida de clases” provoca una “baja en el rendimiento”, en realidad deslegitima por completo al movimiento estudiantil como actor político nacional, para relegarnos a la posición de estudiantes pasivos, que solamente debemos preocuparnos “de las aulas”.

Lo cierto, es que poco le importa la educación al gobierno y al Ministro. Cuando este último plantea que “el énfasis que tenemos que tener en esta cartera es precisamente con los más pequeños”, no podemos pensar que es porque realmente tienen planes de mejorar la educación básica e inicial; es más bien aplicar una vez más la estrategia de sacar del debate político la demanda histórica impuesta por el movimiento estudiantil: La educación gratuita, como derecho social universal.

Y el mismo Varela lo recalca cuando dice que en la “medida que hagamos bien la pega (…) el movimiento estudiantil va a perder fuerza”. Ahora bien, bajo los planes que tiene la derecha y el gobierno de Piñera ¿qué significará hacer bien la pega?

“Las grandes reformas que propició el movimiento estudiantil se aprobaron en el Congreso”

De esta forma el ministro se refería a la aplicación de la Ley de Educación Superior, en particular en su punto respecto de la gratuidad. Porque si bien asegura que la gratuidad “no va a ser reversible”, también afirma que habrá “reestructuraciones para superar sus problemas”. Sin embargo, otra vez ¿cuál es el problema en que él y su gobierno están pensando?

Uno de ellos es el financiamiento de la gratuidad: “Yo creo que más plata fiscal no va a haber. Hoy, el presupuesto de educación son 18.500 millones de dólares, un cuarto del presupuesto fiscal casi; Chile tiene otras necesidades tanto o más importantes que la educación”. Entonces, ¿cómo se supone que cumplirán sus promesas, de aumentar la gratuidad, si niegan tajantemente un aumento en el presupuesto dirigido a educación?

Pero a la línea siguiente, aclara: “Lo importante es que Chile crezca y ahí (en la educación) puede haber una fuente de recursos”. Es decir, lejos de la educación como derecho social, esta es un negocio más, es en sus propias palabras “un bien económico”. De ahí que el énfasis está puesto en el crecimiento económico del país como requisito para el aumento de la gratuidad, porque lo que en realidad está en sus cabezas como proyecto fundamental, es venir a engrosar las billeteras de los grandes empresarios en Chile, un país donde el negocio educativo es más lucrativo que el de las salmoneras e incluso el de las farmacéuticas.

El lugar de los estudiantes: ¿dónde se juega la conquista de nuestros derechos?

La ideología neoliberal y de derecha nos quiere arrancar nuestra capacidad de ser un actor político, negarnos la posibilidad de representar los intereses de miles. De quienes sabemos que precisamente el problema de la educación está en pensarla como un mercado más de donde hacer negocios. Si no partimos de ahí, muy difícilmente se podrá elevar la calidad, mejorar las condiciones laborales o también de infraestructura en las casas de estudio, ya que el foco seguirá puesto en generar ganancias.

La Confech debe ponerse la tarea de volver a entusiasmar a miles de compañeros y compañeras con la necesidad de salir a defender nuestro derecho a estudiar en la educación superior. Si en una cosa tiene razón el ministro, es en que la Confech debe ponerse “al signo de los tiempos”, pero eso no es dejar que saquen del debate la demanda de la gratuidad universal por la que tantos años hemos luchado, sino que avanzando a que sea el movimiento estudiantil el que imponga la agenda.

Los mismos cargos parlamentarios que el Frente Amplio posee, al mismo tiempo que dirigen nuestras Federaciones y Centros de Estudiantes, pueden ser un gran aporte en que seamos nosotros los que volvamos a marcar la pauta. Sin embargo, Alfonso Mohor, presidente de la Federación de estudiantes de la Universidad de Chile y militante de Movimiento Autonomista, ya ha adelantado que quieren “ver la posibilidad de citar una reunión con el Ministerio antes de llegar a una posible movilización”, pero de ese modo ¿quiénes definirán los tiempos y los ritmos en la conquista de nuestras demandas?

Las fuerzas del movimiento estudiantil, de sus organizaciones políticas y también de quienes tienen cargos representativos, debe estar enfocada en unificar a las y los estudiantes tras la demanda de la educación gratuita para todos y todas. En pleno ingreso a clases, debe ser punto en tabla indiscutido la situación de la gratuidad y hacia dónde queremos avanzar. Si nos unificamos alrededor de esta demanda común, podremos volver a ser un actor gravitante que no le haga fácil a Piñera la pega de terminar de derrotar al movimiento estudiantil.






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