Política

Militarización en los barrios

El surfista enemigo del pueblo: una campaña necesaria

Es el calco preciso de dos mundos, los medios de comunicación atiborrados de imágenes sobre los que incumplen la cuarentena; del otro lado decenas de videos, recorren las redes y solo son replicados por la Izquierda Diario, ¿sus protagonistas? los pibes de los barrios atosigados por la policía.

Matías Rajovitzky

Trabajador judicial y miembro del MAC estatales de Zona Norte

Jueves 26 de marzo | 15:55

Desde el que salió a comprar el pan y lo llenaron con balas de goma, al que le pegaron en Benavídez por ir al kiosco, el vendedor ambulante, el que vive la cuarentena en una casilla sin jabón ni agua potable, los patrulleros recorren con soberbia las calles sin pavimentar y las casas sin cloacas.

Y mientras tanto la voz oficial de los medios:

Pero los medios oficiales solo te muestran todo el día, al “boludo del surf”, del que por cierto ni siquiera sabemos si tendrá problemas psicológicos, o si no es más, que lo que efectivamente es, otro hijo de sectores pudientes que corre en suerte por ser custodiado hasta su casa por el patrullero que lo detuvo; por cierto, a los popes como Tinelli los custodian los propios gobernadores provinciales.

Mientras tanto, personajes como Bellocopit, dueño de Swiss Medical, un literal empresario de la salud, que incrementó el año pasado las prepagas en un 12% por ciento, llevando el precio de la salud por encima de la inflación, junto a los empresarios que se acomodan lamentando los despidos futuros “que tendrán que realizar”, son las voces oficiales de los medios para hablar de la crisis sanitaria. Impresentable.

El enemigo del pueblo y la militarización de los barrios:

La famosa obra de Henrik Ibsen, tiene la habilidad de retratar bajo el personaje del Dr. Stockmann, un médico que descubre una bacteria peligrosa e intenta alertar a la comunidad, cómo se constituye socialmente la idea del otro como enemigo interno, cómo actúa todo el poder mediático y político para individualizar en un sujeto el origen de todos los males, que desde ya tiene otro origen muy distinto.

Hoy que el Gobierno Nacional avanza no solo en la militarización de los barrios sino en un discurso más enérgico de control: “si no es por razón es por la fuerza”, es importante recordar que la construcción de un chivo expiatorio donde se descarguen todas las frustraciones sociales es un recurso psicológicamente necesario para justificar la presencia de las fuerzas y el despliegue de la represión si llegan a desatarse estallidos sociales.

Hay una clara intención de no mostrar que en esta crisis, hay cientos de miles de trabajadores precarizados, sectores populares que viven al día, vendedores ambulantes, hacinamiento, gente en situación de calle, que no pueden cumplir una cuarentena ni abastecerse de lo necesario para evitar salir, ellos son el verdadero ojo de la tormenta, porque además de la exposición, tienen que vivir el acoso y los abusos.

Hay una campaña de unidad nacional que incluye privilegiadamente a los medios oficiales de comunicación, para favorecer la construcción de un ideal social, donde hay un “nosotros”, los responsables y un “ellos” los que incumplen, pero sin mostrar las razones sociales del incumplimiento, y ésa es una tarea de encubrimiento ideológico.

En ese objetivo la utilización mediática de imágenes como la del “boludo del surf”, le permiten al proyecto de unidad nacional, un enemigo bastante más cómodo para evitar mencionar a los responsables históricos del desfinanciamiento de la salud pública, que incluye a todo el arco político que hoy se muestra unido, para enviarnos tranquilizadores mensajes de seguridad. Que no te engañen, el rubio surfista no es el nuevo enemigo del s. XXI.







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